UNO

10K 845 81
                                        

EL CACHORRO DEL ALFA

Al sur del bosque mágico, cerquita del gran rio, una pequeña manda de lobos cambia forma prosperaba como las flores en plena primavera.

Gracias a los Dioses y astros del cielo, la tranquila había reinado en la manada tras varias generaciones.

DaeWang, era un pueblito tranquilo, flanqueado por un espeso bosque donde diversos y coloridos árboles, plantas y flores adornaban los extensos terrenos de tierra, aquellos mismos que los aislaban de los territorios más salvajes e inhóspitos del lugar, donde los peligros y lo desconocido esperaban ocultos entre las sombras.

Después de devastadoras guerras por el territorio y el poder de supremacía, las criaturas mágicas y no mágicas gozaban de abundante benevolencia de la madre tierra, que fértil y caritativa, brindaba cobijo en sus entrañas para cada uno de sus hijos.

Para la aldea del Sur eran tiempos de algarabía y festejo. El cambio de las estaciones traía consigo vibrantes colores y olores frescos para disfrutar.

El alfa Oh JiSub, líder de DaeWang, desprendía alegría y regocijo por cada poro de su piel, esperando con ansias la llegada de su primer hijo.

Poder concebir era complicado desde tiempos remotos para cualquier tipo de cambia forma, así que siempre era una dicha el recibir a un nuevo cachorro.

La población de lobos no era densa en lo absoluto, los embarazos eran peligrosos para los Omegas. Solo su larga longevidad les permitía no estar al borde de la extinción, pero los cachorros nacidos al año no era los suficientes para elevar sus números.

Así que un nuevo cachorro siempre era motivo de festejo para toda la aldea.

En ese momento, el aroma de su esposa bañaba cada rincón de la enorme cabaña.

Tenía casi una hora esperando a que el parto terminara con las mejores noticias. Caminaba de un extremo a otro del pasillo, como la bestia enjaulada que sentía ser. Seguro era que estaba a nada de hacer un hoyo en el piso.

Los gritos de YoonA ya no se escuchaban desde hacía un tiempo y solo logró que la desesperación del gran hombre creciera aún más. Definitivamente, Jisub estaba a punto de derribar la puerta que lo mantenía separado de su familia, pero una voz fémina lo detuvo de destruir su casa.

— Cálmate, JiSub. Parece como si quisieras arrancarle la cabeza a alguien. — dijo una joven mujer, que acariciaba con amor la cabecita de su cachorro dormido.

Era muy linda, con cabellos castaños oscuros cayendo hasta sus hombros, tez blanca y perfecta que irradiaba felicidad en sus delicadas facciones. Su tono de voz era divertido y relajado, pues la situación de ver a su hermano mayor tan fuera de sí le parecía simplemente cómica.

— Justo ahora no solo sería la cabeza lo que arrancaría. — rugió entre dientes.

¿Por qué demonios tardan tanto allá dentro? Pensó el Alfa con desesperación.

— Los partos tardan su tiempo, JiSub. No tienes de que preocuparte, sabes que mi esposo no dejara que nada malo suceda. Mi amiga está en las mejores manos para ser atendida —

— Y no lo dudo... Es solo que estoy muy ansioso ¡Es de mi hijo de quién estamos hablamos! Lo hemos deseado por mucho tiempo. — soltó en un suspiro, mezcla miedo, orgullo y amor.

TaeHee estaba por responder cuando la cabeza de su esposo, JiHoon se asomó por la puerta con una pequeña sonrisa en su rostro.

— ¿Están listos para conocer al nuevo integrante de la manada? — preguntó con voz baja y alegre.

1. Instinto de Alpha [HunHan]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora