Título completo: ¿Sigues enamorada de mi?; dedicado a xuseta.

—¿En serio la profesora de biología acaba de decir eso? —se carcajeó Dan. Le lancé una mirada fulminante antes de adentrarme en el bosque.

Ni me giré para ver si me seguía, la verdad es que no me importaba nada que se perdiese por el bosque —un problema menos para mi—, pero al rato pude oír como pisaba ramas a pocos pasos de distancia. Luego de estar como media hora caminando llegamos a un cruce, miré la brújula pensativa y luego los dos caminos.

—¿Izquierda o derecha? —susurró Daniel en mi oído, colocando sus manos en mi cintura. Di un pequeño respingo ante su cercanía.

—Izquierda —asentí entrando en el camino sin mirarle, no quería que viese que a pesar de todo había sonreído. 

—Creo que te has perdido —dijo el individuo cuando ya pasó un largo rato.

—Cállate —le indiqué con un simple gesto de mano.

—Hace mucho calor —siguió quejándose. Me giré a gritarle que se callase de una vez pero me paré al ver que se estaba quitando la camiseta. Eso me recordó al día del castigo y a cómo se sentían sus labios sobre los míos, sus manos sobre mi cuerpo.

Espera, ¿qué? No, ¿en qué estaba pensando? Él llamó mi atención sacándome de mis pensamientos.

—¿Te gusta lo que ves?

Me giré levemente sonrojada, con el objetivo de seguir mi camino pero él me paró cogiéndome del brazo y antes de que pudiese reaccionar su boca se encontraba devorando la mía, su lengua luchando con la mía y sus manos paseándose por mi cuerpo a su antojo.

Sin saber cómo ni por qué le dejé, es más, rodeé su cuello con mis brazos y su cintura con mis piernas, sabía que eso le volvía loco y wow, lo hizo, ya que pude notar su erección en mi muslo. Solté un pequeño gemido.

—D-Daniel... —mordí su labio con fuerza, pero esta vez solo para hacer el beso más intenso.

—Mi nombre se escucha demasiado sexy en tus labios —susurró él sonriendo en mi boca, pero entonces se apartó dejándome en el suelo todavía acalorada. Prefería no pensar en que lo había besado de nuevo, no podía.

Me encontré a mi misma mirando descaradamente su torso, rió de nuevo y fue entonces cuando pude centrarme.

—¿Sigues enamorada de mi? —preguntó poniéndose serio de repente.

Esa pregunta. ¿Tenía respuesta? Rápidamente abrí la boca para contestar que no pero algo me lo impidió. No podía hablar. No podía decir eso. Me quedé meditando. ¿Seguía enamorada de él?

Esta vez fue él quien se dispuso a hablar pero sorprendentemente cambió la conversación a un tema muy diferente.

—No te muevas, Vicky, ahí hay un ratón —dijo pálido. Sí, el gran Daniel, mujeriego, sexy, fuerte, deportista y con todas esas buenas cualidades que lo identificaban le tenía miedo a los ratones. Era algo que le venía desde niño. Antes solía salir corriendo sin rumbo fijo y gritando si podía.

De hecho, en el momento que el ratón dio un salto para avanzar fue lo que hizo, salir corriendo con un grito. Reí levemente antes de salir tras él.

—¡Dan! —sabía que no era un tema para bromear con él, pero bueno, todo el mundo tenía miedo a algo, ¿no?

Al final terminó parando frente a un árbol, no sin antes observar bien a su alrededor en busca de algún animalillo que pudiese darle otro susto. Se sentó suspirando y aproveché para acercarme.

—Oye, ¿estás bien? —susurré.

Él asintió y aunque no muy convencida me levanté mirando a mi alrededor. ¿Dónde estábamos ahora? La pena por su situación desapareció rápidamente de mi cuerpo.

