Capitulo 39 Desconocidos

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 El pelimorado desvió la vista de la nueva chica que acababa de toparse y se dio cuenta de que era una sirvienta, aunque no muy común a la vista de él. Ladeo la cabeza pensativo:

 —Uhm...Lleva un mayordomo consigo. Tú, ¿eres de la nobleza de Inglaterra?

—¿Y qué si lo soy? —respondió el niño sin muchas ansias de hablar con el nuevo. 

—Entonces en esta pelea apoyare a mis compatriotas. ¡Agni! —llamó a su acompañante.

—Hai. 

—Derrotalos —dijo sin más, el chico que al parecer era, su amo. 

—Como ordene —respondió Agni dando dos pasos al frente con calma, y llevándose la mano buena a la que tenia envuelta en vendas, como si la tuviese lastimada—. Esta mano derecha fue bendecida por dios...—habló mientras desenvolvía las tiras de tela— La usaré para mi amo. —las vendas de su mano colgaron ligeramente entre sus dedos y su brazo. 

Tn miró con extrañeza a los dos recién llegados, sin duda se merecían una lección por entrometerse así en los asuntos que no les incumbían, pero también el joven de ropas finas la había mirado por bastante tiempo, ¿aquello que quería decir?. Sin previo aviso el llamado Agni se abalanzo hacia Ciel, pero Sebastian predijo sus movimientos y con delicadeza lo envolvió en un brazo y lo hizo retroceder. Tn supo que era un momento perfecto de actuar. De una patada alzó el cuchillo y lo dirigió con fuerza hacia el joven desconocido.

Agni lo hizo lo mejor que pudo y dejo de molestar a Sebastian y su amo por un segundo para salvar a su propio amo. 

—Buen trabajo —dijo Sebastian con una mirada inescrutable, mirando como Agni había salvado a el joven. Agni volvió al ataque después de dejar seguro a su amo, mirando a Tn y a Sebastian por turnos se dirigió hasta Sebastian y le asestó un golpe, que erró profundamente, pues Tn había sido mas rápida y se había interpuesto en el golpe, apartándolo con su antebrazo. Su trabajo era facilitarle a Sebastian las cosas y proteger al joven amo. Sebastian alargo e brazo y Ciel estuvo apunto de dar con el pavimento, pero lo detuvo en el ultimo segundo, mientras Agni le propinaba una dura patada a Tn que recibió con los brazos cruzados en el pecho y una posición defensiva. Sin embargo la fuerza de la patada la mando hacia atrás arrastrando sus pies sobre el pavimento. Agni continuo su ataque en Sebastian, pero eficientemente el mayordomo de la casa Phantonhive paró todos y cada uno de los golpes que Agni daba. Todo con un solo brazo protegiendo a Ciel. Uno de los golpes que Agni dio quedo en el aire bastante cerca del rostro de Sebastian.

—Es rápido. —miro como los dedos de su contrincante casi rozaban su piel. Y Agni no detuvo su feroz ataque. Hasta que retrocedió cuando Tn llego al lado de Sebastian y Ciel.

—Hace un momento a ambos les propine ataques en puntos vitales —dijo poniéndose en posición defensiva—. Lo normal seria que sus brazo estuvieran paralizados. ¿Por qué siguen moviéndose?  

—Oye, nosotros solo pasábamos por aquí. ¿Acaso los hindúes son  delincuentes que atacan a todo aquel que sea ingles? —dijo Ciel con expresión y voz irritada. 

—¿Qué? ¿Ustedes atacaron a este pequeño sin motivo? —la voz del amo de Agni estaba realmente confundida y decepcionada. Los maleantes dieron todos un suspiro de sorpresa sin saber ni responder nada—Eso no es bueno —se cruzo de brazos molesto—. Esta vez la culpa es de nuestra gente. Agni, ponte del lado del pequeño —ordenó.

—Sí. 

No pasaron ni diez segundos cuando todos los maleantes que habían atacado a Ciel y sus sirvientes estaban derrotados sin moverse, apilados unos sobre otros de manera desordenada. — Ya termine, Soma-sama.

Kuroshitsuji (Varios y tu)¡Lee esta historia GRATIS!