-¿Estamos enojados?- La Viuda Negra apareció después de un par de horas en que había dejado la junta.

-¡¿QUIÉN FUE NAT?!- Reclamo furioso Steve, yendo a paso amenazante contra la espía quien obviamente no se dejaría intimidar y como alfa se pondría en modo de defensa con sus feromonas y posición de combate en caso de tener que atacar a su amigo

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-¡¿QUIÉN FUE NAT?!- Reclamo furioso Steve, yendo a paso amenazante contra la espía quien obviamente no se dejaría intimidar y como alfa se pondría en modo de defensa con sus feromonas y posición de combate en caso de tener que atacar a su amigo.

-¿Tú crees que si yo lo supiera no te lo habría dicho Steve? Estoy igual que tú, no sé qué paso, Tony no se había visto con nadie en todo este tiempo, apenas y salía con Rhodey, Pepper, Happy y ese chico a quien apoya... Peter Parker... Pero ninguno de ellos corresponde al olor de Tony ahora...-

-¿Cómo es posible que a una espía como tú se le escapara algo así?- Pregunto ofensivo a sus palabras, no quería ser cruel con ella pero un dato tan importante y de semejante magnitud no debió pasar desapercibido.

-Tal vez ya no soy buena para estas cosas...- Dijo decepcionante. Ambos ya tranquilos tomaron asiento en el suelo dispuesto a una pequeña charla que esperaban no acabar a golpes.

-¿Por qué Nat? ¿Por qué cuando quiero estar bien, termino mal o peor?- Le había pasado con Peggy, tal vez la omega más fuerte que jamás hubiera conocido, el tiempo hizo perder su oportunidad con ella y ahora había ocurrido lo mismo, pero a diferencia de Peggy, tendría el tortuoso tiempo de ver a Tony con su nuevo esposo alfa, de verlo criar a su cachorro, de verse remplazado otra vez.

-No lo sé Steve, creo que este mundo no es para alfas como nosotros...- A su mente vino el recuerdo de su Bruce, ese que aún vagaba por quién sabe dónde.

-No quiero Nat... No puedo aceptarlo... Es mi Tony...- Llevando sus manos a su rostro trato de relajar sus músculos faciales pero era demasiada la tensión que el pensamiento le daba que no aguanto más y comenzó a sollozar contra sus palmas.

-Steve...- Una mano amiga fue a su hombro tratando de calmar sus penas.

-Tony dijo que estábamos divorciados, ¿Es cierto?-

-Si...-

-¡¿Por qué no me lo...?!-

-Apenas lo acabo de confirmar...- Interrumpió la alfa.

El llanto se hizo más fuerte, Nat contrajo a Steve en un abrazo tratando de consolarle, nunca en su vida había visto un alfa tan destrozado como ahora, su amor a Tony era demasiado fuerte y destructivo. No podía más.

-¡ES SUFICIENTE!- Grito la Viuda zafándose del abrazo de forma tosca para levantarse y mirar hacia la puerta que Steve no se percató, permaneció abierta todo ese tiempo. Steve miro confundido, o lo mejor que pudo observar, debido a lo irritado de sus ojos por las lágrimas.

-Sí, con eso bastara...- Tony apareció del otro lado con sus brazos cruzados y una sonrisa burlona que a Nat no le causaba ninguna gracia.

-Aprendió la lección Tony...-

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