Prologo.

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-Jackson Vaughn, cinco años-

Limpiando el espeso líquido que corría por su barbilla con la manga de su sudadera, Jackson parpadeó las lágrimas que ardian en sus ojos, sintiendo las calientes gotas resbalando desde sus pestañas y corriendo por sus mejillas sonrojadas. Sus pasos fueron vacilantes mientras caminaba a través del jardín trasero, su pierna derecha dolía tanto que apenas podía apoyar el pie en el suelo sin que ondas de dolor recorrieran su pequeño cuerpo. Si cerraba los ojos, aun podía sentir el bate de beisbol impactando contra él. Tanto dolor, solo podía sentir dolor.

Más sangre corrió por su rostro, intentó limpiarla, pero la tela ya estaba demasiado húmeda para absorber más. Sus dedos estaban mojados y brillaban de un profundo color rojo cuando levantó sus temblorosas manos para abrir el seguro del portón de madera. Las bisagras del mismo chirriaron cuando lo empujó para abrirlo, cruzando la blanca valla que separaba los jardines.

Un perro ladró con fuerza cuando se tambaleó en el jardín vecino, pero lo ignoró, más ocupado en llegar a la puerta de hierro que era iluminada por una sola farola sobre la misma. Los escalones se sintieron como si estuviese subiendo una empinada montaña. La sangre manchando sus manos hacia dificil el aferrarse a la baranda para impulsarse. La puerta parecia tan lejana, su mano se extendía al frente, casi podía tocarla, pero a la vez sabía que no estaba cerca aun.

Una gota roja se deslizó de algún lugar de su cuerpo y aterrizó en el suelo, dejando una marca sobre la madera clara. Se quedó observando la misma por un largo momento, como si pudiese ayudarlo de alguna manera, antes de parpadear lejos de ella y seguir su camino. Para el momento en que llegó a la puerta, su mundo se sacudía como si hubiese sido puesto dentro de una licuadora encendida.

Levantó la mano para llamar, pero su cuerpo estaba ya demasiado debil para siquiera hacer algo tan simple como golpear sus nudillos contra la madera. Se balanceó inestablemente por un momento antes de comenzar a caer, aferrandose en el último momento a una enorme maceta acomodada sobre la superficie de una pequeña mesa, a un lado de la puerta. La misma cayó con él, rompiendose en miles de pedazos en el momento en que su propio cuerpo tocó el suelo.

Dolía. Pequeños estallidos de dolor recorrieron su cuerpo, ondas como relampagos recorrieron sus extremidades, sacudiendolo en fuertes temblores que empujaron las lágrimas fuera de sus ojos junto a dolorosos sonidos abandonando sus labios.

Escuchó la puerta abrirse, el sonido de alguna forma reconfortante. Escuchó los gritos y chillidos seguidos de pasos apresurandose en su dirección, pero la oscuridad nublando las esquinas de su visión fue más atractiva para él que el seguir despierto y entendiendo lo que sucedía a su alrededor.

Cuando sus ojos se abrieron nuevamente, había un rostro que reconocía mirandolo desde arriba—. ¿Jacky? —la voz masculina llamó—. ¿Me escuchas, pequeñin? Vamos, cariño, habla conmigo, ¿si?

Se sintió ahogarse en medio de una respiración, sus labios entumecidos apenas se movieron cuando la palabra rasgó a través de su garganta—. Matt.

—Ahí estas —la sonrisa que el hombre le dedicó brillaba tanto como el sol.

Lágrimas calientes inundaban sus ojos, alivio y dolor se entremezclaban—. Matt.

—Estoy aquí, pequeñin, no tienes que preocuparte por nada, ¿si? No voy a dejarte solo, voy a cuidar de ti ahora.

Cerró los ojos y las lágrimas se desbordaron, cayendo por los lados de su cabeza. Todo estaría bien, Matt estaba aquí y él lo protegería, siempre lo hacia.

—Mami —jadeó, al recordar—. Mami... sangre. Mami.

—Shh, todo esta bien, tu mami está bien.

Necesito un Héroe |Jacky| -GOXD#1-Read this story for FREE!