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Otro día llegó, y junto con este, un nuevo ramo de flores.

Jaebum pensaba que la primera vez sería la última.

Pero no fue así.

Su novia terminó enterándose, y quiso terminar con Jaebum.

Extrañamente, Jaebum se alegró de oír esas palabras, porque ahora que lo pensaba, nunca la quiso de verdad.

Sea quien sea, esa persona que le dejaba flores a diario le estaba haciendo un favor.

Y hasta ese día, Youngjae aún no recordaba a Jaebum. O eso era lo que él creía.

Hoy su admiradora había dejado un ramo de Orquídeas*. Las pudo reconocer fácilmente ya que su madre siempre ha tenido una obsesión con ellas.

Hace uno días, Jaebum habló con su madre sobre Youngjae; si lo recordaba, porque tenía vagas memorias de él y no estaba seguro si era el mismo Youngjae.

Ahora que lo pensaba, Youngjae se había teñido de rubio, le favorecía si le preguntan a Jaebum.

Mientras si madre explicaba algunos momentos que pasaron juntos, Jaebum pudo recordar.

Recordó el día que se conocieron.

Los siguientes días.

Y el día en el que se despidieron.

Hablaría con Youngjae, quería que esa hermosa amistad de vuelta.

(...)

Las clases terminaron, y Jaebum esperaba afuera del salón donde se encontraba. Cuando vio salir a Youngjae, le tomó la mano para que este parara.

—Youngjae yo...

—Debo ir a trabajar, estoy algo tarde ¿sabes? —le dice el menor apurado— hablamos luego. —sonríe y camina apurado.

—¡Youngjae! ¡espera! —el mayor va corriendo hacia el. Pero el menor sigue caminando.

Jaebum al llegar a su lado empieza a hablar.

—yo sé quién eres... sé que me recuerdas. —dice respirando agitadamente.

—¿de qué hablas?

—Vamos, no te hagas el tonto. Sé que me recuerdas.

Hubo un silencio.

—¿por qué no me dijiste antes? —le pregunta Jaebum.

—Sería algo incomodo si no me recordabas.

—¿desde cuándo estás aquí? En la ciudad.

—bueno... Me mudé hace unos meses aquí. Mi mamá también si te lo preguntas.

—Veo que sigues siendo un fan de las flores.

—exactamente por eso trabajo en la florería, ya que no tengo un jardín tan grande como el de antes, al menos quiero estar cerca de las flores.

—¿me perdí de mucho? —le pregunta. Youngjae sonríe.

—demasiado. Si me acompañas al trabajo te diré todo.

Ambos sonríen y el mayor asiente.

Se sentía feliz de tener a Youngjae de vuelta.


flower;; 2jae¡Lee esta historia GRATIS!