—¡Nos hemos perdido por tu culpa, imbécil! —le pegué en el hombro, pero él, ya recompuesto, cogió mi brazo tirando de él. Perdí el equilibrio cayendo sobre su regazo—. Ya has perdido todo tu encanto —negó chasqueando la lengua y lo miré divertida.

¿Quería jugar? Jugaríamos, yo le había advertido. Saldría escaldado.

Me acerqué a sus labios, rozándolos con los míos suavemente.

—¿Y ahora? —susurré poniendo mis manos en su firme pecho—. ¿Qué tal? —dije en el mismo tono seductor.

—Mmmm... eso está mejor, gatita —sonrió buscando mayor contacto entre nuestros labios.

Negué divertida, yo era quien manejaba el juego. Bajé mis labios por su cuello, con un simple roce a la vez que me movía sobre su regazo, muy lentamente, sacándole pequeños suspiros y algún que otro gemido.

Fue entonces cuando me fijé en el suelo, ya se veía arenoso. Alcé la cabeza levemente observando la brújula pero mientras seguí con el trabajo que tenía entre manos, Daniel estaba ya más que excitado. Había llegado el momento. Quité sus manos de mi cintura y lo miré sonriendo pícara.

—¿Te gusta esto? —susurré sensualmente mientras besaba la zona sensible detrá de su oreja.

—Oh... sí, nena... —bajó sus manos a mi culo de nuevo y puse los ojos en blanco sin que me viese. Bien. Mordí el lóbulo de su oreja, gesto muy provocativo si no fuese porque lo hice con demasiada fuerza. Iba a quejarse pero lo interrumpí.

—Pues espero que lo hayas disfrutado porque no volverás a probarlo de mi cosecha, o sea, tan bueno.

Me levanté pillándolo por sorpresa y me mordí el labio para evitar reír, la expresión que tenía ahora mismo en su rostro era para sacarle una foto. Entre enfadado, irritado, frustrado, todavía caliente...

Comencé a subirme a un árbol sin darle más importancia. Con cuidado me agarré a las ramas hasta que llegué lo más alto que pude, que no era poco. Miré alrededor del terreno y pude divisar la playa no muy lejos de nuestra posición. Miré a Daniel señalándole el camino pero él estaba demasiado ocupado mirando mi culo. Rodé los ojos y le tiré una piña.

—¡Ay! —se quejó sobándose la cabeza. Me bajé con cuidado y antes de tocar el suelo sentí sus manos en mi cintura de nuevo ayudándome a bajar. No sabía si me irritaba o me gustaba. Sentía un cosquilleo... seguramente sería asco.

—¿Izquierda o derecha? —arqueó una ceja divertido y esta vez permití que viera mi amplia sonrisa.

—Derecha.

Recogimos nuestras mochilas y nos pusimos en camino. En tan solo unos quince minutos ya nos encontrábamos en la playa. Ally se acercó corriendo.

—¡Vicky! Al fin habéis llegado, nos moríamos de hambre —se quejó, aunque su mirada me indicó que había algo que tenía que contarme. Sonreí al imaginar que sería algo relacionado con Alex pero cuando me giré a mirar a Dan para despedirme él ya estaba con sus amigos y las animadoras.

Me fui con Ally que ya había cogido sitio al lado de Bryan y los tres comimos contando lo que había sucedido durante el camino.

Holiii \O/ ¿Qué tal? Bueno, aquí os traigo un nuevo capítulo, más corto que los anteriores, lo sé, pero con más cosas respecto a la trama (o eso creo yo). ¿Qué os ha parecido el camino a la playa? Jejejeje, algo ha quedado claro, Dan y Vicky no pueden estar juntos, jajaja.

Espero que os haya gustado, COMENTAD Y VOTAD SI HA SIDO ASÍ, NO ME GUSTAN LOS LECTORES FANTASMAS. Besos <3

Hoy os dejo una foto de Bryan (Sterling Knigth) e.e jajaja 

Izquierda o derecha ©¡Lee esta historia GRATIS!