Los moretones sobresalían más cada día. Las ojeras aumentaban, los llantos se prolongaban. Creías que podías hacerme lo que querías, pero cariño, eso no sucedería. Decías que te pertenecía, que era tuya, y debía hacer lo que me decías. Pero la sumisión nunca fue parte de mi personalidad, bebé. Algún día llegaría tu fin, y vaya que he esperado por esto. Años y años de dolor, ¿te gusta sentir lo que yo durante tanto tiempo? No ibas a escapar tan fácil, mi vida.
Me encanta cómo me suplicas, nunca antes te había visto así, ¿Recuerdas como yo hice lo mismo, cómo te suplicaba a las 3:30 de la mañana para que dejaras de golpearme? Ahora recuerda toda la compasión que tuviste conmigo, y sabrás que estás perdido.
Todas esas noches sin fin, cuando recortabas mi cabello o me cortabas las piernas con tijeras. Cuando me apedreaste al verme con otro chico, o cuando quemaste a nuestro perro, Bobby. Sabías que lo amaba, ¿Por qué lo hiciste? Me juraste amor eterno y me escupiste en la cara, pero es tan lindo verte gritar del dolor, ver tu piel reseca y tus labios partidos. Tus ojos rojos y la sangre que cae de tu cabeza hacen una linda imagen mental para mí, estoy orgullosa de poder haberlo logrado. Tanto tiempo de esmero he utilizado aquí, y vaya que valió la pena.
Tranquilo, esta tortura puede tardar hasta siete días, y está gustándome el hecho de que recién hemos empezado. Llorar sólo te deshidrata aún más, y no quiero que mueras antes, quiero verte sufrir.
Calma, dentro de dos días tus riñones comenzarán a hincharse al igual que tus ojos, y tu piel se pondrá dura como piedra. Tendrás un intenso dolor de cabeza, ya llegará no te preocupes. Y si por algún motivo la muerte quiere llevarte antes, voy a encargarme que los últimos suspiros de tu vida sean los más dolorosos y cargados de sangre que puedas llegar a imaginar.
Espero encontrarte en el infierno entonces, amor mío.
