RELLENO DE LAVA

710 13 0

Miro la fotografía de Nikki y pienso que de- searía haberle dicho cuánto me gustaba.

Fue a un fotógrafo profesional a hacérsela. De hecho, también fue a la peluquería a peinarse y a maquillarse antes de ir al fotó- grafo. Incluso la semana antes había estado yendo a rayos uva para ponerse morena, ya que mi cumpleaños es en diciembre y la foto fue mi regalo al cumplir veintiocho años.

Nikki aparece de lado, de forma que se ve más su mejilla izquierda que la derecha, la cual está enmarcada por su melena rubia y rizada. Se ve su oreja izquierda, y colgando de ella los pendientes de diamantes que le regalé en nuestro primer aniversario de casa- dos. Nikki había tratado de resaltar las pecas de su nariz poniéndose morena, esas pecas

que adoro y que echo de menos cada invi- erno. En la foto, las pecas se ven claramente, y Nikki dijo que esa había sido la idea, y que incluso le había dicho al fotógrafo que se centrase en resaltar las pecas, pues sabe que adoro sus pecas. Su cara es ovalada, pero su barbilla es algo puntiaguda. Su nariz es como la de una leona, grande y regia, y sus ojos son del color de la hierba verde. En la foto está poniendo ese mohín que tanto me gusta (no llega a ser una sonrisa), y sus labios están tan brillantes que no puedo evitar besar la foto cada vez que la miro.

Beso la fotografía otra vez. Siento la frialdad del cristal y dejo una mancha en él que limpio rápidamente con la manga de la camisa.

---Dios, cuánto te echo de menos, Nikki --- digo, pero la foto no me contesta, está cal- lada, como siempre---. Siento mucho que es- ta foto no me gustase antes, porque no

103/625

puedes imaginar cuánto me gusta ahora. Sé que te dije que no era un gran regalo, pero antes no trataba de ser bueno. Sí, sé que te pedí una barbacoa nueva, pero ahora me alegro de tener esta fotografía. Me ha ay- udado a pasar el tiempo en el lugar malo, me ha hecho querer ser mejor persona y ahora he cambiado. Así que no solo aprecio todo el esfuerzo y los pensamientos que dedicaste al regalo, sino que es el único recuerdo que me queda de ti, pues alguna mala persona robó todos los cuadros que había en casa de mi madre porque los marcos eran caros y...

De repente, por alguna razón, recuerdo que hay un vídeo de nuestra boda y me acuerdo de que en ese vídeo puedo ver a Nikki an- dando, bailando y hablando. De hecho, in- cluso hay un momento en el que Nikki habla directamente a la cámara como si me es- tuviese hablando a mí y dice:

---Te amo, Pat Peoples, semental sexy.

104/625

Recuerdo lo que me reí al ver el vídeo la primera vez con sus padres.

Llamo a la puerta del dormitorio de mis padres, y vuelvo a llamar.

---¿Pat? ---dice mamá.

---Tengo que trabajar por la mañana, ¿sabes? ---dice mi padre, pero lo ignoro.

---¿Mamá? ---digo yo hablándole a la puerta.

---¿Qué pasa?

---¿Dónde está el vídeo de mi boda?

Se hace el silencio.

---Recuerdas el vídeo de la boda, ¿verdad?

Aun así no dice nada.

105/625

---¿Está en la caja de cartón en la salita con el resto de los vídeos familiares?

A través de la puerta puedo oír que ella y mi padre susurran. Luego mi madre dice: --- Cariño, creo que te dimos vuestra copia del vídeo. Debe de estar en tu antigua casa. Lo siento.

---¿Qué? No, está abajo en el armario de la salita. No importa. Yo la encontraré.

Buenas noches ---digo, pero cuando llego al armario y busco en la caja de los vídeos des- cubro que no está ahí. Me doy la vuelta y me doy cuenta de que mi madre me ha seguido hasta la salita. Está en camisón. Se está mordiendo las uñas---. ¿Dónde está?

---Os lo dimos...

---¡No me mientas!

106/625

---Pues no se dónde podemos haberlo guardado, pero aparecerá antes o después.

---¿No lo sabes? ¡Es irreemplazable! ---Sé que solamente es un vídeo, pero no puedo evitar estar enfadado y me percato de que ese es uno de mis problemas---. ¿Cómo puedes olvidar dónde está cuando sabes lo importante que es para mí? ¿Cómo?

---Cálmate, Pat ---dice mi madre levantando las manos y dando un cuidadoso paso hacia mí como si estuviera tratando de calmar a un cachorrito---. Relájate, Pat, relájate.

Pero yo no puedo evitar sentirme más y más enfadado, así que antes de decir o hacer al- guna tontería me recuerdo lo cerca que estoy de volver al lugar malo, el lugar en el que Nikki nunca me encontrará. Cabreado, paso por donde está mi madre y me encamino hacia el sótano, donde empiezo a ejercitarme con el Stomach Master 6000.

107/625

Cuando termino aún estoy enfadado, así que hago cuarenta y cinco minutos en la bicicleta estática y luego bebo agua hasta estar lo sufi- cientemente hidratado para hacer quinientas flexiones. Cuando parece que mis pectorales están rellenos de lava es cuando me siento lo bastante calmado para irme a dormir.

Cuando subo, todo está silencioso y no se ve luz por debajo de la puerta del dormitorio de mis padres, así que cojo la foto de Nikki y subo a la buhardilla. Apago el ventilador y me meto en el saco de dormir. Coloco la foto de Nikki junto a mí, le doy un beso de buenas noches y me dispongo a sudar y perder peso.

No he dormido en la buhardilla desde la úl- tima vez que Stevie Wonder me visitó.

Tengo miedo de que regrese, pero también me siento gordo. Cierro los ojos, tarareo una nota y cuento hasta diez en silencio una y

108/625

otra vez. A la mañana siguiente me despierto indemne. 

Un Final Feliz(El Lado Bueno De Las Cosas) Mattew Quick¡Lee esta historia GRATIS!