Capitulo 24.

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Emmeline pasó el resto del día con una sonrisa en su rostro, y también la mañana siguiente. Era increíble lo que una carta podía hacerle a una chica.

Y estaba de tan buen humor, que no se molestó en sacar de su error a su madre y hermano, cuando, luego de la cena, por separado, manifestaron su alegría por verla tan radiante, y que estaban convencidos de que tenía algo que ver con su paseo aquella misma tarde, y la compañía.

Más específicamente, Parker. Aunque no lo dirían directamente, claro.

—Oh, buenas tardes, Lady Claire.

La señora sonrió hacia ella levantando la cabeza del bordado.

—Emmeline, ven querida, hazme compañía un rato. Con un día como este no creo que estés planeando pasar tiempo en el jardín ¿no?

Ella hizo una mueca y miró hacia la ventana. Como era normal, el cielo estaba gris y denso.

—No, está muy feo afuera. —Se dejó caer en el sofá frente a la silla en la que se hallaba la señora y contempló su trabajo.

—Eso es muy bonito —señaló—. Si yo fuese así de buena con la aguja, entonces quizá disfrutaría haciéndolo.

—La práctica, querida. Lleva mucho tiempo perfeccionar algo.

—Puede que tenga razón, pero también sé que hay personas que simplemente han nacido malas para eso. Yo lo he aceptado y prefiero escribir y leer. Soy mucho mejor en ese campo.

Claire sonrió.

—Eso he oído —asintió—. Te ves distinta hoy, Emmeline. Al igual que anoche. Me había parecido que no estabas muy contenta con el regreso de tu madre y tu hermano.

—Oh, lo estoy. Es solo que... Me sorprendieron. Ha sido bastante repentino.

—Eso y que además trajeran a un pretendiente con ellos ¿no? He notado que Lord Brookshire no es de tu completo agrado.

Ella dio un respingo.

Así que Lady Claire lo había notado.

¡Aleluya!

¿Por qué entonces Beth, su madre o Francis no lo hacían?

—No es que no me agrade, nos conocemos desde hace mucho y...

Levantando una mano, la mujer la interrumpió. Al parecer, ser mayor le daba esa autoridad. —Me agradas, Emmeline. No se conocen muchas jovencitas aristócratas por estos días tan inteligentes y sensatas como tú. O ni siquiera tan agradables.

—Gracias, Lady Claire, pero no creo estar...

—Y es por eso, y no por chismosa —prosiguió ignorándola—, que voy a contarte algo. Me temo, que tu madre y el Conde, ya han decidido por ti.

La boca de Emmie cayó. No es como si no lo hubiese pensado, pero que alguien más lo dijera en voz alta, no ayudaba a calmarla.

—Pero ellos sin duda entenderán que yo no lo acepte. No me obligarían.

—Tu hermano te adora, y no está ansioso por librarse de ti. Pero también sabe que tienes que casarte pronto. Lo normal, en realidad, habría sido que hubieses contraído matrimonio hace un año o dos.

—Usted no lo entiende, Lady Claire. —Se inclinó hacia adelante—. Yo no puedo casarme con alguien que no me quiera y que yo no quiera, claro. Mi madre jamás dejaría que... —sacudió la cabeza. No podía revelar aquello—. La cuestión es que estoy segura que Parker es un buen hombre, pero no el indicado para mí.

Inapropiadamente Hermosa (Confesiones en la noche #1)¡Lee esta historia GRATIS!