You want a battle, here's a war

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Rachel

Abrí mis ojos, Demián ya no estaba, no se en que momento se fue. Y Scott aun no vuelve.

Si que fue un día intenso, y por lo que veo vienen muchos mas problemas.

Me puse de pie y mire por la ventana, la ciudad se ve hermosa de noche.

De pronto las luces se apagaron. Esto me puso muy nerviosa, es decir, estoy en un hospital ¿que tan probable es que falle la electricidad?

De pronto escuche unos pasos detrás de mi, mi cuerpo comenzó a temblar.

-¿Scott?- no hubo respuesta, solo un inquietante silencio.

-Esto no es gracioso, Scott ya no te escondas- dije.

-Pero esto si que es realmente gracioso- se escuchó en medio de la oscuridad y al escuchar esa voz mi cuerpo se tenso, el miedo me paralizo.

-N... No es p... posible.. tu...- fue lo único que logre decir, el miedo me consumia. Tenia que correr lejos de ahí, pero mis piernas no me respondian.

-Todo es posible- sentí una mano en mi hombro, las lagrimas comenzaron a caer por mis mejillas.

-No... Por favor...- suplique.

-De nada sirven esas palabras ¿A caso crees que él te salvara de nuevo? ¿Me crees tan idiota como para no tomar precauciones? Nadie nos interrumpira esta vez- giro mi cuerpo para que estuviera frente a él. Pero el miedo me impedia levantar el rostro, no quería encontrarme con su mirada. Entonces el tomo mi barbilla con sus manos y me levanto el rostro.

-Mirame- dijo -¡Mirame!- abri los ojos lentamente para encontrarme con una mirada llena de ira. Entonces una de sus manos comenzó a recorrer mi espalda con un objeto puntiagudo, comencé a temblar. -Ahora podremos jugar sin que nadie interfiera- susurro en mi oído -recuestate en la cama- ordenó.

-No... Jake... Por favor no...- suplique.

-¡Que te recuestes dije!- grito mientras el objeto puntiagudo se presionaba aún mas contra mi espalda. Obedeci. -Eso es, que chica tan buena-

Las lagrimas no dejaban de recorrer mi rostro, me temía lo peor.

-Aun que no me puedo arriesgar de nuevo, no seria bueno que intentaras escapar así que tomare una pequeña precaución- dijo y segundos después entero el objeto que antes estaba en mi espalda en mi pierna. Comencé a gritar por el dolor y él solo reía.

De pronto la puerta de la habitación se abrió.

-¡¿Que sucede?!- grito Scott al entrar.

-Él...- no había nadie a mi alrededor, estaba sola en la cama. Mis mejillas estaban húmedas -una pesadilla- murmure.

Scott me abrazo fuertemente y comencé a llorar.

-Tranquila, ya estoy aquí, solo fue un mal sueño, yo no permitire que nadie te haga daño- lo abrace fuertemente, me acurruque en su pecho y poco a poco me sumergi en un agradable y tranquilo sueño.

Scott

El sol comenzó a entrar por la ventana, abrí lentamente los ojos, mi amada aún seguía aferrada a mi. Se veía tan bella dormida.

Tal belleza no tiene comparacion, su piel es tan suave como el pétalo de la flor mas bella. Y ahora esta en mis brazos pidiendo protección y yo la protegere.

Ni la muerte podra tocarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora