Capítulo 4: Collar.

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La noticia de que el famoso chico malo de la preparatoria era un Omega no tardó en saberla la escuela entera, en parte por el olor que soltaba Andy ese día y otra muy obvia era por la escena que se vio de Evan sacando a un inconsciente e indefenso Omega de la biblioteca que fue identificado como Andy Moore. Muchas chicas que estaban enamoradas de él parecieron decepcionarse y otros solo quedaron impresionados con el dulce y tentador aroma que emanaba, tanto que se enamoraron de él y eso lo notó apenas puso un pie en la escuela tras lo ocurrido con su celo.

— ¡Por favor sal conmigo! —le suplicó un muchacho de primer año.

—¿Eh?

—Sé que no estoy a tu altura, pero al menos dame una oportunidad. —continuaba hablando el pequeño Beta a sus pies.

—Escucha, amigo, yo no-

—Oye, Andy ¿Este chico te está molestando?

Y del más allá apareció Raymond con la mejor cara de muérete de toda la historia. No tuvo que decir nada puesto que con su sola presencia el chico que se le declaró corrió despavorido a esconderse.

— ¿Estás bien? ¿No te hizo algo, verdad?

Rodó los ojos con aburrimiento. Desde que había logrado salir del hospital sus amigos lo trataban como si fuera de cristal y lo ponía incómodo. Solo descubrió que era un Omega, no era gran diferencia, con la excepción de su celo, pero de ahí en fuera nada.

Lo peor de todo era por como lo veían. Muchos creían que algo realmente había pasado aquel día y que ahora era el Omega de Carter, claro que la situacion no era así. La supuesta mordida nunca se había hecho además del obvio hecho de que nada pasó. En cualquier caso, él no se dejaría marcar y mucho menos a la edad que tenía. No era un objeto como para que le dijeran que era su Omega.

Y su día transcurrió así, con cualquier tipo declarándose le y con su guardia Alfa para protegerlo de cualquiera. Claro que él no era del tipo del que le gustaba que lo cuidarán y se terminó hartando de tanta atención.

Saliendo de la escuela trató de escapar de su guardia yendo por la zona urbana en vez de ir directo al centro de la ciudad, lo cual casi nunca hacía. Era el plan perfecto.

En medio de su escapada chocó contra alguien. Esta persona se volteó y en lugar de enojarse o algo parecido lo saludó como si lo conociera de siempre.

—Hola, amigo ¿Qué haces en el suelo? —lo ayudó a levantarse para después extender su mano hacia él a modo de saludo—Soy John, un gusto conocerte.

—Andy. —se presentó cortante, últimamente no estaba acostumbrado a tanta amabilidad.

—Oye, ¿Tú eres el chico del que todos están hablando últimamente? ¿El Omega?

¿Corría o lo enfrentaba? Qué horrible vida la que tenían los Omegas, lo que hubiera dado por seguir siendo un Beta como creía.

—No te preocupes, yo soy Beta así que no te hare daño y... ¿No llevas collar?

El tal John se refería al collar que llevaban normalmente los Omegas para no ser mordidos a la fuerza por Alfas. Se lo ofrecieron pero...

— ¡Ni de coña me iba a poner un collar como si fuera un animal! ¡Podré ser un Omega, pero sé defenderme! —dijo con mucho enojo, ya era suficiente con saber que le llegaría el celo una vez al mes como menstruación, no necesitaba un jodido collar que lo hacía sentir como una mascota.

El otro lo observó un poco sorprendido, pero pesé a eso sonrió contento de saber la forma de pensar de Andy.

— ¿Sabes? Ya me caíste bien ¿Que te parece si un día de estos me llamas y hacemos un poco de vandalismo y fechorías por ahí? —le propuso extendiéndole un papel con el número del otro.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!