Capítulo 6

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—Harry ¿podrías cargar a Ethan? —Anne le sonrió a su hijo quien estaba sentado en una mesa observando su teléfono. Éste asintió y tomó al pequeño en sus brazos dejando lo que hacia de lado.

—Me agrada éste niño regordete.

—Harry —su madre hizo un mohín fingiendo seriedad.

—Oh vamos mamá, no puedes decir que es una bonita espiga. Le sobran los kilos que me faltan.

—¡Harry! —ésta vez Anne rió y negó con la cabeza—. Tú y tus ocurrencias. Deja eso y cuidalo unos diez minutos, iré atender el patio de juegos. Probablemente ya lleguen por él, me llamas si lo recojen.

Harry asintió y espero a que su madre se fuera.

Ethan observó a Harry unos segundos y se llevo su mano a la boca como acostumbraba. Para cuando Harry lo observó, frunció el ceño enseguida.

—Te interesa muy poco que tu manita tenga miles de gérmenes aunque ya te lo haya dicho antes —le sacó la mano de la boca y le dio a cambio un chupete. Sonrió de lado y le acarició la mejilla—. Te voy a confesar algo. Hace bastante tiempo que no sostenía un bebé en brazos, porque me aterra la idea de lastimarlos de alguna manera. —sonrió con tristeza—. Tú eres diferente. Tu suave mirada me recuerda a la de él. Me agradas Ethan.

[...]

Cuando Harry escuchó que llamaban al timbre de la estancia se asomó por la ventana. Sonrió un poco al ver a ese castaño pelo lacio que atendió en la mañana de pie observando un punto fijo, perdido en sus propios pensamientos. Y sí, no era que observar una piedra a lado de tu zapato fuera algo muy interesante, pero había algo muy dentro de Louis que le mantenía inquieto y concentrado en ese pequeño pedazo de concreto. Harry se dio paso libre para analizarlo arriba abajo, y es que cuando alguien llama tu atención, no puedes hacer nada para evitar centrarte en esa persona. Por lo menos a él le iba así.

Sacudió la cabeza y se planteó lo que tenía que hacer.

—Mamá —llamó a la mujer caminando hacia el patio de juegos, sin salir del todo y recargando sus manos en el marco de la puerta, la divisó de cuclillas atendiendo a una pequeña de unos cinco años que lloraba con un raspón en la rodilla—. Mamá, ya han llegado por Ethan —soltó llamando la atención de su madre quien se giró un poco y lo miró por encima del hombro sin soltar la pierna de la niña.

—¿Podrías entregarle cielo? Katy se ha lastimado un poco.

Harry asintió por toda respuesta.

—Mandale saludos a Louis de mi parte y dile que lo veo mañana —su madre le sonrió y volvió a lo que hacía.

Harry volvió dentro de la estancia y tomó las pertenencias de Ethan para después tomarlo a él, por alguna razón el pequeño se había quedado dormido luego de que Harry le diera su papilla. Lo cargó con cuidado acomodándolo en sus brazos para después tomar las llaves y salir por la puerta principal.

Louis levantó su vista encontrándose con el mismo chico que lo había recibido en la mañana cargando a su pequeño bebé que estaba dormido. Una sonrisa floja se alojó en sus labios y pudo soltar un pequeño suspiro. Esa sensación de tener a Ethan cerca llegó a su corazón, cálida y satisfactoria.

Harry caminó hasta la cerca e introdujo la llave para después abrirla.

—Se quedo dormido apenas comió —contó. Louis le sonrió a Harry unos segundos y agradeció con un gesto en el rostro. Estiró sus brazos y el rizado le entregó su más preciada creación en los brazos. Acomodó a Ethan en su pecho y suspiró una vez más acariciando su cabello.

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