II

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Miércoles, 13 de octubre:

Querido tú;

Siento haber dejado la entrada del diario a medias ayer. Recibí un correo electrónico y no pude aguantarme las ganas de leerlo. Era de una tal Verónica. Me ha invitado a una fiesta. Es este sábado, y quiere que vaya. ¿Te lo puedes creer? Porque yo no.

En fin, no quiero irme por las ramas. Prosigamos.

Poco a poco, aún sabiendo que posiblemente iba a salir mal, me acerqué a aquella niña extraña que había conseguido despertar mi curiosidad (como el correo). Ella levantó la vista nada más notar mi presencia. Tenía los ojos verdes y grandes, y la nariz chata. Entonces, la saludé. Y ella me devolvió el saludo, sonriente. 

Nunca creí que hacer sonreír a alguien pudiese ser tan reconfortante.

Le pregunté:

—¿Cómo te llamas?

—Mia, ¿y tú?

—Yo me llamo Noah.

—¿Puedo hacerte una pregunta, Noah?

—Ya la has hecho.

Frunció el ceño.

—Esa no vale, tonto. ¿Puedo?

—Vale...

Llevó la vista al cielo, que cada vez estaba más oscuro, y juraría que pude ver las estrellas reflejadas en sus ojos.

—¿Crees que si espero a que sea de noche, y suelto mi globo, llegará hasta la luna?

Una voz resonó por el parque; era la hora de irse a casa. Mia se despidió de mí con una sonrisa y se marchó del recinto dando alegres saltitos.

Nunca llegamos a averiguar si los globos llegan hasta la luna si los sueltas de noche.


N/A: ¡Espero que os esté gustando mucho la historia! Apenas va comenzando. Nos leemos el viernes. ♥

Los globos llegan a la luna si los sueltas de noche¡Lee esta historia GRATIS!