Simón terminaba de ponerse su pantalones cuando Ámbar tomo aun solo con su lencería la cintura de el y llevo sus manos hasta el cierre, acaricio su erección mientras sonreía y el tensaba la mandíbula.
-El escenario Ámbar-, replicó el entre dientes.
-Solo lo estoy ayudando a abrochar el pantalón "Sr. Popular"-, dijo ella mientras subía el cierre y alzaba las manos para alejarse y recoger su vestido.
Ella abrocho su vestido mientras Simón se ponía la camisa y aun sin abrocharla se sentaba en el sillón y se ponía los zapatos, Ámbar le acaricio el cabello mientras se paraba delante de el y Simón cerraba los ojos aun con la vista en sus zapatos.

-Ámbar...-, advirtió, ella alejo sus manos y se rió bajito, Simón se levanto mientras ella se acercaba y se sentaba a horcadas sobre el.
-Ámbar-, repitió en un jadeo, Ámbar estaba eufórica de sus reacciones, se sentía sexy, sentía que su excitación era solo un reflejo de la de el y eso le encantaba, pero quería pasar tiempo así, solo juntos, bromeando, quería disfrutar de esta noche, de el y de su amor.
-Solo voy a abrochar la camisa-, se encogió de hombros y acaricio su abdomen antes de comenzar con el ultimo botón, Simón se reclino un poco mientras ella se divertía con su tortura, se detuvo en el tercer botón mientras el le acariciaba la cara.
-Dímelo...de nuevo-, pidió Simón mientras Ámbar sonreía.
-¿Qué?-, preguntó ella haciéndose la desentendida.
El bufo y ella se acerco a su cara para que su frente se pegara con la de el.
-Te amo Simón-, le susurró mientras el sonreía y la besaba solo con un simple roce.

Ámbar se levanto y el término de abrochar su camisa mientras ella se ponía los zapatos y acomodaba algo los papeles, sin mucho éxito, algunos ya no tenían remedio.
Simón tomo el saco en una mano y con la otra enlazo sus dedos con los de ella mientras salían rumbo al auto.
Simón paso su saco por los hombros de ella mientras salían, la noche era fría, las calles estaban solas mientra entraban al auto después de haber cerrado por completo la oficina.
Simón puso la calefacción mientras arrancaban y Ámbar entrelazaba los dedos de la mano libre de el con la suya.

-Y dime...alguna idea...-, inquirió el mientras Ámbar lo veía sonriendo, -Ya sabes...para tu escenario-, Ámbar se encogió de hombros, y se movió para besar la mejilla de el.
-Se admiten sugerencias-, dijo en tono pícaro y el sonrío.
-Te mostrare mi lugar favorito...estamos justo a tiempo-, susurró mientras veía su reloj marcar minutos antes de las 4 de la mañana.
Ámbar sintió curiosidad del lugar al que se dirigían y casi soltó un carcajada al ver que el estacionaba el auto delante de una cafetería al pie de la carretera de esas que están abiertas las 24 horas.
-Ok...tu lugar favorito es muy... "cool"-, bromeó ella y Simón rodeo los ojos.
-Te iba a traer un café...ahora solo compare para mi-, replicó Simón mientras ella reía y esperaba en el auto, minutos después el salio con dos cafés y entro en el auto aun con un enojo teatral.
-¿Y ese café?-, preguntó Ámbar siguiéndole el juego.
-Lo vendo-, respondió el.
-A si... ¿Cuál es su precio?...sabes tengo algo de frío-, respondió ella burlonamente.
-Un beso-, contestó el.
-Mmm.....no, no tengo tanto frío-, replicó ella y Simón sonrío encogiéndose de hombros.

Abrió la ventana con ademán de tirar el otro café y Ámbar sonrío y giro su cara con cuidado para besarlo mientras Simón cuidaba de no derramar los cafés.
-Ese es un anticipo-, susurró Ámbar y el sonrío dándole los cafés, arrancó de nuevo el auto y recorrieron un buen tramo de carretera antes de entrar a un camino de terraceria a la orilla del mar , Ámbar miro que se acercaba a algo parecido como un acantilado, sonrío al notar que la vista era perfecta para contemplar el amanecer que apenas se asomaba en el mar.
Simón estaciono el carro mientras veía a Ámbar que miraba hacia el frente con una sonrisa, le acaricio la mejilla he inmediatamente esos ojos azules como el zafiro se enfocaron en el.
-¿Te gusta?-, preguntó y ella asintió mientras el sonreía y abría la puerta, el aire estaba algo frío pero era soportable pues estaban en la playa después de todo, ayudo a Ámbar a salir y se recargo en el frente del auto mientras Ámbar le daba su café y se recargaba en el dejando su espalda recargada sobre el pecho de Simón.

ACUERDO PERFECTO                                            |SIMBAR|¡Lee esta historia GRATIS!