Capitulo 2: La enciclopedia.

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Carter respiraba pesado y se tapaba la boca y la nariz en un vano intento por evitar oler el aroma del Omega siendo que este era realmente embriagante y provocador.

Sin embargo, Andy estaba confundido, no entendía como podía ser un Omega, porqué se sentía así, cuánto duraría y si acaso alguien podría llegar a salvarlo de lo que pasaria ahí mismo.

Segundos después vio como Carter daba un paso adelante y de inmediato se puso alerta.

— ¡Ni siquiera... se te ocurra a-acercarte a mí!

Sabía lo que pasaba en estos casos, ¿Cuántas veces no había visto o leído noticias acerca de algún Omega violado? ¿O de una inocente Omega que fue abusada y obligada a casarse y dormir con el enemigo? Y aún peor ¿Cuántas veces no se había sentido impotente al leer todo aquello quedandole como única opción agradecer por no ser alguien cercano a él e insultar al maldito responsable? Temía convertirse en uno como ellos y terminar con alguien a quien no ama.

Cerró los ojos al notar la sombra de Carter sobre su persona resignado a lo que fuera a pasar.

Pero en lugar de un empujón o un beso incluso, sintió una chaqueta alrededor de él que lo envolvía y calmaba un poco su brusco cambio de temperatura.

—Tapate bien, tal vez si lo haces las hormonas sean menos fuertes. —dijo Carter con dificultad y el rostro rojo por su propia excitación.

Se sorprendió pero trató de aceptar el gesto.

Inmediatamente, Carter trató de regular su respiración para ser capaz de salir y buscar ayuda a algún otro Omega o a quien sea. No pensaba dejarse someter por sus instintos.

Pero antes de que se diera cuenta, su mano ya estaba en la mejilla de Andy a la vez que su pulgar acariciaba la misma. El otro tenía una expresión de terror grabada en sus facciones, se sintió impotente y sin quererlo del todo o estar consciente al cien por ciento, lo besó mientras que Andy correspondía sin poder evitarlo.

Sus labios se juntaron en un rápido movimiento creando un beso brusco, salvaje y cargado de deseo en cada roce y caricia de lengua con lengua. Se acercó más a Andy y este le tomo de la camiseta apretándola entre sus dedos. El sonido mojado de los besos y el roce que se iba creando los empezaba a enloquecer siendo la primera vez que ambos experimentaban algo de ese tipo, tan fuerte y eléctrico.

El aire empezó a faltarles así que se separaron dejando un hilo de saliva entre boca y boca como prueba del beso.

Carter lo observó con una mirada diferente, pero antes de poder interpretarla, escuchó un golpe y vio como el Alfa se desplomaba al suelo revelando a un Evan detrás de este con una enciclopedia en las manos.

—Andy, ¿Estás bien? —preguntó con un tono diferente a lo normal, más indefenso y asustado.

—No te me acerques. —reacciono al recordar que el pelinegro era un Alfa.

—No tienes de que preocuparte, no te haré daño. —lo ayudó a vestirse y sacó una extraña caja de quien-sabe-donde—Ahora, traga ésto. —le extendió dos pastillas de color azul.

— ¿Para que? —las miró extrañado.

—Son supresores, te servirán para que puedas salir de aquí.

— ¿De dónde los sacaste?

El moreno adoptó un extraño color rojo y lo volteó a ver.

—Son míos.

Andy no había entendido hasta que unió ciertos puntos.

— ¡Por las bolas de los pájaros! ¿Eres un Omega? —el silencio y el sonrojo del otro lo dijo todo—Quien lo diría.

—C-como sea, hay que sacarte de aquí. —lo ayudó a levantarse.

Al tratar de caminar sintió un dolor agudo en su cadera, pero a pesar de ello, su orgullo era tan grande que se negaba a pedirle ayuda a Evan para poder caminar.

—Te llevaré al hospital para que te examinen ¿De acuerdo, Andy? ¿Andy?

Al no recibir respuesta por parte del castaño se dio la vuelta para observar a un Andy completamente mareado y al borde del colapso.

—¡Andy!

Lo último que vió antes de caer inconsciente fue a Evan correr hacia él y nada más.

[•••]

Cuando despertó se dio cuenta de que estaba en una camilla de hospital gracias a la increíble suavidad del colchón. Volteó a su derecha y observó la puerta, en espera de que alguien entrará para decirle que había pasado después de que se desmayó. Fue entonces cuando entró una mujer de cabello pelirrojo recogido en una coleta de caballo, cuando ella notó que estaba despierto fue corriendo hasta él para abrazarlo con fuerza y cubrirlo de besos.

—Mamá, estoy bien, solo me desmaye, creo. —trato de calmarla, cosa que no logró.

—Eso no fue un simple desmayo, Andrew. Estuviste inconsciente durante una semana.

— ¿Que?

—Justo después de que estuviste con ese Alfa, tu cuerpo sintió el cansancio y solo caíste como sacó de papas. Tu celo acabo ayer, tiene sentido que despertarás hoy.

El Alfa, Carter, ¡El beso!

Cuando recordó lo ocurrido hace una semana, los colores subieron a su rostro y empezó a jugar con su cabello.

—Andy, necesito que me digas lo que pasó con exactitud.

— ¿Eh?

—En la biblioteca, con ese Alfa, él... —Mary tragó saliva y sus ojos empezaron a cristalizarse— ¿Él te violó?

Y el recuerdo del miedo salió disparado una vez más hacia él como si se tratase de una bala que lo atravesó. Pero fue capaz de responder omitiendo únicamente el beso.

— ¡Claro que no, mamá! Él incluso intentó buscar ayuda antes de que Evan lo noqueara.

—Que alivio. Yo solo preguntaba, te veías muy asustado al recordar.

—Bueno, no todos los días te enteras de que eres un Omega y no un Beta y que viviste engañado toda tu vida.

—Muy gracioso que me saliste—lo vió fulminante y continuó hablando—Él también fue traído aquí pero se recuperó en menos de un día.

—Ya veo.

Suspiró con alivio y se recostó en la incomoda camilla de hospital para que después su madre le dijera que volvería en unos minutos y que descansara.

Cerró los ojos pero solo pudo sentir miedo.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!