ventitres;

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Jirou bajó la mirada avergonzada, hundiendo la cara en su bufanda y dejándose llevar por Kaminari quién, rojo como un tomate, guiaba con paso lento y de la mano a la chica.

Él también hundía la cara en la bufanda por si ella se daba cuenta de lo sonrojado que estaba, algo que compartían claramente.

Eran tontos, pero así estaban bien.

Después de conseguir que ella se recuperara y se animara un poco, prosiguió con el plan de Yaoyorozu, aunque estaba preocupado por la salud de la chica, eso nunca iba a negarlo.

Ella se había mantenido callada durante todo el viaje y él tampoco iba a hacerle hablar, principalmente porque temía balbucear algo parecido a una frase que pudiera empeorar la situación.

Estaba tan bien sintiendo el delicado y frío tacto de la chica, que no quería ni siquiera llegar al sitio por seguir así un poco más. Era consciente de que no volvería a atreverse a hacer tal gesto a menos que la adrenalina, por llamarlo de alguna manera, le llevara a eso.

—En nada llegaremos —murmuró él.

— ¿A dónde vamos? ¿No me habréis preparado nada? —Kaminari soltó una risa nerviosa mientras ella ponía los ojos en blanco—. No tengo muchas ganas.

— ¿Eh?

—Si que quiero estar con todos, pero no quiero agobiarme. Que me presten atención es lo que menos quiero ahora.

—L-Lo siento, yo también debo agob-

— ¡No! ¡No es lo que quería decir! ¡Estoy bien contigo, idiota!

Dicho eso golpeó su brazo con menos fuerza de la que quería y bajó la mirada, hinchando los mofletes. Él se paró, haciendo que ella chocara con su espalda, soltando un pequeño quejido.

El rubio temblaba sin razón aparente mientras colocaba su mano sobre la cabeza de la chica.

—Podemos ir a tu fiesta e irnos con alguna excusa —Sugirió.

— ¿Cómo que por poco muero esta mañana? —murmuró.

— ¡Basta! —gritó haciendo que ella diera un salto en el sitio—. No me gusta que pienses que vas a morir.

—Per-

—No más "me muero". No quiero ni pensarlo. —Elevó tanto la voz que achantó a la chica.

—L-Lo siento. —Volvió a repetir echando la mirada hacia un lado.

Kaminari comenzó a sentirse mal por haber levantado la voz, comenzando a bloquearse completamente. Masculló un par de sonidos antes de bajar la cabeza, agarrar con fuerza su mano y tirar de ella sin decir palabra por si volvía a meter la pata.

De acero inolvidable; KamijirouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora