Capítulo 2

4.3K 576 120

9 meses después.

Ya estaba acostumbrado. No era extraño sentir las gotas de sudor cayendo por su frente. Aunque en algún lugar de la ciudad a alguien se le estuvieran congelando los fluidos nasales, la situación de Louis era distinta. A pesar de que era Abril, Manchester era un lugar friolento por las mañanas pero no era impedimento para que Louis sintiera su cuerpo tibio por la prisa que llevaba.

Estaba corriendo, no tan rapido pero sí lo suficientemente apresurado para poder llegar a la guardería donde cuidarían de Ethan. Y es que iba tarde a la universidad, no era raro que llegara tarde pero siempre trataba de que le fuera mejor. Y a decir verdad no le importaban mucho los reproches por parte de los profesores, ya que se veía incapaz de interrumpir el sueño de su hijo antes de las siete de la mañana.

Observó su reloj, le quedaban quince minutos para llegar a la universidad, esa que prácticamente estaba al otro lado de la ciudad en bus. Le faltaba solo una cuadra para llegar a la guardería. Tomó aire y comenzó a caminar sólo a paso rápido. No quería llegar a la estancia jadeante y aparentando tener un ataque de asma o algo parecido.

Acomodó a Ethan en su regazo y le dio un pequeño beso en la frente, se colgó bien la pañalera al hombro y siguió caminando hasta estar frente a la guardería.

Miró a Ethan con bochorno y por un momento sintió cómo sus propias comisuras querían caer formando un puchero. A pesar de que había pasado bastante tiempo, todavía no podía acostumbrarse a dejar a su bebé en manos de alguien más, sólo en las de su madre a veces. Apretó sus labios y dejando de lado aquella lucha interna por querer llevar con él siempre a su bebé, se planteó que lo estaba haciendo para en un futuro obtener el bienestar de ambos. Tragó saliva y tocó el timbre. Acarició el cabello de Ethan y soltó un pequeño bufido.

—Harry amor, han llamado a la puerta. Seguramente es algún niñito ¿me podrías ayudar? Ve a por él mientras yo termino esto.

Harry hizo una mueca al ver cómo su madre le limpiaba las pompis a un bebé y ponía talco y otras cosas. A él en lo personal la idea de cambiar pañales había quedado muy fuera de su mente hacía años cuando el destino le había jugado mal, pero sin duda alguna su madre adoraba cuidar a los niños. Al parecer Harry no le fue suficiente y claramente había quedado con ganas de criar más bebés. La prueba era que tenía una guardería, repleta de crios. Él se había pasado casualmente esa tarde y por casual se refería a una llamada de su madre pidiendo amablemente si podía ayudarla en el recibidor pues una de sus empleadas había enfermado. Prometió compensarlo con una rica cena y bueno, Harry no pudo negarse.

Tomó las llaves de la cerca y comenzó a caminar al exterior. Se encontró con una chica de cabello corto, que vestía unos pantaloncillos rojos con una playera de rayas azules, tenía un par de atributos muy sobresalientes, tanto que a Harry le fue imposible no guardarse una imagen mental, estaba de pie dándole la espalda mientras sostenía su teléfono al oído, cargando a un bebé muy atento entre los brazos. Abrió la puerta de la estancia y camino para poder abrir la cerca luego.

—Oh sí Niall, me he traído el proyecto. Sí, lo juro. Estare allí lo más rapido que pueda, sí, sí —y Louis sintió la presencia de Harry al escuchar como abrían la cerca. Se giró y sonrió amable. Harry parpadeó. No una ni dos, parpadeó cuatro veces. No era una chica, era un chico. Le costó unos segundos analizarlo y creerselo. Pero si tenía un cuerpo tan... —Sí Niall, okay. Tengo que irme, nos vemos.

Louis guardó el teléfono en su pantalón y sujeto con más fuerza al pequeño dándole unos pequeños besos de despedida.

—Hola ¿se encuentra Anne? —preguntó en un cuchicheo mientras sonreía.

Harry asintió parpadeando aún con los labios ligeramente abiertos.

—Sí... Ella... Ella esta un poco ocupada dentro. Me ha mandado.

Take the Pressure • Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!