VIII

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Miércoles, 20 de octubre:

Querido tú;

Ayer por la noche, una vez que todos se fueron a dormir, salí a escondidas de casa y volví a subir al tejado. Llevaba los dos globos robados en el bolsillo trasero de mi pantalón del pijama.

En cuanto llegué arriba, me tumbé sobre el techo inclinado de mi casa. Estuve respirando el aire del atardecer durante un rato, hasta que finalmente, llegó la hora de hacerlo. Las nubes se desplazaron por culpa del aire, dando lugar a la luna llena más grande y bonita que había tenido la suerte de ver en mucho tiempo.

Con mucho cuidado, conseguí sacar los globos de donde los tenía escondidos. Aunque me costó lo mío, pude inflarlos de helio en menos de cinco minutos. Cogí el rotulador permanente que había traído y apunté su nombre en uno de los globos. En el otro, puse el mío. Los até, y finalmente acabé soltándolos.

Después, cerré los ojos por unos minutos, que me parecieron horas.

Cuando los abrí los globos ya no estaban.

Y, ¿sabes qué, mi querido tú?

Creo que llegaron a la luna.


FIN

Los globos llegan a la luna si los sueltas de noche¡Lee esta historia GRATIS!