—¿Vas a ignorarme todo el día?— Finalmente preguntaste, tu voz llenando las paredes del lugar.

—No te estoy ignorando. Solo quería darte algo de espacio para que hicieras lo que tenías que hacer, claramente es más importante de lo que yo fui esta mañana.

Sus declaraciones se sintieron como un golpe más fuerte de lo que esperabas. Y por supuesto que también estaba siendo grosero. Dejaste caer tus brazos a tus lados.

—Niall, no quise lastimarte, yo solo...-

—No me lastimaste.— Interrumpió rápidamente, mirándote por unos segundos.

Suspiraste y caminaste hacia la televisión, apagándola.

—Por favor, no hagas esto. Me siento terrible.

Él tomó otro trago de su cerveza, sus movimientos dejándote claro que estaba enojado, pero al mismo tiempo, soltó una risa sarcástica y levantó los hombros con desinterés.— Claro, lo haces.

Tus cejas se elevaron y lo miraste.

—¿Estás diciendo que no te importa que me sienta terrible?— Cuando el chico no contestó, te acercaste más a él.— ¿En serio, Niall? ¿Vas a actuar así por sexo? ¿Por un orgasmo fingido? ¿Vas a actuar como un adolescente de 17 años a quien le acaban de destrozar su ego?

Niall se levantó del sillón en un movimiento brusco, tirando su cerveza al suelo en el proceso y causando que el contenido quedara derramado en el piso.

—No me importa una mierda que hayas fingido un orgasmo. Me mentiste. Jesucristo, me mentiste cuando te pregunté, maldición. Como si fuera un completo idiota. Como si no te conociera. Como si no hubiera pasado el último año que hemos estado juntos aprendiendo todo sobre tu cuerpo. Aunque sea dame algo de crédito por eso, ¿quieres?— Negó con la cabeza, girándose y caminando hacia la cocina.

Regresó unos segundos después con una toalla pequeña en sus manos y misma que aventó hacia el líquido en el suelo.

—¿De verdad piensas que un maldito orgasmo va a lastimar mis sentimientos?— Preguntó mirándote.— ¿Con quién demonios crees que estás saliendo? No soy ningún maldito cavernícola, _________. ¡Es que no entiendes que te amo, maldición!

Estabas impactada por su reacción. A pesar de que la ley del hielo apestaba, hubieras preferido que continuara en vez de escuchar lo que acababa de decir.

Continuó negando con la cabeza con enojo y se puso de cuclillas, murmurando cosas demasiado bajo mientras limpiaba la cerveza con el pedazo de tela.

Esto estaba yendo peor y peor cada vez más. No solo le habías mentido, lo habías ofendido. Y no solo un poco. Todo lo que había dicho era cierto. Este no era tan solo un chico del que estabas enamorada; era Niall, el chico con el que habías soñando toda tu vida. Él te trataba bien, te cuidaba de maneras en las que nunca pensaste que sería posible. Era amoroso, cariñoso y todo lo bueno que se le pudiera agregar.

Y tú eras una completa tonta.

Te acercaste a él una vez que se puso de pie.

—Niall, lo sien...-

Te esquivo cuando trataste de acercarte, pasando a tu lado.

—Tengo que llevar esto a la cocina. Está chorreando.—Él mencionó interrumpiéndote de nuevo y pasando a tu lado como si nada estuviera pasando.

Te quedaste parada en medio de la sala, sola, siendo capaz de escuchar tus pensamientos gritándote que eras una completa estúpida. Finalmente reaccionaste y lo seguiste a la cocina.

Él estaba enjuagando la toalla debajo del agua del lavabo cuando entraste. Cuando terminó, cerro la llave del agua y tú diste un par de pasos para acercarte a él. Posicionaste tus manos en la isla de la cocina, del lado contrario al que él se encontraba.

—Amor, ¿puedes escucharme, por favor?— Le suplicaste. Niall terminó de exprimir el agua que estaba en la toalla antes de doblarla y dejarla sobre la isla. Tomó un respiró profundo y te miró. Pestañeaste un par de veces y continuaste:— Tienes razón, te mentí. Lo siento.

—No sé cómo pensaste que no iba a darme cuenta.— Mencionó, después de durar un par de segundos sin decir nada y tan solo mirarte fijamente, además su tono de voz era mucho más calmado.

Bajaste la mirada, caminando alrededor de la isla y acercándote a él.

—No pensé que pusieras tanta atención.

Él te miró una vez más y suspiró, tomando tu cintura con sus manos.— Nena, nadie te conoce como yo lo hago. Sé todo sobre tu cuerpo y sé la manera en la que reaccionas cuando estamos juntos. Me encanta esa mierda.

Asentiste, tomando una de sus manos y entrelazando sus dedos con los tuyos.

—Lo siento.— Mencionaste una vez más. Enredando tus brazos alrededor de su cuello y acercándolo a tu cuerpo y abrazándolo fuertemente.

Dudó un momento antes de abrazarte de vuelta. Sus manos fueron directo a tus mejillas.

—Está bien.— Finalmente dijo.

Negaste y te alejaste. —No está bien. No lo está. Nunca más volveré a mentirte, te lo juro.

Retiró algunos mechones de cabello de tu hombro, haciéndolo hacia atrás.

—Te creo, amor.

Te inclinaste hacia él y finalmente juntaste tus labios con los suyos en un beso dulce. Niall sonrió cuando te alejaste.

—Ve y termina tus cosas. Yo empezaré la cena.—Cuando negaste con la cabeza y lo abrazaste de nuevo, soltó una risita.— Estoy bien, te lo prometo. Ve y termina eso. Te llevaré algo para que cenes en un rato.

Sin querer hacerlo, te diste vuelta y comenzaste a alejarte de él, le diste una última mirada sobre tu hombro antes de caminar hacia la habitación que compartían para terminar tus tareas.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!