Capítulo 1

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Lunes, 30 de octubre de 2010

He decidido escribir una bitácora ahora que he empezado esta investigación, pues creo que al menos podré dejar testimonio de lo que pueda hallar y descubrir aquí, si es que en verdad hay algo. El tiempo está agradable el día de hoy. Ayer, en cambio, estuvo lloviendo todo el día y no cesó sino hasta la noche. Yo llegué en pleno diluvio, a eso de las cuatro de la tarde. Mi carro se detenía por culpa de la lluvia y me perdí varias veces no pudiendo detenerme en ningún punto a descansar. Los caminos están casi todos destruidos y una maleza extraña ha empezado a invadirlos. La ciudad se encuentra vacía y deshabitada. Hace cincuenta años ya que sucedió todo. Actualmente soy reportera. Trabajo para una revista científica escribiendo para la sección histórica. Me dedico a buscar las leyendas de diversos lugares y a descubrir la mayor parte de la verdad. A veces la investigación dura muchísimo, y a veces es demasiado fácil de manera que termino buscando en otros lados. Esta vez, he decidido venir aquí, a mi antigua ciudad, cofre de mis más tiernos y a la vez terribles recuerdos. Partí hace ya demasiado tiempo, cuando todo sucedió. En ese entonces era yo demasiado joven para entender las cosas y ahora, creo que el tiempo me ha ganado.

La desaparición de esta ciudad es hoy un verdadero misterio para todo el mundo, especialmente, porque su destrucción arrastró a su ciudad vecina. Fue un incendio imposible de describir y tan repentino, que hay quienes dicen que fue acto del demonio. Yo, por mi parte, creo que fue un plan mal llevado acabo por parte de la ciudad vecina. Cuando yo vivía aquí, no me interesaba la política ni la economía, así que no podría decir bien cuál fue la razón por la que ambas ciudades eran enemigas. Antiguamente, había quienes contaban la leyenda sobre la creación de las dos ciudades, pero ya nadie posee esa información. Todos los habitantes murieron en una lluvia de fuego... o casi todos. Yo logré salvarme como algunos otros sin saber siquiera por qué, y ahora me arrepiento, pues perdí absolutamente todo y tuve que huir a una ciudad desconocida con apenas lo que traía puesto y empezar desde cero. Hoy en día creo ser la última sobreviviente de la catástrofe pues no he conseguido hallar a nadie más ni en los registros ni entre la gente. Al parecer ya todos han muerto o se han escondido de la sociedad. Es por eso que, tras una exhaustiva búsqueda de información en la ciudad en la que vivo y en las de los alrededores, he decidido venir directamente aquí, a la escena principal del caos. Estoy casi obsesionada con esta historia. No hay ya nadie que pueda hablar sobre ella y yo casi no la recuerdo, fue hace demasiado tiempo. Sobre la destrucción, no hay nada que decir. Solo hipótesis cada una tan increíble como las demás. La gente no ha querido volver a habitar la ciudad, pues se cree que el mismo demonio vive en ella y que está maldita, así que realmente no sé muy bien lo que espero encontrar.

Esta mañana he estado buscando alguna pista, pero no hay nada, excepto un montón de ruinas incineradas y cubiertas de maleza y de moho. Algunos científicos sostienen que la única forma en que pudo haberse quemado es que el calor se haya concentrado tanto que incendió algunos almacenes y lugares importantes llevando a la perdición al resto de la ciudad y a la vecina, pues todos están de acuerdo en que fue aquí que empezó todo. Otros, por el contrario, aseguran que no pudo ser así, pues el clima aquí es demasiado húmedo y templado. Era imposible que la ciudad entera llegara a una temperatura tan exagerada y a una deshidratación suficiente para incendiar toda la ciudad. Sin embargo, los pocos que sobrevivimos, casi todos vimos desde lejos aquel rojo amanecer, y hay quienes aseguran que fue una lluvia de fuego, lanzada por los dioses o los demonios, quién sabe, para castigarlos a todos por sus actos. Lo cierto es que fue el fuego lo que destruyó todo esto que me rodea y que hay quienes lo vimos actuar. Yo, sinceramente, no lo recuerdo con exactitud, pero sí recuerdo el calor y el fuego, sin saber realmente si llovió o se produjo en la tierra.

Volví a mi carro con las manos vacías, pero espero encontrar mañana algo que me acerque aunque sea un poco, pues pienso explorar la zona norte de la ciudad, cerca de donde tengo idea de haber vivido.


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