Capitulo 1: Un Simple Omega.

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Era de madrugada en la ciudad y se escuchaba la suave brisa que golpeaba contra sus rostros. Iban a paso rápido, pues sospechaban que alguien los seguía.

Llegaron a la puerta del establecimiento y mientras la mujer dejaba al pequeño dentro de una caja, el hombre vigilaba los alrededores para después voltear a ver el pequeño rostro tranquilo del bebé.

-No lo entiendo ¿Por qué lo abandonaran? Es una monada de crio.

-¿No lo supiste? Cuando la señora se enteró que era un Omega, ordenó que lo trajeramos para acá.

-Tienes razón, un Omega no sería capaz de nada.

La mujer se levantó y junto al hombre desaparecieron en las sombras.

Unos años después.

Era una mañana con ruido y movimiento mientras que un castaño roncaba plácidamente en el borde de la cama, cuando un grito estruendoso hizo que cayera de cara al suelo.

-¡¡Andy!! ¡Levántate o llegarás tarde a la escuela!

-¡Es temprano!-respondió con pereza en su voz.

-¡Son las siete cincuenta y cinco, tarado!

Eso hizo que abriera por completo sus ojos y se vistiera en un santiamén. Iba saliendo de su cuarto mientras que guardaba cuadernos y demás en su mochila.

-Te hice el desayuno, así que más te vale comerlo-ordenó su padre con voz autoritaria.

Rodó los ojos y tomó el plato con huevos y tocino para meter todo el contenido en su boca.

-De regreso yo recojo a Alexander-dijo con la boca llena para después salir corriendo fuera del departamento, bajar las escaleras y que todo el ajetreo de la ciudad lo golpeara de lleno.

Iba a paso rápido hasta que llegó a la estación del subterráneo. Pero justo cuando iba a pasar fue detenido por un trabajador de mantenimiento del metro.

-Lo siento, muchacho, pero el vagón se atasco y no habrá servicio hasta mañana.

-¡Coño!-grito de desesperación y la gente lo observó raro.

Fue corriendo hasta la parada del autobús y antes de que este se fuera logró entrar, pero quedó atascado en la entrada, puesto que el vehículo estaba a vomitar de gente y lo peor de todo es que el conductor seguía dejando entrar gente.

Llegó sudado, toqueteado y cansado a la escuela, pero a tiempo. Habían pocos estudiantes en el pasillo principal, entre ellos, sus amigos.

-Otra vez tarde, Andy, ¿Por qué no me sorprende?-ese era Evan Murphy, un Alfa, se encargaba de molestarlo.

-Cállate que ví cuando entraste corriendo-contraatacó.

-Si por un momento dejarán de pelear, sería increíble-Dean Laurens, otro Alfa, bastante popular con las chicas.

-No se puede evitar la ignorancia, Dean-y finalmente, Raymond Hansen otro Alfa, famoso por ser un supuesto delincuente juvenil y demasiado controlador.

-Tú mejor cállate que ni siquiera me despertaste en la mañana.

Y después estaba él, Andy Moore, un simple Beta sin nada de bueno o particular a excepción de que se relacionaba mucho con Alfas y Omegas -para coquetear, normalmente-, cosa que no estaba bien vista, pero no era como si a él le importará eso. Si de verdad odiarán que Betas se relacionan con Alfas y Omegas mejor no hacer una escuela mixta.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!