Título completo: Will; dedicado a Allieverwantx.

POV Bryan

Estaba sentado en el sofá de mi apartamento, viendo a Damon sin camiseta en The Vampire Diaries cuando llamaron a la puerta. Me levanté a regañadientes después de apagar la puerta, y si no hubiese sabido que era Will ni me molestaría en ir a abrir. Vamos a ver, ¿quién es más importante que Ian Somerhalder —Damon— sin camiseta? Ah, sí, Will.

—Como odio los semáforos, es que vamos a ver, ¿de qué sirve pasarte media hora parado frente a uno si no hay peatones que estén cruzando ni nada por el estilo? —tran pronto abrí la puerta entó quejándose.

—Hola, cariño, sí, yo también me alegro de verte hoy, te he echado de menos —puse los ojos en blanco, no sin un toque de diversión.

—Lo siento, Bryan, pero es que sabes que me ponen de mal humor —se acercó y me dio un beso rápido—. ¿Qué hacías?

—Pues acabas de interrumpir mi mejor momento del día. Ian Somerhalder sin camiseta.

—Joder, ¿y por qué has apagado la tele? —rió poniéndola de nuevo—. A pesar de que lo querría para mi espero que vuelva con Nina.

—Ese es mi mayor sueño por las noches —dije riendo con él.

—¡No entiendo cómo puedes ver capítulos repetidos de series cuando hay tantas por ver pendientes! —gritó ya desde la cocina.

—¡Yo no entiendo cómo puedes tener tanta hambre siempre!

—¡Yo no entiendo cómo es que no tienes comida apenas!

—¡Eso es porque siempre me cuelo en casa de Vicky para comer!

—¡Pues a mi no me grites y ve a por algo para meter en mi hambriento estómago!

—¡No grites tú, que estás en mi casa!

—¡Pues me voy!

—¡Pues vale!

—¡Pues adiós!

Nos miramos en silencio mientras él venía de la cocina con helado, galletas y nocilla y nos echamos a reír como dos locos.

—Eres tonto —dije al final, enfurruñándome.

—Pero bien que quieres a este tonto... —sonrió sentándose a mi lado en el sofá y dejó la comida en la mesita, no sin antes darme un tierno beso.

—Y por eso el tonto soy yo —suspiré teatralmente, pero él ya estaba demasiado concentrado en Klaus como para seguir discutiendo.

Nos pasamos al menos dos hora viendo a los calientes protagonistas de The Vampire Diaries en la televisión y zampando comida basura —que era lo único que había en mi departamento— entre besos, caricias y te quieros.

—Pronto te presentaré a Vicky —dije cuando el último capítulo llegó a su fin, convencido.

—Sabes que aunque no lo entiendo del todo, ya que ella sabe que eres gay, y a pesar de que me muero de ganas por conocerla, no tengo prisa —contestó él con una sonrisa.

—Es que más que nada le tengo miedo —admití—. Se ha dado cuenta de que últimamente ando medio raro porque no paso tanto tiempo con ella, y como Ally tiene a Alex... —me encojo de hombros—. Cuando se entere de que se lo he estado ocultando todo este tiempo me matará.

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