Capítulo 31.

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Mis ojos se dirigieron inmediatamente a los de él, aparte mis manos de su pecho y no podía respirar bien. Esto era un gran paso, un inmenso paso.

-No puedo -susurré- no aún -digo con vergüenza, él asiente dándome una pequeña y hermosa sonrisa de comprensión.

-Vale, lo sé, dijimos un paso a la vez, iremos lento -murmura cálidamente. Tomando mi mano, poniéndola sobre su pecho una vez más.

Gemí ante el cálido tacto y mis dedos comenzaron a jugar con los pequeños y finos vellos de su pecho. Sus labios nuevamente tomando los mios.

Sus manos se dirigen a mis brazos, causando una gran escalofrío en mí, y nas quita inmediatamente dado mi estremecimiento. Asiento mirándolo para que siga, y él lo hace, delicadamente acariciando mis brazos.

-¿Lista? -murmura, colocando sus dedos en el borde de mi camisa. Me muerdo el labio, asintiendo.

La fina tela se desliza por mi piel lentamente y siento como el frío viento de la habitación me golpea. Tiemblo, debido a su mirada.

-No me mires -murmuró, obteniendo si risa en respuesta. Sus ojos, mirándome como si fuera una delicada pieza de porcelana.

-Eres hermosa -susurra.

Admirándome, a mí, en una costosa y sexy lencería. Siento mis mejillas arder y mi primer objetivo son mis dedos sobre mi regazo.

-Hey -musita, levantando mi mentón con sus dedos- No te avergüence, eres la chica más hermosa y sexy que mis ojos hayan visto.

Él se inclina, riendo en mi oído, depositando pequeños besos en mi cuello, haciéndome estremecer.

-Ahora, iremos a la habitación ¿está bien? -pregunta y asiento, tomando su mano, siguiéndolo por en corredor, llegando a una masculina habitación- Recuéstate sobre la cama -me ordena y camino hacia la gran cama matrimonial, sentándome en la orilla de éste.

Mi cuerpo tirita con nerviosismo, viéndolo apoyado sobre el marco de la puerta, solo con sus pantalones, su perfecto y escultural abdomen a la vista y solo para mí. Es todo un dios griego.

Él camina hacia a mi, parándose entre mis piernas, tomando con sus manos cada extremo de mi cara. Gimo al sentir la humedad de sus labios sobre los mios y por inercia, comienzo a acariciar su pecho, con la necesidad de sentir su piel sobre la mía.

-Los pantalones, _____, quítame los pantalones -pide en un susurro sobre mis labios. Sin pensarlo dos veces, mis dedos se van a la hebilla de su cinturón, deteniéndome allí un segundo.

Basta, *beep*. Es hora, deja atrás los miedos y sácale los pantalones.

Una gran respiración sale de mis labios, al bajarle la cremallera de ahora su-molesta-pieza-de-tela. Repentinamente me encuentro desesperada de que aquel gran obstáculo saliera de mi camino. Esta no era la parte difícil de la situación, comúnmente, hacía esto de maravilla, pero por una extraña razón, con él era todo lo contrario.

Sus pantalones ya abiertos. Una pequeña parte de su bóxer se podía notar desde aquí y eso incremento aún más mis nervios.

-Tranquila -asiento, lo menos que puede decirme en este momento es que esté tranquila.

Inhalo una gran bocanada de aire y deslizó sus pantalones lentamente por sus piernas. Mi boca se abre de sorpresa e impresión y el aire se va de mí.

!Dios santo! Es inmenso.

...
Subí otro capítulo aunque no estaba en mis planes, agradézcale a  @niallrainbowls
Directioner13963.

Virgen a los 25 (nh)¡Lee esta historia GRATIS!