—Oh, bien —Louis asintió y besó un poco más a Ethan en las mejillas. —Volveré pronto mi amor, no me extrañes mucho ¿okay? Papi te ama, mucho, mucho —besó su cabeza y lo abrazó unos cuantos segundos más. Harry sólo observaba la escena  intentando tragar saliva, en ningún momento perdió detalle de todas aquellas finas facciones. Louis le pasó la pañalera unos segundos después estirando uno de sus brazos y volvió a abrazar a Ethan. Harry la tomó y se la colgó al hombro con cuidado. Sin duda para Louis dejar a su hijo en la guardería era lo más dificil del mundo, había estado acostumbrado a cuidarlo siempre. Pero tenía que estar también en la universidad y Johannah había encontrado un trabajo ya. La guardería era la unica opción. —Te amo mi amor, te amo, te amo. Portate bien, nos vemos en un ratito.

Louis le extendió al pequeño a Harry unos segundos luego, quien lo tomó con cuidado en brazos. Louis observó a su pequeño una vez más y sonrió sacudiendo un poco su manita antes de soltarlo del todo.

Por primera vez en todo el rato le prestó atención a Harry, quien también lo miraba atento.

—Por favor recuerdale a Anne que Ethan no toma leche de formula ¿sí? He puesto dos biberones con leche del pecho en la pañalera y también una papilla, bebe cada cuatro horas las ocho onzas y la papilla a las once de la mañana cuando despierta de su siesta —Louis explicó con sencillez y Harry se limitó a sólo asentir. Louis asintió una vez más y volvió su vista a su bebé. Acarició su mejilla y suspiró—. Nos vemos mi amor.

Sacudió su mano antes de que Harry cerrara la cerca y entrara una vez más a la estancia. Aún tenía el rostro de ese bonito chico frente a sus ojos. Sin duda era bonito, aquel azul en sus ojos. Sí, le había gustado definitivamente.

—Han abandonado a este bebé en la puerta, madre —anunció una vez entró a la habitación donde su madre hacia presencia. La mujer abrió los ojos más de lo usual y se giró tomándose las palabras de su hijo muy en serio poniendo una mano en su pecho. No sería la primera vez que alguien abandonara un bebé en las puertas de alguna estancia dejándolo a su suerte.

—¡Harry! —soltó la mujer frunciendo el ceño al darse cuenta de a quien cargaba Harry, su alma descansó un momento—. No juegues con eso. Me has dado un susto.

—No juego. Le han dejado allí tirado, al pobrecito ya le llevaba un perro por el pie —se alzó de hombros mirando al bebé con el ceño fruncido mientras le cargaba por debajo de las axilas—. Pobre.

Su madre negó sonriendo.

—Claro que no. Por más apurado que este Louis jamás dejaría a Ethan solo.

Harry alzó un ceja, dejó caer la pañalera de su hombro en el suelo y la pateó despacio sin cuidado a algún lugar de la habitación.

Sonrió de lado también.

Louis.

—¡Harry! —volvió a decir su madre negando, yendo a recojer las cosas del pequeño.

Harry hizo una mueca y le restó importancia sentándose y sentando al bebé en una mesa frente a él.

—Así que te llamas, Ethan ¿eh? —el pequeño solo le miró, metiendo sus dedos a su boca—. No seas sucio, que bien pudiste haber tocado algo con popó y andas chupando tus manitas —hizo un mohín y le apartó las manos de la boca.

—Harry, no malas palabras a los bebés —su madre pasó de largo con un sesto lleno de juguetes para ponerlo al otro extremo de la habitación.

—A ver pequeñín. No me importa que no hables, tendrás que hacerlo. ¿Cómo hace tu padre para ser una belleza candente andante?

—¡Harry escuche una mala palabra!

—¡Mentiras y son solo calumnias! —respondió de inmediato ladeando la cabeza. Ethan le miraba con atención.

—¡Harry! —volvió a regañarle su madre. Sí, Harry jamás tuvo la necesidad de recordar su nombre. Harry, Harry, Harry. ¡Por todos lados!

—¿Tendrás su número de teléfono? —alzó ambas cejas. Ethan intento alcanzar la cadena que le colgaba del pecho a Harry—. Ya, que no entiendes en absoluto lo que te digo ¿a que sí? Vaya basura.

Observó la figura de su madre frente a él unos instantes luego, enfocó su vista y la observó alzando una ceja, le apuntaba con el dedo índice ligeramente erguida hacia delante.

—Es la última vez Styles. No malas palabras a los niños.

[...]

—Ha sacado sus ojos —susurró mirando al pequeño, quien bebía su leche de un biberón acostado en un cunero mientras respiraba con calma observando a su alrededor.

—¿Dices algo cielo? —preguntó su madre, terminando de hacer una pequeña cunita que estaba desordenada antes.

—Ethan a sacado los ojos de su padre —sonrió—. ¿Por qué no puede beber leche de formula? —preguntó despegando sus ojos del pequeño para ver a su madre.

Ésta se alzó de hombros.

—Aún está acostumbrado a la leche del pecho de Louis, supongo.

Y la expresión de Harry fue hermosa.

—¿Le a parido él? —preguntó alzando un ceja, ese gesto tan peculiar en él.

—Sí. Talvez le cae mal la fórmula, no lo sé, le preguntare cuando lo vea más tarde. Gracias por recordarmelo cariño.

Tenía que conocer un poco de la historia de Louis, sí o sí. Era uno de esos chicos que podían embarazarse, apostaba a que su historia era interesante de verdad.

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¡Les mando besitos!

All the love, Dayadna.

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