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Volví a girar una vez más en la cama, sintiéndome cansada, nerviosa, ansiosa. Muy ansiosa. Sentía una opresión en el pecho y los pensamientos de que todo podría salir mal no dejarían mi mente.

¿Qué si su traje se arruinaba?

¿Qué si el velo se rompía?

¿Qué si me caía enfrente de todos los invitados?

¿Qué si Niall no llegaba?

¿Qué si se arrepentía?

¿Qué si...?

¿Qué si...?

¿Qué si...?

Llevé mis rodillas hacia mi pecho, tratando de ponerme en una posición fetal pues sabía que esa posición siempre me ayudaba a calmarme pero esta vez no podía dejar de pensar en todas las terribles posibilidades. No podía dejar de pensar en lo peor. Quería que Niall estuviera aquí para decirme que nada pasaría, quería que me dijera que todo iba a estar bien, que mañana todo sería perfecto al igual que los días que venían por delante.

Tomé mi celular y lo llamé. Traté de ser silenciosa para no despertar a Ana o alguna otra de las chicas que estaban durmiendo afuera de mi habitación para asegurarse de que Niall no fuera a colarse.

—Niall.— Murmuré a través del teléfono. De su lado del teléfono aún podía escuchar la fiesta continuar. Ambos estábamos en el mismo hotel, en el que se llevaría acabo la recepción de la boda. Pero estábamos en diferentes pisos y ambos habíamos tenido nuestra "despedida de solteros" con nuestros amigos.

—Hola, mi amor.— Su voz calmada y profunda lleno mis oídos. No sonaba borracho y eso me hizo sentir más calmada.— ¿Cómo va tu fiesta?

—Ya todas estamos en la cama, son las tres de la mañana.— Murmuré sentándome en la cama y recargándome en la cabecera para después abrazar mis piernas sobre mi pecho.— ¿Qué hay de ti?

—Los chicos y yo ya estamos en mi habitación. Creo que están teniendo unos tragos y están viendo una película pero yo ya estoy cansado y no sé cómo hacerle para sacarlos de aquí.— Admitió con un suspiro.— Y también te extraño.

Mis manos temblaron un poco mientras seguía imaginándome llegando a un altar vacío.— Niall.— Sollocé.— ¿Estás seguro que estamos listos?

Escuché movimiento de su lado y supuse que se estaba moviendo hacia un lugar más silencioso. Supe que tuve razón cuando dejé de escuchar las risas y gritos de los chicos y después una puerta ser cerrada.

—Hey, hey.— Mencionó tratando de animarme.— Por supuesto que estoy listo, ________, si no lo estuviera, no te lo habría pedido.

Un sollozo silencioso dejó mis labios.— Estoy muy asustada.— Admití.

—¿De qué, bebé?— Preguntó.— Nena, no quiero que llores.

—Es solo que siento que algo va a salir mal.— Mencioné mientras salía de mi habitación, tratando de ser lo más silenciosa posible.

—Nada va a salir mal, te lo prometo.— Me animó.— Te amo y tú me amas y eso es todo lo que importa.

—Hay demasiada gente.— Mencioné.

Los padre de Niall me querían pero algunos otros miembros de su familia por alguna razón no lo hacían. Había conocido a una gran cantidad de personas gracias a Niall y todo se resumiría mañana. Además, mis padres estaban divorciados y simplemente no podían estar juntos por cinco minutos antes de que empezaran a discutir, estaba segura de que habría por lo menos una pelea.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!