Capitulo 14: "Un corazon destrozado" (MARATON 1/4)

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Creo que llegaría a casa a dormir, ya es tarde, mamá no esta en casa y pues.... Celeste esta en el taller, debo aprovechar que no hay nadie en casa, así no le doy explicaciones a nadie. Lo único que llegaría a ser seria tomar algo para el dolor de cabeza.

(Axel)

Ya habían pasado mas de diez minutos desde que Ágata se había ido y yo aun estaba parado afuera del hospital.

¿Por qué las cosas se están volviendo tan complicadas?

Demonios.

Debo contarle, pero...

-Pero te preocupan sus dolores de cabeza o como reaccionara al respecto al momento de contarle las cosas de un golpe – me dice Gabriel apoyado en la entrada del hospital.

- Si – suspiro y luego de eso, un escalofrío me recorrió de pie a cabeza - ¿Cómo sabes lo que estaba pensando? – le pregunto volteándome hacia él.

- Solo fue intuición – me responde encogiéndose de hombros.

- Mejor deja tu intuición de lado y vete a casa –

- No te puedes ir solo –

- Ya no soy un niño –

- Pero te comportas como uno – me dice para luego entrar al hospital.

- ¡Diablos Gabriel!, ¿sabes que te odio? –

- Si -

Entre al hospital un poco molesto, creo que no voy a poder esperar a que llegue mi papá para contarle la verdad a Ágata, al parecer por mi culpa tiene esos dolores de cabeza.

Sus recuerdos están volviendo y si volvían todos de una vez, sería un problema.

Busque la habitación de Víctor para poder hablar un rato con él, pero para mí mala suerte estaba con una chica.

Ximena.

Lo que me faltaba.

Espere hasta que saliera, pero esa chica habla más que un papagayo enjaulado. No se como Ágata la soporta, en ocasiones es hasta más desesperante que Fátima.

Lo que me faltaba, ¿Por qué me acuerdo de ella en este momento?

-Demonios – digo y desordeno mi cabello.

Creo que ahora en adelante are una lista para así ordenar las cosas una a una.

-Adiós Víctor, nos vemos mañana – dice Ximena saliendo de la habitación – Oh, hola Axel, ¿Cómo estás?, ¿has visto a Ágata? –

- Hola, si estoy bien, se fue a casa –

- Oh, ya veo, bueno, nos vemos, ya termino mi hora de colación –

- Adiós – le digo moviendo mi mano – Ya era hora que se fueras – murmuro.

- Hola Axel, ¿Cómo estás? Tanto tiempo, pensé que ya te habías olvidado de mi –

- Mejor cállate – le digo y cierro la puerta detrás de mí.

- ¿Por qué estas tan amargado? –

- No es por nada –

- ¿Seguro? –

- Si –

- ¿Seguro? – me vuelve a preguntar mientras se acercaba a mí.

- Si –

- ¿Seguro? –

- Víctor, hay algo que se llama espacio personal – le respondo al darme cuenta de que estaba muy cerca.

ÁgataDonde viven las historias. Descúbrelo ahora