Despedida en la arena

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El desierto asoma a los colores del atardecer como un manto de oro de valor inimaginable. Atravesarlo deja huellas que levantan soledad y tristeza.
Al ocultarse el Sol, las estrellas sirven de guía. El frío ingresa por los poros de la piel, helando el sudor del esfuerzo en la arena.
Caminando a oscuras, esa sensación de incertidumbre se parece a la vida de un indigente que no se rinde a las alucinaciones.
La estrella guía será la correcta? Seguro de que te estás alejando de aquel lugar del cual no deseas saber más?
El silencio será cómplice de tus dudas, y las huellas testigo de tu andar.
Las estrellas no alcanzan para iluminar el horizonte.
Solo tu cuerpo sabe si subes o si bajas, las pendientes lo agitan y las bajadas lo alivian. Cuando las piernas se doblan por el cansancio, la paranoia ya no es suficiente combustible y caes sobre el suelo frío.
Boca arriba contemplas el pasar de las estrellas. Tantas cosas en que pensar, pero los latidos de tu corazón espantan todo pensamiento.
El tiempo transcurre y la estrella que seguías ya no está en el cielo.
Crees haber recuperado las fuerzas, pero pareces imantado a la arena. Cierras los ojos, descansas y tus latidos se pierden entre las dunas.
El frío congela tus huesos y los granos de arena arrastrados por el viento impactan en tus mejillas. Se calma y vuelve, para castigar tu rostro con más fuerza.
Te despides de las estrellas, pensando en el mundo donde creciste y no lograste echar raíces, sabes que ahora enterrado en el desierto, jamás germinarán tus sueños.

Sobreviviendo a tiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora