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Se pierde

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Hola chicos, esto sera un one-shot o un Two-Shot nada más, es porque es Halloween, casí Navidad y yo amo demasiado estás fechas. Así que esperen historias en mis tiempos libres, de está pareja, o de otras ya que las amo *---*

No estaba completamente seguro de lo que estaba a punto de hacer, quería correr a brazos de su hermano y hundirse en ellos buscando un cálido refugio. Claro que se lanzó a sus brazos apenas lo vio ahí sentado en aquel escritorio que le dió Mephistopheles para acomodar sus papeles.

—Yukio—su voz salió llorosa y muy dolorosa sin querer, realmente necesitaba de su adorado hermano menor.

—¿Qué pasa Rin?—lo atrapo apenas se lanzó contra él, ese era su hermano mayor, bueno una pequeña parte le decía que actuaba como el menor de los dos.

—Él no quiere...—comenzó a sollozar con una fuerza y unas ganas inmensas.

Se le rompió el corazón al ver a su hermano llorar tan amargamente sobre su pecho, mientras cerraba los ojos con fuerza. Estaba al borde del colapso, lo sabía ya que sentía todo su cuerpo temblar. Su Alpha interior se removió enojado al sentir a su hermano aferrarse desesperadamente a su cuerpo.

—Calma—susurró suavemente con dulzura acariciando sus cabellos negros azulados—respira profundo y cuéntame que pasa hermano.

—Él no quiere comprometerse—dijo mirando aquellos hermosos ojos de su hermano gemelo—él creé que estar con él hijo de Satán en una relación hará que su carreta de exorcista se vaya al caño.

—Gruño por lo bajo realmente enojado con él novio de su hermano—Tal vez lo entendiste mal hermano mayor, tal vez quizo decir algo muy distinto.

Ahí estaba otra vez de idiota intentando hacer que ellos dos resolvieran sus problemas, porque veía tan feliz a su hermano que no podía negarse a verlo sonreír. Pero lo quería más allá que aquel amor fraternal entre hermanos, lo deseaba tan como pareja como podría desearlo sin ser su hermano.
Arrugó la nariz con disgusto, estaba quedando loco al no poder tenerlo, aferro su agarre en aquel abrazo, al diablo la moral.

—No—su voz se volvió inexpresiva y seca—lo vi besándose con otra chica, la acorralaba contra la pared para poder tocarla.

Estaba harto, cansado y enojado. Su amor era tan mal visto, sí supieran que aquel muchacho entre sus brazos era su destinado, intuía que ni su propio hermano lo sabía, ya que esos celos, esas caricias, esos abrazos parecían ser los normales entre hermanos.

—Ahora sí lo mato—soltó al mayor de edad; aunque fueran por minutos; y busco sus pistolas, les enseñaría a no jugar con su hermano.

Rin observó aquel porte varonil de su hermanito, esa figura de hombros anchos y esa sensual forma de arrugar el ceño, no era lo correcto sentir atracción sexual hacia él, pero no podía evitarlo.

—Él la estaba tocando—murmuró haciendo que su hermano se sentará—poso sus manos en su cintura.

Yukio no supo reaccionar al ver como su inocente hermano le hacia rodear con las manos esa delicada cintura que tenía, trago grueso al sentirlo sentarse en su regazo.

—¿Tú creés que ella sea tan bonita?—se acercó a los finos labios de su hermano dando un pequeño gemido al sentir rozar sus cuerpos.

—No, yo creo que tú...—se le fue la voz al sentir como el trasero de su hermano rozaba su miembro.

—Dime Yukio.

—Yo creo que eres mejor que cualquier mujer o...

No terminó de hablar cuando sintió los labios contrarios encima de los suyos de una manera posesiva, aseguro su abrazo por la cintura mientras que rodeaba su cuello acercándose más a su cuerpo.
Estaban tan entretenidos en comerse la boca mutuamente que solo se separaron cuando entraron a la oficina sin permiso alguno.

—Profesor Okumura ¿Ha visto a Rin?—una voz agitada y algo cansada se escuchó al ser abierta la puerta de una manera tan brusca.

—Ryūji Suguro—lo fulminó con la mirada mientras abrazaba a su hermano contra su pecho.

—Lo siento profesor—hizo una perfecta reverencia al ver a su profesor sostener una de sus pistolas y que le apuntaba directamente a la cabeza.

—Yo no quiero hablar contigo Bon—aparto la mirada del chico bicolor y se concentró en su hermano.

—Déjame explicarte lo que paso.

—Entiende que no quiero verte—se paro del regazo de su hermano y se acerco hasta su «pareja».

Sí es que podía llamarlo de aquella manera, ya que está tiempo atrás se había peleado con él por el hecho de formalizar su relación.

—Quiero hablar contigo—lo tomo del antebrazo sin medir su fuerza.

—Suéltame, me estás lastimando—habló con tranquilidad antes de girarse y darle un par de golpes.

No era una persona débil, por más que fuera el de abajo de la relación, nunca se dejaría pisotear.

—Debemos hablar.

—Pueden hablar aquí—se acomodó atrás de su escritorio cruzándose de brazos—porque le pasa algo a mi hermano y eres a la primera persona que buscaré.

—Suspiro con fuerza, estaba resignado a que su maestro supiera de su relación—Rin, no podemos ir diciéndole a todos sobre nuestra relación. Yo creo que debemos terminar.

Decir que no le dolió sería una gran mentira, pero sabía que era lo correcto, sobre todos aquellos sentimientos que pudiera llegar a tener, existía aquel disgusto de vivir engañado sobre un amor que ya no le daba el mismo placer que antes. Unas pequeñas lágrimas bajaron por sus ojos, resbalaron dejando huellas por sus mejillas, su piel se marco con el doloroso adiós que le estaba dando. Se trago las palabras de odio, se trago el grito estruendoso que quería amenazarlo por ser aquello que lo había hecho tan feliz y al mismo tiempo tan triste, sólo se solto de aquel agarre que en aquellos momentos le parecía una fría invitación a decirle todos sus sentimientos, esos que no pudo ver cuándo estuvo tan cerca.

—Sal de mi oficina—la fría voz de su hermano le hizo limpiar sus lágrimas y recoger su dignidad.

—Ya no hay más que decir—hablo fuerte y claro ocultándose de esos ojos que le reclamaban no luchar por su amor.

—Me retiro... Rin podemos seguir siendo amigos.

Todos sus intentos por reparar aquello que rompió fueron un nulo resultado, ya que él no estaba destrozado, aún tenía a la única persona en el mundo que podría curar su corazón herido, su hermano tal vez le mostraría una nueva forma de amar más allá de los lazos familiares que los unían mutuamente, ya que el hilo rojo del destino los mantendría simpre juntos.

Encanto de sirena¡Lee esta historia GRATIS!