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Corrí escaleras arriba hacia mi habitación, todavía mantenía sostenido ese nítido color rojo en mi rostro por lo ocurrido con Mangel, estaba demasiado avergonzado por haber caído en sus manos de una manera tan sencilla, yo no era así, que me pasó. Abrí la puerta de mi habitación encajando bien la cerradura y cerrándola de nuevo, me resbalé de espalda sobre ella hasta quedar sentado en suelo frío, sostuve mi vista en plena manera para interrogarme a mí mismo del por qué acepté la propuesta del beso pero ni yo tenía respuesta.

- Es que eres gilipollas, muy gilipollas - me susurré a mi mismo maldiciendo mi mente y pensamientos -.

Mi móvil sonó en el bolsillo de mi maleta, comencé a buscarlo sin desvanecer mi enfado ni mi ceño fruncido, lo encontré y lo agarré para contestar a aquella llamada inesperada. Era alex.

- ¿S-sí?

- Rubén, como se te ocurre hacer tal cosa

- ¿A-a qué te refieres?

- Me acabo de enterar que te has besado con Mangel al salir de clases, y no debo ser el único que se enteró..

- Joder, es que me había acorralado y-y.. - no pude acabar, me ganaron las lágrimas poco a poco hasta encontrarme sin poder para vocalizar una sola palabra -.

- Tranquilo, ¿vale?, dime cuando podemos vernos y hablamos

- ¿E-estás ocupado ahor-ra?

- No, estoy libre, todo a tu disposición

- Si quieres puedes venir a mi casa y hab-blamos

- Vale, ya voy. Adiós y deja de llorar

- Adiós..

Colgué aquella llamada y propuse a revisar mis mensajes y twitter, entonces me alarmé al ver una foto en Twitter.

- no puede ser verdad, no, no, no, no.. 

En esa foto yacía la posición de yo y Mangel besándonos, era subida por uno de los chicos que más odio me tenía y obviamente, yo a él, Álvaro era el chico más criticado y misterioso del instituto, cualquier cotilleo él era el primero en saberlo, no se le escapaba ni una, ni un solo argumento, todo lo sabía gracias a sus amistades y sus conocedores amigos, entre ellos Mangel, el estúpido Mangel. Seguí ampliando la imágen pudiendo apreciar el momento de nuestras bocas unidas y sentí un leve cosquilleo en mi barriga, inexplicablemente comencé de llorar a sonreír de una manera muy precisa, recordando cada momento del beso, cuando torciamos nuestras cabezas simplificando la acción bucal entre nosotros dos, cuando él tuvo el preciso momento de insertar su lengua mientras yo a cada segundo abría mis ojos para poder apreciar su entusiasmo que en tan poco desvanecía en mí. No podía creer lo que había hecho pero tampoco iba a negar que lo disfruté, y mucho a mi parecer...

Acaso...¿Me estaba enamorando?...

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UUUUuuu nuestro señorito Rubén ay *le apedrean* bueno bueno creo que ya se dieron cuenta de mi inactividad ah, lamento estaba demasiado enferma para escribir pero ya he mejorado un poco y creo que estoy preparadísima para algunos maratones, pero no puedo jurarlo por que hasta en vacaciones estoy ocupada lpv bueno hijos míos me voy, nos vemos muy pronto con más salseito uvu chauus <3

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