Cap.-3 "Solo un asesinato más"

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Poco a poco abro los ojos y me doy cuenta de que me encuentro en una habitación de hospital. Alguien tiene tomada mi mano derecha, miro a un lado y descubro a Ágata durmiendo incómodamente en la silla. Las imágenes de la noche anterior vienen a mi mente y comienzo a llorar, ella se despierta al escuchar mi llanto. No dice nada y solo se dedica a abrazarme, lo cual le agradezco desde lo más profundo de mi alma.

Los siguientes días son los más agobiantes y dolorosos de mi vida, pues tengo que hacer frente a cientos de preguntas por parte del inspector de policía, contesto mecánicamente a todo y lo único que deseo es que esta pesadilla termine.

Un par de días después de lo ocurrido, los cuerpos de mis padres y hermanos son incinerados y las cenizas me son entregadas en pequeños cofrecitos plateados. Los padres de América me reciben en su casa al no poder regresar a la mía, ellos, América, Amanda y Zac, todos están sumamente desbastados y me dan todo su apoyo.

Ahora toda la cuidad se ha enterado de que "El asesino de la Luna" ha cobrado nuevas víctimas y el caso abarca los titulares de todos los periódicos. Recibo un permiso especial para ausentarme del colegio, ya que los reporteros no dejan de perseguirme diciendo que soy la primera afectada en quedar viva, o sea que es la primera vez que "El asesino de la Luna" deja vivo a un miembro de las familias que toma por victimas.

Muchos apuestan a que él regresará por mí.

—    ¡Aisa!

—    ¿E-eh? —Salgo de mis pensamientos y miro a Ágata que me mira con gran preocupación.

—    ¿Estás bien?

—    Sí —Contesto, pero ella sabe que no es así. Han pasado tres días del asesinato de mi familia y ellos han pasado malas noches por culpa mía—. Lo siento —Susurro dejando caer un par de lágrimas.

—    ¿Por qué pequeña? —Se sienta a mi lado y me abraza— No tienes que sentirte apenada por nosotros, ahora somos tu familia y vamos a darte todo el apoyo que necesitas.

—    ¡G-gracias! —Limpio las lágrimas, aunque inútil resulta el acto, ya que no dejan de salir. 

—    ¡Eres tan fuerte y valiente Aisa! En verdad te admiro mucho.

Apunto estoy de replicar en contra de eso para decir que yo soy todo, menos fuerte y valiente, pero unos golpes en la puerta me impiden abrir la boca. Ágata se levanta y va a ver quién llama a la puerta mientras yo hago un esfuerzo por controlar el llanto.

—    Aisa —Volteo al llamado de Ágata y veo a un señor que la acompaña, el hombre es moreno, alto, fornido, de pelo castaño, ojos café y como de unos cuarenta años—. Él es el detective Hans del FBI —Explica Ágata—. Dice que tiene que hablar contigo —Asiento y salgo de la cocina, camino a la sala donde nos sentamos los tres, Ágata y yo de un lado y él del otro.

—    Es un placer conocerla Srta. Barret —Dice ofreciéndome su mano, yo lo miro con suspicacia y lo examino lentamente; algunas canas adornan ya su cabello, las líneas de expresión están demasiado marcadas, las bolsas bajo sus ojos dicen que ha pasado muchas noches sin dormir bien y el brillo de sus ojos muestra la experiencia que ha adquirido a lo largo de su vida, una cicatriz cruza por su cuello y me da curiosidad por saber la historia tras ella. Retira la mano al ver que no me muevo y continúa hablando— Espero que no se ofenda, pero la verdad me sorprende estar hablando con una sobreviviente... nunca antes había pasado algo así. "El Asesino de la Luna" nunca ha dejado cabos sueltos.

—    Siempre hay una primera vez —Digo hundiéndome en el sillón.

—    ¿Dónde se encontraba la noche del suceso?

Besos Con Sabor a Muerte © (18+)¡Lee esta historia GRATIS!