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Escucho ruido en las escaleras y me levanto rápidamente de la cama, abro la puerta y encuentro a todos mis amigos arreglados para salir, una salida de la que nadie me ha avisado.

- ¿Dónde vais?

Erika que va la última me mira y sonríe.

-Nos vamos a dar una vuelta, esperamos encontrar por el camino algún bar decente.

- ¿Cuándo ibais a avisarme? -les miro cabreada.

Mi hermano y los demás miran la escena desde delante, Thomas interviene antes de que pueda decir nada.

-Tenemos prisa, vámonos.

Empuja a Harper y como si fuera un efecto en cadena todos salen disparados hacia la puerta. Erika se despide y me quedo analizando lo que ha pasado, Dylan aparece poco después y me besa en la mejilla.

- ¿A ti te avisaron de que salían esta noche? -señalo la puerta.

Él niega con la cabeza y mete la mano en el bolsillo de su vaquero, desdobla un pañuelo y me tapa los ojos con él.

- ¿Dylan?

Dylan une nuestras manos, un gesto que me da seguridad. No veo a donde me lleva pero creo que es el momento, tengo que hablar con él sobre nosotros, sobre nuestro futuro.

-Dylan tengo que...-dejo de hablar cuando nos detenemos.

Quita el nudo del pañuelo y lo deja caer al suelo, parpadeo varias veces para acostumbrarme a la oscuridad de la noche. Dylan va directo a la chimenea y la prende, en el suelo hay colocadas dos mantas y sobre una bandeja hay dos platos de comida y una botella de vino. Abre el armario y coge dos copas, yo me siento sobre la manta y cojo la copa que me ofrece.

- ¿Celebramos algo?

Él asiente y llena su copa, extiendo la mía y la llena más de lo que debería.

-Celebramos que estamos solos y nuestros amigos van a tardar en volver.

Se sienta junto a mí y coloca la bandeja de comida enfrente de nosotros, sin darme cuenta ya he terminado mi plato y estoy mordiendo el tenedor en busca de calma para mis nervios. Dylan se termina su copa de un trago y me mira, ahora es el momento en el que me arrepiento de no haberme puesto nada más apropiado para la situación.

-Esta noche es para nosotros, para los dos.

Coge mi mano y la aprieta, le miro a los ojos y me doy cuenta de que me está pidiendo permiso. Cuando sus manos sujetan el borde de mi camiseta me olvido de todo y me centro en Dylan, acaricio su cuello con la punta de mis dedos y siento como su piel se eriza al mínimo contacto. Une nuestros labios despacio y mi camiseta desparece en el aire, pone sus manos sobre mi cintura y tira de mí para tumbarme sobre la manta.

-Eres tan hermosa.

Besa mi hombro y siento como algo explota en mi interior, ¿estás segura de que quieres perder esto? Coge un mechón de mi pelo y lo enrolla en su dedo, besa de nuevo mis labios pero esta vez con más pasión y deseo. Ahora es él quien se desprende de su camiseta.

Todo está ocurriendo tan rápido que no soy capaz de darme cuenta de que él hace que cada caricia y cada beso, sea especial. No puedo vivir sin él, lo necesito y no quiero separarme de él. Pero tengo que ser sincera y él tiene que saberlo, antes de que sea demasiado tarde.

Dylan acaricia mi mejilla y alza mi cara para que le mire a los ojos, sonríe sin cesar y eso provoca en mí un sentimiento de culpa. No quiero que se cabree conmigo, aunque tengo la esperanza de que no pase.

-Dylan necesito decirte algo.

-Dime -posa su brazo en mi espalda y empieza a acariciarla.

- Recuerdas que solicite plaza para la universidad de Seattle, pero también solicite para Columbia -le miro para comprobar su expresión-. ¿Verdad?

-Sí.

-Voy a irme a Nueva York-me atraganto con mis propias palabras.

El cuerpo de Dylan se tensa, no dice nada pero tampoco se ha movido ni un centímetro.

-¿Dylan?

Se aparta de mí bruscamente, se levanta de un salto y me mira.

- ¿Cuándo pensabas decírmelo?

-Tampoco ha sido una decisión fácil para mí, estamos empezando nuestra relación y esta es una oportunidad que no puedo perder.

- ¿Dónde me deja eso a mí?

-Nos veremos cuando venga a Seattle en vacaciones y puedes visitarme cuando quieras.

No dice nada, simplemente recoge su ropa y se viste en silencio, en ningún momento dirige su mirada hacia mí. Me levanto del suelo e intento acercarme a él, pero cuando voy a rozar su brazo detiene mi mano.

-Necesito un momento a solas.

-Dylan escúchame.

Intento dialogar con él pero no me ayuda, abre la puerta de la habitación y sale como una bala hacia la puerta.

-Tengo que acostumbrarme a estar sin ti.

Cierra la puerta de un portazo justo cuando estaba a punto de alcanzarle, no pienso rendirme. Me dirijo a mi habitación y me visto con lo primero que veo, ya me ocupare de la ropa que he dejado en el salón más tarde.

Tras buscar a Dylan por todas partes regreso a la casa, no hay rastro de Dylan ni tampoco de los demás. Me siento en el sofá y cierro los ojos frustrada, entiendo su enfado pero no merezco esta angustia por no saber dónde está. Mi móvil empieza a vibrar en la mesita, me lanzo a por él pero la llamada no es de Dylan, si no de James.

- ¿James? -se escucha mucho ruido de fondo y apenas oigo nada- ¿Sabéis algo de Dylan?

-Tranquila, está con nosotros -suspiro aliviada de saber que está bien-, ¿ha pasado algo?

-No tranquilo, disfrutar y por favor cuidarlo.

-Sí, controlare que no beba mucho -escucho como Harper le grita para que la saque a bailar -. Tengo que irme, no nos esperes llegaremos tarde.

Cuando cuelga me dirijo a mi habitación, me tumbo en la cama y ni me molesto en cambiarme. Me quedo dormida pero eso no evita que me despierte cuando las chicas llegan a la habitación, enciendo la luz y las sorprendo intentando quitarse los tacones en la oscuridad.

- ¿Te hemos despertado? -dice Harper demasiado fuerte.

-No, ¿qué hora es?

-Las cinco, duérmete.

- ¿Dylan está bien?

Mi pregunta les sorprende a las dos, se sientan en mi cama y me obligan a contarles todo lo que ha pasado con Dylan.

-Entiendo su reacción pero me parece un poco inmadura -Harper se tumba en su cama y mira al techo-, él fue el que decidió quedarse este año en Seattle, no es tu culpa.

-Necesito hablar con él mañana, aclararlo todo.

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