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—¡Kageyama!

La voz de aquel pelinaranja perforó cada parte de su oido, haciéndolo sonreír y mirar hacia donde él estaba. Estaban con sus uniformes bien planchados y aquel certificado... Aquel que marcó un final, pero también un gran comienzo.

El certificado de graduación.

Mentiría si dijera que no estaba asustado, pues cada parte del cuerpo de aquel pelinegro tenía una leve temblorina, al igual que el de Hinata. Ambos se sonrieron levemente, para luego abrazarse con fuerza, diciéndose palabras dulces al oido. Palabras que nadie más a parte de ellos podían escuchar. Porque gritar su amor era algo precipitado y loco, pues ambos sabían las consecuencias que caían sobre ellos. Pero poco les importaba, ya que estaban demasiado enamorados como para dejarse vencer.

—¿Sabes lo mucho que te amo? —susurró Kageyama, haciéndolo reír.

—¿Mucho, mucho? —inquirió el mayor.

—Demasiado, Shoyo.

Hinata rió, acariciando la espalda de su ahora novio con delicadeza, provocando que Kageyama ensanchara su sonrisa. Oh, joder. Hinata de verdad lo traía loco. Besó sus párpados, para luego tomarlo de su mano y correr hacia donde a ambos le dieran las piernas.

Porque se sentían libres.
Se sentían malditamente libres.

*****

—¿De verdad es así, mamá?

La madre de Hinata sonrió, cerrando el libro que tenía en la mano para dejarlo en una estantería, mirando a su hijo con una gran sonrisa. Sin duda alguna, su muchacho había crecido bastante y estaba orgullosa de ello; más orgullosa estaba que al fin Hinata se diera cuenta de que estaba enamorado de Kageyama, porque ella lo único que quería era ver a su hijo feliz. Se sentó de nuevo en la mesa, frente al menor.

—Sí, hijo. Tu antepasado nunca le dijo al antepasado de Kageyama que lo amaba y, es por eso que te estaban dando señales a ti —explicó—, así no cometias el mismo error.

—¿Debería darles las gracias? —murmuró entre risas—. Pero, ¿cómo explicas el antepasado de Tsukishima? Era hermano del antepasado de Kageyama.

—No hay nada sanguíneo que nos conecte a nuestro antepasados, hijo. Viene del alma, que es algo mucho más poderoso. Contienen nuestra escencia, lo que somos.

Hinata formó una "o" con su boca, riendo después de un rato. No sabía que​ aquella conexión fuera tan poderosa, pero claramente, lo había comprobado por sí mismo, y no solamente por el tema del amor de sus antepasados, si no también del amor que ahora le tenía a Kageyama, que era una gran prueba. Le sonrió a su madre, viendo como ella lo observaba escéptica.

—¿Qué planean hacer Kageyama y tú más adelante?

La pregunta tomó por sorpresa a Hinata, quien se removió en su asiento y tragó saliva, sintiendo sus mejillas arder. Dio un suspiro, mirando ahora hacia el suelo. Oh, había tantas cosas que quería hacer junto con Kageyama, que simplemente imaginarlo era soñar con una vida completa. No es que le causara problemas, en absoluto. Simplemente, había un paso muy grande e importante de por medio.

Uno que le daba miedo enfrentar.
Pero por el cual quería arriesgarse de todas formas.

——♦——

Creo que el discurso lo he dado en todas partes, pero nuevamente me disculpo por la demora. :'3
También lamento que el cap sea tan corto, pero éste en sí va a ser más corto que los demás, porque se viene lo chido.
Como saben, o creo que saben, pueden pasar a leer el fic KiyoYachi que está en mi perfil, que es la precuela de Selfish Love.
Sin más que decir, nos leemos. 🌸🌸

One Week ♦KageHina♦ ¡Lee esta historia GRATIS!