Ebano Falso - Lejania

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Lejanía

Bokuto Kotaru, tenía veinticuatro años, su omega tenía diecisiete, Akashi era suyo. Hacía cuatro años que eso había sucedido, el olor infernal de un omega en celo, el primer celo de Akashi. Había tenido otros omegas, algunos en verdad lo habían enloquecido, pero Akashi no, era diferente, quería hacerlo pedazos y quería protegerlo, deseaba huir de él y terminaba deseando con locura que solo lo llamara para volver corriendo a su lado, no entendía como aquella criatura podía amarlo de esa manera, Akashi había renunciado a demasiado para seguirlo, para que estuvieran juntos.

Akashi era el hijo de un Alpha de alto rango, un 0, su padre planeaba conciliar un matrimonio para su hijo, pero todos sus planes fueron desbancados cuando Akashi decidió huir de casa, su temeraria acción podría haberle llevado a morir, en cambio Bokuto lo encontró gimiendo sobre su cama, no se resistió, no podía, el olor de Akashi lo envolvía como una droga infernal, cuando salieron del trance habían roto el catre, las cortinas y ambos estaban fieramente heridos. Los encontraron aun anudados. Bokuto no recordaba al joven en sus brazos, en realidad no lo había visto nunca, en cambio Akashi desde su habitación le había visto cientos de veces, eran vecinos.

— La primera cría fue sacrificada

— Señor

Tobio Kageyama miro por el retrovisor a su jefe, Kageyama era un beta que había sido criado para servir como escolta, y ahora funcionaba como el chofer de Bokuto cuando visitaba la ciudad y el de Keiji Akashi cuando no lo hacía. Llevaba con ellos ya dos años y aunque al comienzo había sufrido con la presencia de Bokuto porque el instinto le decía que era peligroso ahora estaba habituado al contacto con los ojos siempre que no hubiera ordenes de por medio.

— El padre de Akashi... - retomo Bokuto con serenidad sin mirar realmente a Kageyama, concentrado lejos de ahí, en otro tiempo y espacio - el me ordeno que le sacara la primera cría y yo lo permití - la sonrisa era amarga en una mueca herida - ¿crees que tengo derecho de marcarle?

— Señor, eso paso hace años, ahora usted es la cabeza de nuestro clan, hemos llegado lejos bajo su tutela y el amo Akashi está enamorado de usted, soy un simple beta, pero creo que se juzga con demasiada dureza

— Si tan solo pudiera entender porque me ama sería más fácil, sabes Kageyama, no me importa hacerme cargo de las cosas que me corresponden, pero Akashi... si lo ato a mi... eso sería cruzar el umbral de lo prohibido, hasta nosotros debemos poner límites...

— Señor, si usted abandona a Akashi... cuando el cumpla dieciocho, sin la protección de un Alpha...

— Lo se... - afirmo sereno - lo subastaran... ni siquiera podría pagar por el... debo hacer algo más, otro más... necesito la costa de China, si no puedo incrementar mis ingresos, necesito expandir territorio.

— Pero él le pertenece, el gobierno no le pedirá que lo entregue para la subasta, si no lo marca solo debe pagar los aranceles.

Bokuto penso en los Aranceles que no eran mas que Impuestos para Alpha que no habían marcado a sus omegas, impuestos para alpha que aún no contemplaban el tener descendencia. Era lógico. Tal vez los omega eran la especia más baja, los que no tenían derecho a nada, pero eran los únicos que engendraban Alpha. Solo ellos engendraban a sus verdugos, sin la marca era casi seguro que el Omega moriría antes del parto y en ocasiones también Moriria la cría, algunas veces nacía a la nada sin conocerse su casa y eran llevados a los orfanatos, alpha de quinto nivel, o si era más bajo porque eran apenas más fuertes que un beta eran expulsados a los 18 y tenían que buscar por sus propios medios su forma de sobrevivir.

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