Introducción.

164 21 2

Muchos creen que para infundir temor en un ser humano es necesario tener grandes colmillos, poseer una apariencia escalofriante o talvez solo apuntarle con un arma

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Muchos creen que para infundir temor en un ser humano es necesario tener grandes colmillos, poseer una apariencia escalofriante o talvez solo apuntarle con un arma. Pues... yo no tengo grandes colmillos, mis armas no son tan convencionales, ¿Apariencia escalofriante? talvez, pero hay algo a lo que la humanidad siempre le ha temido y siempre lo hará: El miedo a lo desconocido; ese pánico que sentimos cuando nos encontramos con algo que no podemos explicar. Una figura moviendose bajo el agua, sensaciones inexplicables en nuestro cuerpo... o una sombra deslizandose en la oscuridad de la noche. Y al no encontrar una respuesta nuestra mente se encarga de crearla, no importa que tan descabellada e improbable parezca, nosotros siempre decidimos creerla. Así que eso uso a mi favor: El miedo.

Puerto de Hidetown. 28 de noviembre del 2036. 12:47 am.

—¡Muevanse imbéciles! ¡Necesitamos estas armas fuera de puerto ahora! ¡Skuffet no nos dará más tiempo malditos! —vociferaba un hombre armado sobre un container en el puerto de carga de Hidetown.

Multiples hombres, unos armados y otros no, cargaban cientos de cajas en carretillas, bajandolas de un buque carguero repleto de containers enormes, llevandolas hasta camiones y trailers que aguardaban cerca del puerto. El olor a humedad salina perfumaba el lugar envuelto en la frialdad de la noche, el arduo trabajo de los criminales se podía sentir en el ambiente, pues tál y como había dicho aquel sujeto, tenían poco tiempo para hacer llegar todas esas armas con el lider de toda esa operación.

Aunque el lugar se mantuviera alejado de la ciudad, las destellantes luces que emitían los edificios era hipnotizante, más brillante que todas las estrellas del cielo, pero era una trampa... Una hermosa trampa, como el fuego a las polillas que en cierto punto terminan quemandose atraídas por el fulgor. Eso era Hidetown; fría, oscura, hermosa y peligrosa... Un campo minado en el que solo sobrevivían los crueles criminales o los cobardes precavidos.

Shadow: Los inicios de un heroe.¡Lee esta historia GRATIS!