IV.

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Un pequeño fragmento de historia.

Algunos de los signos, en este caso; Piscis, Libra, Cáncer, Leo, Tauro y Aries pertenecieron a una familia Aristócrata, pero por ciertos asuntos cada uno decidió no heredar aquellos títulos y poder de su familia.

( . . . )

El sol había comenzado a iluminar toda la isla, todos los animales despertaban listos para conseguir algo de comer o simplemente buscar arrullo en el agradable calor que brindaba el sol. Mientras la luz se reflejaba en el mar, y formaba pequeños arco iris al paso que las olas golpeaban la costa. Sin duda una escena digna de un documental.

En un lugar cerrado, se encontraba una gran pantalla, la cual estaba dividida en varios cuadros, en los que se observaban a todos los signos. Quien miraba aquella pantalla no era nada más que Virgil, la mente malvada que había causado tantos problemas para ellos desde su llegada.

—Es curioso. —Hablo ella al aire, observando la interacción de ambos grupos por separado. —No pensé que fueran a durar tanto tiempo. —Ella desvió su vista al libro que tenía en manos, en donde se podían ver varias hojas en donde aparecía la información más relevante de cada uno de los signos. Ella sonrió de manera socarrona. —Es hora de volver al juego.

( . . . )

—Despierta de una buena vez Aries. —Escorpio comenzó a mover a la Ariana con su pie, pero ella ignoro aquello y siguió como si nada. La Escorpiana suspiro molesta y tomando uno de sus pies comenzó a arrastrarla por el suelo. —A ver si con esto te levantas tarada. —Escorpio comenzó a arrastrarla más fuerte, causando que cientos y cientos de piedritas y ramitas comenzaran a introducirse en lugares incomodos de la ropa de la Ariana, quien al sentir algo caminando entre su sostén no tuvo más remedio que abrir sus ojos, mirando aburrida a quien mantenía agarrado su pie.

—Cuanta brutalidad solo por despertarme. —Dijo Aries una vez despertó, Escorpio bufo y lanzo bruscamente su pie al suelo.

—Por mi te hubieras quedado en coma, pero hay algo importante que Virgo debe decirnos. —Escorpio se alejó de ella y comenzó a empacar las pocas cosas que habían recolectado apenas ayer. Aries se sentó en el suelo, y comenzó a sacar los restos que se habían metido en sus ropas al ser arrastrada, incluyendo el pequeño cangrejo que se había atrevido a entrar en su sostén. —Toma. —Escorpio le lanzo una gran manzana a Aries, quien sin mirarla la atrapo solo con una mano. —Sera un día largo.

—¿Dónde están los demás? —Pregunto Aries comiendo con rapidez, pues para alguien como ella que adoraba los desayunos abundantes y pasar a solo una manzana por día era algo duro.

—Ya se han ido junto con Virgo, tú seguías en un coma de ensueño y tuve que quedarme a acompañarte. —Escorpio amarro las cosas que tenían y las colgó improvisadamente en su hombro. —¿Estas lista? —Aries comió el último bocado y asintió, para después pararse de su lugar y comenzar a caminar con la Escorpiana.

Ambas caminaban en silencio, ninguna sabía que tema podrían hablar pues antes de llegar a esa isla jamás habían estado juntas y solas durante mucho tiempo, así que la confianza entre ellas jamás se había desarrollado tanto.

—¿Es un lindo día no? —Pregunto Aries rompiendo el silencio, intentando ahuyentar esa horrible sensación de soledad. Escorpio sonrió divertida.

—Debes estar tan aburrida del silencio qué opinas sobre el clima. —Comento divertida, Aries solo se encogió de hombros pero con una pequeña sonrisa. —Creo que nunca habíamos estado tanto tiempo juntas.

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