—Estoy muy feliz por ti, Niall.— Fue todo lo que pude mencionar antes de caminar rápidamente a su lado y golpear su hombro con el mío y dirigirme directo con mis amigas.

Ellas no preguntaron nada cuando volví a sentarme en mi lugar con los ojos llenos de agua y tampoco dijeron nada cuando me quedé en silencio.

Era bastante obvio lo que estaba mal y ambas, Ana y Kim, supieron qué había pasado cuando notaron a Niall salir del pequeño pasillo que daba hacía los baños y dirigirse a su mesa con su cita. Él se veía perturbado y perdido en sus pensamientos.

—Podemos ir a casa si quieres.— Ana ofreció pero negué con la cabeza mientras trataba de sonreír.

Niall me había superado y yo necesitaba hacerme a la idea de eso y de alguna manera ser feliz porque el chico al que amaba estaba bien.

—Estoy bien, solo disfrutemos de la cena.

A pesar de todo esto, lo que yo no sabía era que la chica que lo acompañaba era una de sus grandes amigas de Irlanda, quien estaba de vacaciones por un tiempo en Londres y siendo buena amiga de Niall había salido a cenar con él. No era su novia, y probablemente no estaba cerca de serlo.

El corazón de Niall se destrozó tan solo con el hecho de pensar que yo asumía que él estaba bien cuando la verdad absolutamente nada en su vida estaba siquiera cerca de estar bien sin que yo estuviera con él.

Él me extrañaba, cada pedazo de su piel picaba y cada uno de sus músculos dolía por el simple hecho de saber que estaba tan solo a unos pasos de él pero al mismo tiempo, mil mundos nos separaban.

—¿Estás bien, Niall?— Sara, su amiga, preguntó mientras lo miraba preocupada y fue en ese momento en el que Niall se dio cuenta que no había mencionado palabra alguna desde que regresó del baño hace minutos atrás. En vez de eso, no había despegado su mirada de la mesa en la que yo estaba sentada junto a dos chicas que él conocía perfectamente pues sabía que eran mis mejores amigas y yo me había encargado de presentarlos alguna vez.

Él pudo notar cómo la comida en mi plato estaba sin ser tocada y cómo estaba sentada con mi espalda llena de tensión y rigidez. Maldición. Me extrañaba más de lo que le gustaría admitir.

—La chica que está por allá.— Sara habló calmada.— Es ella, ¿cierto? Tu ex.

Ex. Niall odiaba ese término. Era muchísimo más que eso. Alguna vez había sido la chica con la que soñó pasar toda su vida, y estaba bastante seguro que aún lo era. Pero no una ex. No habría manera de que ese término se acomodara para describir en lo que nuestra relación se había convertido, a pesar del final que había tenido.

—Sí.— Contestó con una mueca y volviendo su mirada a su acompañante.

—¿Quieres ir a hablar con ella?

Niall siseó a la vez que hacía una pequeña mueca.— No hay nada de que hablar, Sara. Ella... ella está mejor sin mi.

Sara se movió en su asiento.— No me malinterpretes pero ella no se ve tan bien en mi punto de vista, Niall. Yo no diría que está mejor o incluso bien. Se ve dolida, igual que tú.— La chica castaña explicó mirando con compasión a Niall.

Su pecho dolió y Niall se atrevió a mirar en mi dirección una vez más. Sara no estaba equivocada. Ante la vista de él, seguía luciendo tan hermosa como siempre pero había algo que había cambiado en mi apariencia. Mi cuello estaba agachado en una manera en la que probablemente dolería cuando tratara de acomodarme.

—Tú no...— Niall tomó un suspiro y miró a Sara.— No te enojarías si voy a hablar un momento con ella, ¿cierto?

Sara sonrió.— Por supuesto que no.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!