Capítulo único

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Jb

—¿Quiere algo más, quizás una taza de café?—insistió nuevamente la mesera, ¿no entendía que mostrando sus pechos no me seduce?

—No, en serio no quiero café-vi que abría la boca y me adelanté—Ni nada más...

Entendió por fin mis indirectas y se largó, y espero que así dure toda la tarde. Tenía muchos problemas ya conmigo mismo, para que llegue ella a arruinar mis planes del día. Me encantaría, en serio, seguir disfrutando del pedazo de pastel pero un fuerte golpe en mi mesa provocó que me molestara demasiado.

Alguien había arrastrado la silla de enfrente.

—Dije que no quiero nada más-No pude evitar hablar con cierta frialdad y apretar las manos en el borde de la mesa dispuesto a lanzarla directo a la mesera.

Levanté la vista molesto hasta toparme con el uniforme de hombre del local, seguí subiendo hasta llegar hasta su rostro.
Un lindo joven parecía que estaba sufriendo un ataque, me observaba con horror mientras sus manos jugaban nerviosamente con la manga de su camisa.

Lo asustaste Jb, te felicito

Me fijé en sus facciones, finos labios, pero no delgados, ojos oscuros y grandes, un rostro suave.

Lindo.

—Amigo, lo siento, no fue mi intención mirarte así...—Hablé mientras reía, trataba de calmar su expresión, realmente lo asusté. Unos segundos después su respiración se había calmado.

—Eso me dio más miedo de lo que dijiste antes ¿Por qué cambias tus expresiones y emociones tan fácilmente?—su pregunta me sorprendió, se veía el típico chico tímido pero su voz demostraba confianza al hablar. Sonreí sin darme cuenta y lo observé.

—¿No deberías estar trabajando?—Abrió sus ojos con espanto y un poco torpe sacó su libreta del pequeño bolsillo que traía el delantal

Bastante tierno para mi gusto.

—Verdad, verdad....—Murmuraba al mismo tiempo que escribía en ella, debe ser un pedido. Mordió su labio inferior haciendo que mis entrañas se revolvieran ¿Qué mierda?

Miro a otro lado aclararando mi garganta. Pero diablos, lo volví a mirar; al pequeño y tierno mesero que se tocaba el cabello frustrado. Trato de no seguir admirando sus gestos y movimientos pero se me es imposible.

Vuelvo a toser más fuerte llamando la atención no solo de él, sino de toda la cafetería.

Mierda, el enano me las pagará.

—¿No te vas a ir?-su rostro estaba totalmente confundido. Rodeé los ojos cansado—Aún estás aquí, deberías atender a las personas enanito.

Arruga su frente nuevamente confundido....¡Alguien deme paciencia!

—Park Jinyoung es la tercera vez que te quedas pegado en una orden—la mesera que me coqueteó llega molesta a nuestro lado.

—¿Eh?-El tal Jinyoung hace un gesto y suspira—Esto...hubo un problema, se me olvidó el pedido de la mesa tres...—al parecer es nuevo, nunca lo había visto antes. Además, jamás se me olvidaría un trasero tan formado como el de él, lo digo porque se acaba de dar vuelta....

Mierda.

Su jefa niega con la cabeza dirigiendo la vista hacía mi, cambiando su expresión de enfado a una sonrisa falsa.

—Oh, Jinyoung el señor de aquí no quiere nada más- le dice cariñosa. El enanito se gira para mimarme, desde ahí no aparto la vista—Lo estoy atendiendo yo—completa irritada. Jinyoung es el primero en quitar la mirada un poco sonrojado, hago lo mismo incómodo.

C o f f e e «Bnior»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora