Capítulo 35.

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Bueno, ser yo misma no eran algo que me ayudara de todas maneras. Ser yo misma significaba torpe, idiota, estúpida y para nada sensual y todo eso en una frase que era una explosiva combinación, solo pregúntale a Niall y a los otros cinco chicos más que fueron heridos accidentalmente por mis pies voladores.

El nudo que tenía en mi estomago acrecentó y las ganas de vomitar llegaron una vez más a mí cuando la puerta blanca del apartamento de Niall se paró frente a mis ojos. Había p basado todo el camino que decirle después de las disculpas pero la palabra"estúpida" seguía repitiéndose en mi mente, además de torpe e idiota.

Y luego, la cara de Niall con un gran hematoma sobre la nariz y alrededor de esta, además debajo de sus ojos escondiendo la belleza de su rostro (que si de verdad le había roto la nariz) desaparecería, aunque fuera imposible.

Mis nudillos tocaron suavemente la puerta sin siquiera darme cuenta, mi mano, mi brazo y todo mi cuerpo comenzaron a temblar nerviosamente. La angustia me lleno por dentro al sentir sus pasos sobre el piso de madera acercándose a la puerta.

Dios.

-¿_____? -preguntó extrañado al verme tras su puerta, me mordí el labio y no pude responder. Su nariz estaba cubierta por una pequeña venda de gasa y su cara no tenía ningún moretón.

-Hola -conteste con mi voz más aguda que de costumbre. Carraspee al sentir su sonrisa.

-¿Qué haces aquí? -bueno, quizá esa no era la respuesta que esperaba. Fue como si estuviera impresionado de que yo hubiera ido otra vez a su casa o, quería que yo y mis peligrosas piernas nos fuéramos de inmediato.

-Quería saber cómo estabas, ya sabes -con mi mano toque mi nariz, nerviosa y él rió divertido.

-Pies bien solo una pequeña molestia, por suerte no salió un moretón.

-¿No hice nada grave? -pregunté frunciendo el ceño. Él rió una ves más. Bueno, por lo menos era divertida para él.

Lo que nuevamente hacia que mi cabeza repitiera idiota, como sinónimo de divertido.

-No, te dije que no tenias de qué preocuparte, fue solo un inofensivo golpe -dijo sonriendo.

-¿Entonces porque la venda?

-Necesitaba una escuda para no ir al trabajo, hace cinco años que voy a la consulta sin falta, necesito un descanso.

-Pero es tu consulta, ¿no puedes faltar cuando quieras? -pregunté confundida, él se hizo a un lado haciéndome señas con sus manos para que yo pudiera pasar. Acomode el bolso en mi hombro.

Por suerte Sara me había aconsejado cambiar el bolso por uno más pequeño, así sería menos obvio y menos raro.

-Claro que si, pero no había tenido la oportunidad de hacerlo, casi nunca me enfermo y duermo lo suficientemente bien como para estar despierto son la necesidad de una taza de café -sonreí al verlo quitar la venda de su nariz, está obviamente, tenía un pequeño moretón casi invisible, solo si te parabas frente a él a escasos centímetros de su cara, podrías notarlo.

Lo cual, supongo, era bueno, al menos no había roto su nariz.

-Yo quería pedirte disculpas, no fue mi intención golpearte con mi pie ni... -tome una ligera respiración y lo mire -arruinar lo que estaba por pasar. Creí que todo en mi estaba solucionado ya que había podido recordar que era lo que me hacía mal y porque el mordiendo sé que los hombres en toquen. Pero, mis piernas reaccionaron antes de que yo pudiera ver qué sucedía...

-Lo sé, _____, no fue tu intensión -me interrumpió -. Yo sabía que existía la pequeña posibilidad de que tú te asustarás nuevamente, pero me dejé llevar por el momento y creo que toda la ternura que había tratado de mantener se evaporó -reí y negué con la cabeza.

-No en el sexo, pero si a la hora de hacer el amor -me contestó mirándome a los ojos ¿Amor? ¿Hacer el amor?

El shock llegó una vez más a mí y me quedé mirándolo sin saber que hacer. Dios, él había dicho amor, pero nosotros.... ni siquiera... él m gustaba, claro, hacia que mi mundo temblara al igual que mis piernas que se convertían en gelatina al notar su presencia cerca de mí, pero, yo no lo amaba ni él a mí, solo...

-Y bueno, ¿que traes en ese gran bolso? -me impresione por su repentino cambio de tema. Él estaba sonriendo como si no hubiera dicho nada.

Mire el bolso marrón que seguía colgando en mi hombro. No era un gran bolso, era mediano, muchísimo más pequeño que el que planeaba traer y solo un poco más grande que el que siempre utilizaba. Pero bueno, él era hombre, siempre exageraban.

-Solo unas cosas -tartamudee tirando hacia abajo y sacando las correas alrededor de mis brazos para conocerlo sobre mis piernas.

-¿Qué cosas? -preguntó arrugando la nariz y gimiendo de dolor debido a que está todavía le dolía.

Inhale fuertemente, abrí la cremallera lo más rápido que pude y metí una de mis manos por la abertura, no mirando lo que saque, solo el tacto. Puse las esposas de plata sobre la mesa, luego las sogas, ligas y por último la venda.

-¿Para que es eso? ¿Me lo devolverás? -preguntó y pide oír la decepción de su voz.

-No -dije casi gritando -. Solo, pensé que si estabas bien, podríamos usamos ocuparlas. Creo que encontré la solución a mí problema.

-¿Si? -dijo impresionado, su mano acaricio su barbilla y tragando grueso asentí -¿Cuál es la solución? -preguntó, alzando la ceja.

-Tú no debes tocarme. Así que, sería bueno que te atara las manos y piernas, y yo hiciera todo lo necesario, al menos, hasta sentirte dentro de mi.

Está bien, eso fue demasiado directo, creo. Sus ojos salieron de sus órbitas y si hubiéramos estado tomando agua o cualquier cosa, toda la alfombra de la sala hubiera quedado rociada por el líquido.

Pero debía decirlo ahora antes de que me arrepintiera y saliera corriendo sin mirar atrás. Pero mirando su cara y su cuerpo inmóvil, creí que aún no era demasiado tarde.

...
Volví, ¿qué cuentan chiks?
Directioner13963.

Virgen a los 25 (nh)¡Lee esta historia GRATIS!