Extra

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¡Hola! <3

Hoy os quiero dejar un extra que subí en el grupo de FB como regalo por los dos meses que lleva Sombras Partidas en wattpad y las más de 70.000 visitas ¡GRACIAS!

Espero que os guste y comentaros que este capítulo estará en la novela que haré próximamente sobre Daniel.

Un beso muy grande

Karlee D.

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Miré hacia la habitación de Ana. Al parecer estaba tranquila jugando con su peluche favorito, lo llamaba Coni. Parecía una muñeca, frágil y pequeña pero inocente, sin darse cuenta de todo lo que había sucedido.

Sentí un picor en la nariz y no pude evitar estornudar. Los dulces ojos de mi hermana se posaron en mí y vino corriendo a abrazarme, a preguntarme lo que llevaba haciendo dos años.

—Dani, ¿cuándo vuelve mamá? Ya ha viajado mucho —se quejó.

—Aún va a viajar un tiempo más, Nita, sigue jugando tranquila que cuando vuelva te avisaré ¿vale? —dije depositándole un beso en la coronilla.

—Tú no te vas a ir de viaje ¿verdad? —preguntó preocupada.

—Nunca te abandonaré, te lo prometo.

Su cara se iluminó, ya más tranquila, y volvió hasta su habitación para seguir jugando con su peluche. Decidí no molestarla más y fui hasta mi habitación para encender el ordenador, llevaba un tiempo viciado a un juego donde puedes hablar con más personas mientras se realizan misiones, era un juego de rol bastante conocido.

Mientras la pantalla de inicio cargaba decidí hacerme un porro, toda la movida con nuestra familia me había dejado muy afectado, me sentía demasiado joven para cargar con una niña de cinco años, sinceramente no sabía qué hubiera hecho sin Cristofer, le debía la vida, era como un hermano para mí.

Seguramente muchas personas me juzgarían si me vieran jugar en el ordenador, dirían que estaba perdiendo el tiempo y que debería dedicarlo a otras cosas más importante, pero me daba igual. Para mí era un momento de distracción, me evadía de todos los problemas que estaba teniendo últimamente y me mantenía ocupado, sin pensar en drogarme o traficar, tenía que hacer caso a Cristofer y centrarme, por Ana, dejar el consumo para solo comerciar.

De repente vi que me había llegado un mensaje privado en el juego, la pantallita del mensaje parpadeaba. Lo abrí y vi que era de una chica que se encontraba dando vueltas alrededor de mi personaje.

Astury: ¿Te unes a la instancia?

Contemplé la invitación y vi que era una que aún no había hecho y me interesaba bastante completarla, daban buenas recompensas. Decidí aceptar y la seguí hasta donde se encontraba el resto del grupo. Como me aburría, mientras esperábamos a que comenzara, decidí hablarle y que me entretuviera un rato.

Terry20: ¿Eres una chica?

Astury: ¿No ves mi personaje o qué?

Terry20: Hay muchos personajes femeninos con los que juegan los chicos

Astury: ¿Te enseño una foto mía? Así ves que no miento.

Terry20: Está bien, dame tu correo

No tardó en mandarme su correo electrónico, así que la añadí al Messenger. Quité la foto mía que tenía de perfil y puse otra cualquiera, si quería verme tendría que pedírmelo. Al saludarla en seguida me apareció su foto de perfil, era una niña rubia con ojos marrones y piel de porcelana, era guapa.

Seguimos hablando un rato, ella no tardó en pedirme una foto mía, así que volví a poner la que tenía. Sonreí al leer su respuesta, le parecía guapo. «Claro, nena. Seguro que soy el chico más guapo de este juego».

Dr.20: ¿Cómo te llamas?

Asturiana15: Alma ¿tú?

DR.20: Daniel

El sonido del timbre de la puerta me sobresaltó. Minimicé la conversación y fui a ver quién era. No me sorprendí al ver a Cristo con su hermana, Alisson, venía mucho a ayudarme a cuidar de Ana.

—¿Qué tal está? —preguntó refiriéndose a mi hermana.

—Bien, está jugando en su habitación. Ve con ella, Ali.

Su hermana me miró con cara sonriente y asintió en respuesta, fue correteando hasta donde estaba Ana, se llevaban unos cuantos años de diferencia pero se caían bien mutuamente, le tenía mucho cariño.

Cristofer me miró y entramos en mi habitación, allí se tiró en mi cama, yo opté por sentarme en la silla del ordenador. El sonido del Messenger me avisó de que Alma me había hablado, la pestañita naranja parpadeando me estaba poniendo nervioso.

—¿Estás hablando con alguien?

—Sí pero nada importante, es una chica que acabo de conocer por el juego —sonreí.

—¿Es guapa?

—Eso parece, solo he visto una foto de ella.

—¿Puedo?

—Bueno.

Me aparté y abrí la pantalla de la conversación, Cristo se colocó detrás de mí y observó la foto del perfil de Alma.

—Es guapa, sí. Por cierto, ¿piensas seguir con el narcotráfico?

Bufé al escuchar su pregunta, siempre terminaba sacando ese tema. Sabía que no era un buen trabajo, que habría muchísimos mejores, pero era lo que mejor sabía hacer y podía darme más dinero, estando solo con Ana necesitaba algo que pudiera ayudarme a cuidarla.

—Sí, voy a seguir. ¿En qué quieres que trabaje si apenas tengo estudios? Esto es lo que mejor se me da —dije en tono cortante.

—¿Y si pones en peligro a Ana? Eso no se le puede considerar ni trabajo.

—Vete a la mierda, en serio. Soy mayor para saber lo que hago, no eres mi puto padre.

—En fin, está bien. Haz lo que quieras, Daniel.

Se levantó de la cama molesto y se fue, seguramente con las niñas. Rebusqué por el estante donde tenía todo preparado para hacer otro porro, llevaba rato sin tomarlo.

Revisé el móvil por si tenía algún mensaje nuevo, había quedado con un cliente para darle un poco de marihuana, no tardaría en avisarme. Cuando acabé de dar la última calada me acerqué a revisar que todo estuviera bien.

Cristofer estaba sentado en el suelo jugando a tomar té con Ana. Alisson estaba sentada al lado jugando con las barbies, estaban entretenidos. El móvil me sonó, avisando de que el cliente ya estaba preparado.

Me puse la chaqueta y volví hasta la habitación de Ana para avisarles. Mi hermana no tardó en mirarme preocupada y corrió hacia mí.

—¿Dónde vas? Quiero ir contigo.

—No tardaré, Ani. Se quedan Alisson y Cristo contigo, voy a hacer un recado.

—¡Voy contigo! —dijo enfadada cruzando los brazos.

—No, princesa. Mejor quédate jugando con ellos ¿Te compro algo del súper?

—Síí —contestó iluminándose la mirada—. ¡Un huevo kínder!

—Eso está hecho —respondí dándole un beso en la mejilla—. Pórtate bien

—Vuelve pronto, Dani. No me gusta que te vayas, me pongo triste.

—No tardaré, te lo prometo.

Cristo me miró con gesto serio pero no dijo nada, solo llamó a Ana para atraer su atención y dejarme marchar. Decidí no alargar más el tiempo y cerré la puerta, me esperaban.

Sombras Partidas (✔)¡Lee esta historia GRATIS!