☣ Capítulo 18 ☣

20 4 3

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Seth Argall

Por alguna razón todos mis amigos habían decidido que mi casa era el mejor lugar para arreglarse para la dichosa fiesta de Victoria. Parecían emocionados y me pregunté si habían ido a una fiesta antes. Estoy seguro de que yo no lo he hecho.

¿Cómo deberíamos actuar? Porque sí, evidentemente yo también debía ir.

La idea de dejar que mis revoltosos e inconscientes amigos fueran solos me ponía los nervios de punta.

Ayer, poco después de que Victoria se fuera de la enfermería de la escuela, mis amigos y yo tuvimos una larga discusión sobre su nueva relación con la fierecilla y la forma en que yo debía encajar con ahora. Tuve que sacarlos de Abbott antes de que quisieran comenzar a golpear a Rodrigo, a nadie le hizo mucha gracia lo que me había hecho.

Sí, miles de veces ellos se habían peleado entre ellos y siempre estaban presentes los fuertes golpes y los huesos rotos, sin embargo, yo siempre había sido un espectador. Sus peleas me preocupaban o, en casos extraños, podían llegar a divertirme, jamás había sido protagonista en eso.

Un golpe de un hombre lobo podría llegar a herirme seriamente, un golpe de Rodrigo usando su descomunal fuerza podría llegar a matarme, o peor aún, podría llegar a despertar al dios dentro de mí.

Set, el dios egipcio de la destrucción y señor del caos vivía en mi cuerpo en un estado de sueño desde mi nacimiento, se podría decir que yo era su reencarnación. Mis emociones lo movían y una gran sensación de ira podría despertarlo y hacer que desatara la tragedia. Por esta razón había sido recogido por Anubis desde que nací, él se había encargado de cuidarme y evitar que Set asesinara a todos.

Quizá por todo este asunto tenía amigos tan sobreprotectores, pero quería creer que lo hacían porque realmente yo les importaba, no porque tenía un ser a punto de explotar dentro de mí.

– ¿Crees que esta camisa estará bien? –la voz de Adam me sacó de mis pensamientos y me obligó a volver a la realidad, una realidad donde mis amigos destrozaban mi casa.

–No lo sé, ponte lo que quieras, ella estará bien con eso. –sabía perfectamente que ellos querían impresionarla, algo difícil teniendo en cuenta que los conocimientos de la vida normal de un humano no estaban en sus cerebros, ni si quiera en el mío, a pesar de que yo sí soy un humano... o algo así.

–Tienes razón. ¿Estás listo? Falta poco para salir. –miré mi camisa blanca con los botones del cuello desabrochados y las mangas recogidas, los simples jeans azules y las botas negras. Esto tenía que ser suficiente por lo que me limité a asentir con la cabeza con un gesto aburrido en el rostro. –Por favor, Seth, pon de tu parte. Ese era el acuerdo. –claro, el acuerdo.

Nuestra decisión final fue que yo aceptara el hecho de que ahora Victoria formaba parte de la vida de los seis hombres lobos, por tanto, ahora también formaba parte de la mía.

Pecar para amar¡Lee esta historia GRATIS!