Capítulo 9

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Tres semanas habían pasado y el mes de Mayo había llegado con su calido ambiente manteniendo a toda la ciudad cómoda con las temperaturas.

Louis se despertó como normalmente hacía, ya eran las seis de la mañana y tenía que vestirse para ir a clases. También tenía que vestir a Ethan y preparar la pañalera para la guardería. Tenía que llevarlo también a la guardería. Esta vez no quería ir tarde por lo que se propusó alistarse lo más rápido que pudo.

Una vez listo, observó a Ethan quien dormía comodamente, sonrió de lado y se acercó acostandose a su lado.

—Eh flojo, ya es tarde. Despierta —lo movió delicadamente mientras besaba su frente—. Ethan... Bebé.

El pequeño se removió incómodo haciendo un puchero.

—Anda no reniegues amor. Arriba, arriba, que se hace tarde —volvió a decir con suavidad. Ethan abrió los ojos y parpadeó flojamente—. Buenos días amor —lo saludó—. Ven acá, vamos a cambiarte.

Después de cambiarle el pañal, limpiarlo con toallitas humedas y llenarlo de losión, optó por vestirlo con un pañalero color camer y un pantalon negro. Se miraba tan galan.

—Ya está guapo. Esperame aquí —lo acomodó en la cama y le dio un chupón mientras él alistaba la pañalera. Metió dentro lo que ocupaba Ethan a lo largo de la mañana, ropa, pañales y demás, también observó el succionador de leche. Siempre era la peor parte. Tenía que poner un biberón entero y Dios.

Sin más rodeos, lo enjuagó con agua y lo limpió, tomó un biberón y se sentó en la cama. Comenzó el proceso con paciencia bajo la curiosa mirada de su bebé.

—¿Qué cariño? ¿Estás atento a que el almuerzo se sirva correctamente, eh? —bromeó dandole una caricia en la mejilla. Suspiró y siguió en lo suyo. Unos minutos más tarde consiguió llegar a la medida que necesitaba, cerró el biberón y lo guardó en la pañalera—. Te toca tomar el desayuno, ven —tomó con cuidado a su bebé y lo acomodó en sus brazos, se alzó la playera y Ethan rápidamente busco su pezón. Comenzó a mamar bajo la mirada de Louis, para que lo hiciera correctamente. Cuarenta minutos más tarde, Ethan estaba listo y con la barriga satisfecha. Tomó una manta y las demás cosas saliendo apresurado de la habitación.

—Mamá, salimos ya. Nos vemos en un rato —se despidió con una sonrisa, mientras acomodaba su mochila en el hombro.

—Claro amor, vayan con cuidado y que Diosito me los cuide —se acercó, dejando un beso en la mejilla de ambos—. Hoy trabajare hasta tarde, te llamo cuando este volviendo a casa.

Louis asintió y también beso la mejilla de su madre.

—Por supuesto, hasta luego.

Salió de su casa, caminando a la parada del autobus donde esperó por quince minutos. Ethan se volvió a quedar dormido en el hombro de Louis y lo cubrió mejor con la manta. A Louis no le molestaban en absoluto las miradas de las personas de su barrio. Meses antes lo habían visto ir y venir con una gran barriga, algunos juzgando, otros sonriendo. Louis comprendió que eran cosas que tendría que superar y con el tiempo, dejo de prestarles atención.

[...]

Ethan había despertado y aún se encontraba acurrucado en la manta bajó los brazos de Louis cuando éste llamó al timbre de la guardería.

—Quiero que te portes bien amor—le susurró. Ethan lo miraba con grandes ojos mientras succionaba el chupón con los labios dejando caer un poco de babita por sus comisuras.

A los dos minutos, fue recibido por la dueña de dicha estancia, quien mostraba una gran sonrisa.

—¡Louis! —lo saludó Anne abriendo el cerco del exterior—. Ay mira que hace poco te perdí de vista y ya te echaba de menos —le paso un brazo por el cuello, abrazándolo con cariño.

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