No vayas al Bosque.

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Estaba oscuro y el amaba los recorridos nocturnos. Desde que había conseguido ser un Druida; bueno algo así; ya que sus poderes más haya que simple magia dejaban preocupado a Deaton, pero al mismo tiempo sorprendido de lo increíble que podía llegar a ser.

Salía de noche a caminar por el bosque, el aroma a pino con el toque especial de la paz le tranquilizaba más de lo normal. Por eso los paseos nocturnos, al principio habían Sido secretos, lo más secretos posibles cuando eres parte de una manada de lobos. Claro, nadie le veía algo raro al hecho de que se perdiera un par de horas por el bosque de Beacon Hill's.

Pero Derek era la total excepción. El dudaba de que saliera algo bueno de esas escapadas nocturnas. Lo seguía en la profundidad del bosque marcando los silenciosos pasos que sus pies marcaban aún encima de hojas secas que se rompían sin provocar el mínimo sonido procesable.
Derek lo estaba protegiendo con una mirada, no era muy fan de dejarlo andar solo por el bosque. Porque podía perderse o lastimarse, aún no confiaba en los poderes de Stiles. No del todo, cuando en un abrir y cerrar de ojos podía inmovilizar a cuatro betas, dos Alphas y una Banshee. Ser parte de la manada lo mantenía al filo de la muerte, aún así no podía dejar de pensar que algún día lo perdería. Era más fuerte que un humano normal, pero el miedo estaba ahí, guardada en el fondo de su corazón.

Lo observó con aquel suéter color rojo de capucha, le parecía algo simplemente irónico, en su forma completa se dedicó a observar como Stiles caminaba por el oscuro bosque como si nada pudiera intervenir en su camino. La luna parecía de plata y cristal; tan brillante que era simplemente hermosa.

La noche era perfecta para morder el cuello de aquel chico; su lobo le pedía marcarlo  para que nadie más pudiera tocarlo; llevaba días observando en la oscuridad de la noche, quería darle unas alas inmortales para poseerlo y nunca perderlo. Aunque estaba seguro que sí lo marcaba contra su propios deseos, aquel delgado camino entre ser su amor eterno y amigo se  desgastaría hasta el punto de quiebre. Lo consideraba él humano perfecto para ser inmortal, quería darle la vida eterna para poder tenerlo; ver su bello rostro toda la vida, aunque eso significa convertirlo en uno de sus Betas, luego recordó que no podía, que su condición de Druida lo había alejado de su Merced para tenerlo para siempre.

No aguanto más tiempo mirándolo desde la sombras del bosque, se acercó silencioso observando cómo caminaba cada vez más lento. El de ojos whisky escuchó las ramas romperse, estaba por preocuparse cuando recordó que no todo el tiempo estaba solo. Entonces los pasos del lobo se escucharon lo suficiente para que Stiles mirara a su alrededor buscando señales de algún animal o de su espía.

—¿Hola?—le llamo dulce al escuchar al fin los paso de algún lobo. Mejor dicho de su Sourwolf.

No contesto, pero detuvo su andar, se quedó en medio del bosque con la luna marcando la piel blanca, remarcando los lunares de la delicada piel. Bajo su capucha un poco preocupado por no escuchar nada más en todo el momento en que el bosque se sumergió en un oscuro silencio.

—¿Hay alguien ahí?—su voz marcaba una pausa algo enigmática.

Entonces con la agilidad natural en él, se posó detrás suyo, con los ojos brillando en un rojo Alpha, había escuchado un par de ramas moverse de manera misteriosa, algunos murmullos y voces por lo bajo, debía verse imponente ante la sola idea de que alguien los atacará.
Se acercó sigiloso empujándolo un poco, su espalda tembló ante el leve contacto. Le dieron ganas de reír al ver intentar mantener la compostura.

—¿Ah?

Su hocico impacto de nuevo en su espalda con una suavidad algo extraña hasta que el chico se dió la media vuelta observando al lobo de pelaje negro y ojos rojos.

—Derek—acaricio su cabeza con una dulzura sumamente interesante en su voz.

El lobo lo observó intentando sonreír un poco, porque le gustaba el olor del chico, no podía negar que tenía cierta atracción hacia el menor.

—Bien hecho Sourwolf—no apartó en ningún momento la mano de su cabeza—, vamos a casa.

Camino a su lado ante aquellas palabras disfrutando de su contacto, no hablaría en voz alta sobre todo aquello que le ocasionaba con solo esas manos tocando su pelaje. Entonces el sonido de alguien más acompañándolos le hizo ponerse alerta.
Gruñó por lo bajo mostrando los colmillos y posicionándose en frente de Stiles amenazante.

—¿Derek?—susurro bajo mirándolo, había escuchado los pasos, las voces y no le parecía adecuado quedarse—vamos a casa, necesitamos descansar.

Intento hacer que el lobo retrocediera, pero la imponente figura del animal se alzó de manera amenazante ante el ser sobrenatural que rondaba por el bosque. No le estaba gustando el rumbo que los dientes amenazantes y lleno de sangre les apuntaban a su dirección. Retrocedió más por reflejo que por miedo, Derek estaba en forma completa y no parecía querer razonar con su parte humana para sacarlos lejos del peligro.
La gran bestia enfrente suyo rugió imitando a la perfección la voz humana, para ser más exactos su voz, entonces Derek retrocedió aturdido por el sonido que emitían las cuerdas vocales del monstruo.

—Derek, por favor—suplico con calma al sentir al lobo rodearlo—solo vamos a casa.

Entonces la bestia encorvada de grandes garras, con la columna vertebral expuesta como un estado de desnutrición permanente se lanzó hacia el frente intentando arrancar un gran pedazo de carne de su cuerpo, una extremidad sí eso era posible, su olor a putrefacción le impacto en la nariz cuando el lobo lo protegió siendo lanzado tres metros por el aire y cayendo cerca de unos cinco.

El chillido del animal lo hizo asustar, el mayor estaba herido, pero con su gran velocidad no tardo en estar a su lado en la posición inicial, con una simple mirada le pidió que retrocediera, no quería lastimarlo. El lobo obedeció resguardando lo desde atrás, extendió los brazos con los ojos cerrados como rogando que funcionara. No estuvo seguro de cuánto tiempo ocurrió cuando se elevó apenas cinco centímetros del suelo, y de un solo pensamiento crítico pidiendo que aquella cosa simplemente ardiera en el fuego; porque su instinto a si se lo pedía.

Cuando sus pies al fin volvieron a tocar la tierra firme, el hombre lobo le acarició la espalda con el hocico, tardarían en llegar a casa en ese estado, pero por lo menos ahora estaban a salvó.

—Regresemos Sourwolf, mañana lo arreglaremos.

Se fueron por la vereda, caminando como buenos amigos, aunque Derek podía jurar que era un poco más haya que una simple amistad.

Es mi primer Sterek, por favor no sean rudos/as con esta historia. Amo la pareja y quería escribir un poco de ellos. Espero que les guste.

No puedes mentirte¡Lee esta historia GRATIS!