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Amabas poder despertar al lado de tu novio finalmente. Normalmente, despertarías en una cama vacía. Niall siempre estaría ya despierto o haciendo cosas del trabajo o incluso estaría en otra ciudad o peor, en otro país.

Hoy era uno de esos días en los que hubieras preferido despertar sola en la cama. Despertaste y sentiste esa pequeña humedad entre tus piernas, una humedad que definitivamente no era del tipo que te gustaría que fuera.

Maldición.

Tu período había comenzado.

Afortunadamente Niall aún seguía dormido. Estaba acostado sobre su hombro derecho, estaba dándote la espalda y podías escucharlo roncar ligera y pacíficamente indicándote que aún seguía muy dormido. Pediste a todos los cielos que cuando te levantarás de la cama no hubiera una mancha en las sábanas blancas de la cama de Niall.

¿Habías tenido tanta suerte como para no haber manchado las sábanas? No, ahí había definitivamente una mancha. Perfectamente roja. Y por supuesto, las sábanas eran perfectamente blancas. Deseabas que aunque sea por hoy, las sábanas hubieras sido negras para que la mancha no fuera visible y pudieras cambiarlas y lavarlas sin ningún problema una vez que Niall se levantara.

De verdad que querías llorar.

Ya no sabías qué hacer a ese punto, aunque realmente no había nada que pudieras hacer hasta que Niall estuviera fuera de la cama.

Lo primero que pensaste fue quedarte acostada ahí hasta que Niall se levantara pero sabías que entre más tardarás lavando las sábanas, más difícil sería quitar la mancha. Estabas completamente avergonzada. Era la primera vez que te sucedía eso con Niall.

Unos minutos después, Niall comenzó a moverse y sabías que estaba despertando.

Entonces fue en ese momento que el pánico comenzó a apoderarse de ti.

El chico se estiró y giró su cabeza para poder mirarte y sonreírte, aún con los ojos entrecerrados en un intento de acostumbrarse a la luz.— Buenos días, nena.— Mencionó dándose vuelta y quedando frente a frente contigo.

Te encantaba el acento grueso que tenía su voz cada que despertaba pero hoy eso no era algo que te importara mucho. Maldición. Simplemente ibas a decirle, de cualquier manera se daría cuenta tarde o temprano.

—Niall... yo, hay algo que debo decirte. Por favor, por favor no vayas a enojarte.— Suplicaste mientras jugabas nerviosamente con tus manos.

Niall frunció el ceño y se acercó más a ti.— Amor, sabes que puedes decirme lo que sea y no podría enojarme contigo. ¿Qué te está molestando tan temprano esta mañana?

—Yo... eh... son mis días del mes, si sabes a lo que me refiero.

Niall asintió dándote a entender que sabía de lo que hablabas.

—Em... yo, mi periodo llegó mientras dormía y hay una pequeña mancha en la sábana. Lo siento mucho, Niall. De verdad, te prometo que voy a lavarlas dos veces e iré a comprar unas nuevas. No tengo problema con eso. Lo siento. Dios, esto es muy vergonzoso.— Dijiste y sentías que tus ojos se estaban humedeciendo poco a poco.

—Hey, hey, mírame.— Pidió y puso tu mano en tu barbilla, obligándote a mirarlo.— No es vergonzoso. Estas son cosas que pasan. Tengo un montón de sábanas como éstas. Podemos quitarlas y poner unas limpias. Nena, no hay ningún problema con eso.— Te sonrió e hiciste un pequeño puchero mientras él te abrazaba. Te acurrucaste en su pecho y las lágrimas comenzaron a caer. Niall se dio cuenta y te abrazó más fuerte mientras te decía que dejarás de llorar porque no había ningún motivo para hacerlo.

—Ve y haz lo que tengas que hacer, yo bajaré y prepararé el desayuno.— Sonrió y dejó un beso en tu frente mientras retiraba la sábana de su cuerpo y se alistaba para salir de la cama.

—Honestamente, no sé qué haría sin ti.— Sonreíste y te sentaste.— ¿Solo puedes hacerme un favor?— Niall asintió y continuaste:— No mires la sábana, no quiero que te vayas a sentir asqueado o algo.

Soltó una risita y negó con la cabeza.— No seas exagerada, pero está bien, mírame salir de la habitación sin mirar nada.

Sonreíste.— Te amo.

—Yo te amo más.— Contestó desde el pasillo, lo suficientemente fuerte para que pudieras escucharlo.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!