Ámbar se despertó recostada boca abajo miro su reloj que no se había quitado y se sobresalto al ver que pasaba del medio día, miro a Simón recostado a su lado con un brazo en su cintura mientras ella se giraba.
-Creo que ahora si es suficientemente tarde-, le susurro ella y el sonrío.
-Pero prácticamente no hemos dormido-, replico el bostezando.
-Bueno no se puede tener todo en la vida-, bromeo Ámbar levantándose para ir al baño y cambiarse, Simón se quedo tumbado en la cama mientras veía el techo, pensando en ella y en que la extrañaría cuando todo esto terminara, el saber que la semana aun empezaba le hizo sonreír mientras se levantaba.

Ámbar se peino con una coleta mientras se maquillaba un poco, Simón llego y le quito la liga del cabello destruyendo su trabajo mientras reía de forma burlona, Ámbar bufo y le saco la lengua mientras se rendía y dejaba su cabello ondulado suelto.
-Algún día me voy a deshacer de esa lengua-, amenazó el mientras ella se acercaba.
-De verdad...yo diría que la extrañarías algo ¿no?-, susurro antes de pasar su lengua por los labios de Simón y separarse riendo, Ámbar se sentía bien a su lado, Simón Álvarez sacaba un lado de ella que no conocía, la hacia sentirse segura, fuerte, deseada, por el ella quería ser sensual, quería volverlo loco.

Simón reprimió un gemido mientras ella abría la puerta de la habitación, bajaron para encontrar a todos en el desayunador comiendo algo de fruta, jugo o café.
-Buenas tardes-, saludo Gastón en modo burlón.
-Parece que no descansaron mucho-, continuo mientras Mónica le sonrío a Ámbar y esta le devolvía el gesto algo sonrojada.
-Buenos días...-, contesto Simón dándole una fuerte palmada a su hermano.
-Le estaba diciendo a tu hermano que podríamos hacer algún asado, al parecer después de la lluvia de ayer, el clima esta algo tranquilo-, sugirió Miguel a Simón mientras este asentía.
-Claro-, contesto con una sonrisa.

-¿Y bien?-, pregunto Ámbar a Luna en tono bajo.
-Sobre que-, dijo ella desviando su mirada de un Matteo entretenido con la televisión.
-Luna...-, replico Ámbar.
-No lo se Ámbar ... no me habla, antes me contaba todo pero desde que llego me ha estado evadiendo-, susurro ella mientras Ámbar sonreía.
-Eso no es tan malo-, respondió y Luna la miro sin comprender.
-Descuida se me ocurrirá algo-, susurro Ámbar mientras Nina fruncía el ceño.
-Sobre que...-, pregunto Nina.
-Sobre Luna y Matteo-, anuncio Ámbar bajito mientras Luna se tapaba la cara y Nina reía.
-Cuenta conmigo-, respondió ella mientras chocaba la mano con Ámbar.

-Simón por que no bajas por el asador-, pidió Mónica mientras Gastón soltaba una carcajada.
-Mama no creo que quieras pedirle eso...no te preocupes yo voy...hay que romper las tradiciones...-, dijo Gastón mientras todos fruncían el ceño a excepción de Simón y Ámbar que se miraban y sonreían tenuemente.
-Bebe me ayudas-, pido Gastón a su esposa y Nina negó.
-Claro que no Gastón anda y deja de comportarte como tonto-, dijo ella y Ámbar soltó una risita seguida de Simón.
-Lo ves lo intente-, dijo el secándose una lagrima imaginaria mientras Ámbar rodeaba los ojos.
-Alguien entiende algo-, pregunto Mónica mientras todos se encogían de hombros.
-Sabes como es Gastón mama-, concluyo Simón mientras sus padres asentían.

Salieron al jardín mientras preparaban todo para su comida, los hombres se encargaron de la carne mientras Mónica y Luna ponían la mesa desplegable, Nina y Ámbar picaban algo de verdura.
-Dormiste con Simón en el sótano-, inquirió Nina en tono bajo.
-Gastón te lo dijo-, suspiro Ámbar con una sonrisa apenada.
-Lo hiciste-, dijo Nina sorprendida.
-Caí-, admitió Ámbar mientras las dos reían.

La tarde llego y Miguel se encargo de preparar la comida mientras todos platicaban y hacían bromas sobre los talentos culinarios del Empresario Álvarez.
Simón le sirvió a Ámbar mientras esta le sonreía y negaba con la cabeza.
-¿Quién lo diría "Sr. Popular"?-, pregunto ella mientras Simón torcía los ojos.
-Yo también puedo ser un buen novio-, le susurro y ella sonrío.
-No me compraras con una simple comida-, replico ella y el sonrío.
-No...aun no he empezado contigo-, le murmuro y ella negó con la cabeza.
-Lo mismo digo... "amor"-, bromeo mientras comenzaba a comer.

ACUERDO PERFECTO                                            |SIMBAR|¡Lee esta historia GRATIS!