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Él se veía bien. Y lo odiaba por eso.

Tan solo estaba vistiendo una camisa negra y unos jeans de mezclilla pero no era su elección de ropa lo que hizo que mi corazón se detuviera.

Él se veía bien. Como si todo estuviera yendo bastante bien en su vida.

Sus mejillas estaban un poco sonrojadas y sus ojos se achinaban mientras disfrutaba el momento. La boca que yo sabía era cálida y suave para besar, expresaba una gran sonrisa que solo hacía que mi estómago se encogiera. Quería saber qué era lo que estaba provocando que sonriera de esa manera. Necesitaba saber por qué estaba tan feliz. Dolía ser excluida. Y su estúpido cabello, ¿por qué su tono natural castaño le quedaba tan malditamente bien?

El tono castaño tan solo hacía verlo más varonil pero al mismo tiempo adorable y eso solo me provocaba querer pasar mis dedos entre sus mechones.

Pero yo ya no tenía permitido hacer eso, solo ella podía.

La chica que tenía su brazo alrededor de el de él era preciosa. Sus labios estaban utilizando un labial de color rojo oscuro y sabía que probablemente eso lo estaba volviendo loco; su cabello era largo y castaño claro, casi hasta llegar a rubio, y cuando volteó a verlo, sus ojos revelaron un color verde demasiado hermoso. Ella era hermosa y él era suyo, el Niall que solía ser mío, y eso solo me hacía envidiarla e incluso odiarla.

—________, discúlpame pero no puedes seguir viéndolo de esa manera.— La voz cálida de Ana murmuró en mi oído, no estando consciente que me estaba sacando de mis pensamientos sobre mi ex novio.

Su mano le dio un suave apretón a mi brazo y me dio un pequeño golpecito con su codo con el objetivo de que me diera vuelta y pusiera mi atención a las personas con las que habíamos venido al restaurante y que por lo menos pareciera que yo era parte de la conversación cuando la verdad no sabía de qué estaban hablando.

A pesar de eso, sabía que probablemente estaba haciendo un mal trabajo tratando de pretender que tenía interés en su conversación. ¿Cómo podía sonreír cuando tenía un corazón hecho pedazos? ¿Por qué él estaba feliz? ¿Y cómo lo había logrado? Yo estaba viviendo sin la mitad de mi alma conmigo y él, por otra parte, estaba sentado ahí, teniendo una cena y unas bebidas con una nueva novia y con una enorme sonrisa que, siendo honesta, decoraban su rostro de una manera hermosa.

—Regresaré en un minuto.

Kim, quien estaba en medio de una conversación sobre algo gracioso que le había sucedido en su trabajo, me miró con preocupación antes de mirar a Ana, quien solo asintió y me dedicó una sonrisa cálida.

—¿Irás al baño? ¿Quieres que te acompañe?— Ana preguntó.

—Sí y no, creo que puedo ir sola. Solo será un minuto.

Me levanté de mi silla y me apresuré a llegar a los baños sin siquiera mirar a la persona que extrañaba demasiado.

La puerta del baño de mujeres se cerró detrás de mi espalda y finalmente pude respirar profundamente. No estaba llorando. Por lo menos esa era una pequeña victoria para mí en una situación de mierda y por primera vez mis manos no estaban temblando.

La última vez que había visto a Niall había sido mucho más incómodo, todo gracias a que salí corriendo y me subí a un taxi lo más rápido posible en medio de una calle transitada de Londres con el objetivo de escapar del momento lo más rápido que pudiera. Y él me vio. Por supuesto que lo hizo, y el pensamiento de él cuestionándome sobre eso solo hacía que mis mejillas se sonrojarán de vergüenza.

Mientras me miraba en el espejo del baño, me imaginaba cómo podría ser esa conversación:

"Hey, _______, me preguntaba por qué exactamente saliste corriendo como loca la otra noche."

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!