Título completo: ¿Yo y cuántas más?; dedicado a belendetor.

Terminé de comer y recogí la cocina. Hice mis deberes rápidamente y cogí mi bolso metiendo en este el móvil que segundos antes se encontraba cargando. Había tenido que cancelar una quedada que íbamos a hacer Bryan, Ally y yo, pero valía la pena solo por no deberle nada a Daniel. Bajé en el ascensor y subí al coche.

Me sabía el camino de memoria, lo había recorrido enésimas veces cuando era pequeña. En coche, andando, en bici... ¡incluso en skate! No me llevó más de quince minutos llegar. Suspiré saliendo del coche pero al llegar a la puerta esta se abrió antes de que yo pudiese llamar.

—Hola —me saludó Daniel sonriendo.

—Hey —entré mirándolo con una media sonrisa—, ¿me esperabas?

—En realidad creí que no ibas a venir —fruncí el ceño ante su respuesta.

—De todas formas —hice un gesto con la mano, quitándole importancia—, deberías saber que pareces desesperado. Eso de abrir la puerta incluso antes de que entre...

—Estoy desesperado —bromeó él—. Bueno, ahora está dormida, pero cuando se despierte... sabe Dios que tendré que hacer.

—No puede ser para tanto —puse los ojos en blanco y dejé mi bolso sobre el sofá.

—Bueno, vamos a despertarla que luego no duerme de noche y la siesta se terminó.

Me arrastró al piso de arriba y abrimos una puerta en la que había pegados un montón de dibujos y unas letras que formaban el nombre Callie, pero en cuanto abrimos la puerta escuchamos el sonido de la tele y vimos a la niña —de apróximadamente seis años—, que ya estaba despierta. Sonreí al verla, era tan mona... muy diferente a su hermano.

—Callie, ¿no deberías estar durmiendo? —le riñó su hermano.

—Me aburría, tonto —le enseñó la lengua de forma burlona, lo que le sacó una sonrisa a Dan. Se veía tan tierno cuando la miraba. Sonreí a mi vez y al fin la mirada de la niña se posó en mi persona—. ¿Y tú quién eres? —de un saltito salió de la cama.

—Ella es Vicky, ¿te acuerdas de la chica que te dije que vendría a visitarnos esta tarde? —ella asintió jugando con su pelo sin dejar de mirarme.

—Hola, Vic... Vi...  —frunció los labios al ver que no le salía el nombre.

—Vicky es un diminutivo de Victoria, cielo —le dije sonriendo.

—¿Un qué? —volvió a preguntar. Sonreí sin poder evitarlo y me acerqué.

—Un diminutivo, es para hacer el nombre más corto o simplemente es como un gesto cariñoso.

—¿Cuál es el dimitivo de Callie? —preguntó emocionada.

—Podemos llamarte Call —alcé una ceja. Ella no parecía convencida—. Aunque a mi me gusta más Callie, es un nombre bonito de por sí.

—A mi también me gusta más Callie —asintió sonriendo y miró a su hermano—. ¡Ya sé! Por eso yo le llamo a Daniel Dan o Dani.

—Exactamente —me mordí el labio risueña.

—Oye, oye... pero Dani me dijo que tú ya me conocías —volvió a sentarse en la cama mirándonos a ambos alternativamente. Mi mirada también fue hacia él que se había apoyado en la pared enfrente a la cama mirándonos a las dos curioso.

—Yo ya te conocí cuando eras muy pequeñita —le di la razón—. Porque Daniel y yo éramos muy amigos —sonreí amargamente.

—¿Y he crecido mucho? —se puso de pie sobre la cama estirándose, lo que sin remedio alguno me hizo reír.

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