Título completo: En realidad...; dedicado a martuqui_15.

Por la mañana, cuando me desperté, inesperadamente me encontré en mi cama. Fruncí el ceño asustada y rápidamente miré bajo las mantas. Una sensación de alivio invadió mi cuerpo al ver que estaba vestida, pero de nuevo mi humor cambió, sorprendiéndome de tener puesto el pijama. Me senté en la cama mirando cuidadosamente la habitación, donde no había nada sospechoso a escepción de la ropa que ayer llevaba puesta. Ahora estaba sobre la cómoda.

Bien, era momento de pensar cómo había llegado ahí. Hasta lo que recordaba, anoche había quedado con Daniel en que podríamos intentar volver a ser amigos de nuevo, luego, tras cenar volvimos al salón a ver una película y una vez estaba acostada en el sofá mis recuerdos se hicieron borrosos, por lo que pude deducir que me había quedado dormida.

Según mi teoría, la cual no tenía porque estar acertada, Daniel me habría llevado a la cama. Hasta ahí todo bien. ¿Pero cómo había llegado mi pijama a mi cuerpo? Suspiré dejando de pensar, se lo echaría en cara a Daniel cuando lo viese, pero ahora era momento de prepararme para el instituto. Saqué un pitillo negro del armario y lo combiné con una camiseta blanca bastante holgada, que dejaba al descubierto mi hombro izquierdo. Me peiné un poco y como calzado usé mis Vans negras.

Tras coger la mochila y desayunar rápidamente salí del apartamento justo a tiempo de coger a Bryan entrando en el ascensor. 

—Buenos días —saludé colándome antes de que las puertas se cerraran.

—Ayer no vi marcharse a Daniel —el rubio levantó las cejas de forma sugerente—. Por lo que me quedé sin cena gratis —esbozó una mueca de tristeza que no le llegó a los ojos.

—No pongas esa cara porque en lo único que quedamos es en volver a ser amigos, o al menos intentarlo —él me miró con una cara de pervertido que hizo que me asustase, por lo que seguí—. Me quedé dormida mientras veíamos una película y lo siguiente que recuerdo es despertarme hoy por la mañana en mi cama y con el pijama puesto —me encogí de hombros.

—¿Así que amigos? —preguntó él negando con falsa indignación. Al menos había dejado esa expresión de pervertido que tanto intentaba evadir—. Espero que no me dejes de lado por él.

—Claro que no, tonto —puse los ojos en blanco dándole un golpe amistoso en el brazo—. En cambio, creo que tú últimamente me estás ocultando cosas. Sales de fiesta sin avisar, te vas dejándome sola, ya que Ally está muy ocupada con su noviecito... —lo miré alzando una ceja. Era verdad, últimamente habíamos hablado casi como siempre, pero de temas sin mayor importancia.

—Es algo que por ahora... —se rascó la nuca—. Por ahora aún no puedo contarte.

—¿¡Por qué!? —me quejé lo más rápido posible—. ¿Es que no confías en mi?

—Claro que sí —contestó él con la misma velocidad—. Es solo que ni siquiera yo estoy muy seguro de lo que estoy haciendo, pero cuando pueda afirmar ciertas cosas serás la primera persona junto a la que acuda. Lo prometo.

Lo miré con desconfianza fingida, pero finalmente me encogí de hombros.

—Está bien —dije, dando así el tema por zanjado.

Pronto llegamos al instituto y allí encontramos a Ally, milagrosamente, sola.

—Hola, chicos —nos saludó con una sonrisa.

—Ally, sabías que Vicky ayer quedó con Daniel para ayudarle a preparar el examen de matemáticas que tiene hoy y al final se hicieron amigos de nuevo y luego se quedaron viendo una película cuando Vicky se quedó dormida y sospechosamente hoy se ha levantado por la mañana en su cama con el pijama puesto, el cual no llevaba ayer, así alguien tuvo que ponérselo —dicho esto sonrió pícaramente tras soltarlo todo en menos de cinco segundos. Vale, tal vez exagere, pero era un maldito cotilla.

—¿¡PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO!? —apenas tuvo tiempo de acabar para que la rubia correspondiese a su interés con gran efusividad.

—¿No ha venido Alex? —murmuré intentando pasar desapercibida, pero eso se volvió completamente imposible al sentir un brazo que rodeaba mis hombros y esa voz tan conocida para mi.

—Buenos días, Vicky —habló un sonriente Daniel—. Ally —le hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo y finalmente le echó una mirada a Bryan, no muy contento de su presencia.

—Si quieres ser mi amigo tendrás que aceptarlo —dije deshaciéndome de su agarre para ir junto a Bryan—. Él estuvo a mi lado cuando tú no lo hiciste —le eché en cara, me daba igual que se enfadase o que le doliera, no entendía por qué trataba tan mal a mi gay favorito.

No le dio tiempo a contestarme, ya que la campana sonó indicando así el comienzo de las clases. Suspiré negando y sin más me dirigí a la aula en la que me tocaba a primera hora. Quería esquivar lo máximo posible a Ally, y ahora también a Dan.

Para mi desgracia, la mañana pasó rápidamente y apenas sin darme cuenta ya estaba haciendo cola en la cafetería para recoger mi comida. Siempre estaba hambrienta a esa hora, y bueno, básicamente a todas, para qué mentir. 

Cuando me senté en nuestra mesa de siempre, Bryan y Ally ya se encontraban hablando, pero pararon tan pronto vieron como me sentaba junto a ellos, con una expresión en sus rostros que no me gustaba nada. Pero de nuevo, gracias a Dios, sus palabras se vieron interrumpidas por Daniel, que se hizo un hueco a mi lado, pillándome por sorpresa al darme un emotivo abrazo.

—¡He sacado un 8 en matemáticas!

—¿En serio? —lo miré orgullosa—. Oh, Dios, me alegro un montón —sonreí olvidándome de lo ocurrido esta mañana en la puerta del instituto y corrrespondí al abrazo contenta. Al final me dejó en el suelo y ambos volvimos a nuestros asientos

—¿Ayer le pusiste tú el pijama a Vicky? —le preguntó Ally a Dan apenas dándonos tiempo, sí, así de directa era ella.

—Síp —el asintió. Quizás los dos eran muy directos, pero por eso lo quería. Muy en el fondo, pero los quería. 

—Seguro que me manoseaste cuanto quisiste —le di un perqueño golpe frunciendo el ceño levemente.

—Nah, no eras consciente y no me servía para nada —bromeó él.

—Por culpa de eso me quedé sin cena gratis... —seguía quejándose Bryan por lo bajo, lo que me hizo reír.

—Pero bueno, ¿vosotros tenéis algo? ... —dijo Daniel de repente, sorprendiéndome por la pregunta, que iba dirigida a Bryan y a mi—. Digo, os besásteis en el campo, siempre estáis juntos... 

Una vez se calló nos inundó un silencio un poco incómodo. Miré a Bryan mordiéndome el labio y alcé una ceja rascándome levemente el cuello, no sabía que responder. Fue el rubio quien rompió ese silencio que a Daniel le sorprendió.

—Adelante, si confías en él y ahora es tu amigo... yo también —se encogió de hombros, y por un momento pensé que confesando esto quizás sus pequeños roces podrían dejar de transcurrir.

—Verás, Daniel... —suspiré—. En realidad Bryan es gay.

Holiiiiii. Aquí os traigo el capítulo número 26 (esto va avanzando), un poco más largo que los anteriores. Espero que os guste y quería daros las gracias por los más de 1000 votos y la gran cantidad de lecturas que está teniendo la novela, de verdad que no me lo esperaba y awww. Muchas gracias, todo es por vosotros. Votad si os ha gustado y comentar que os ha parecido esta primera toma de contacto con la nueva amistad entre Dan y Vicky. Nos vemos en el siguiente (que será pronti) :3

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