POV. CRONOS:
Antinatural. Inaceptable. Imposible.
Antinatural. Inaceptable. Imposible.
Antinatural. Inaceptable. Imposible.
Esas son las únicas palabras que se repiten una y otra vez en mi cabeza desde que me enteré del repentino embarazo de Ji Yong.
Me la he pasado investigando por aquí y por allá, leyendo libros hasta tratar de entender que es exactamente lo que esta sucediendo. Pero nada.
Al parecer, ningún Dios se ha encontrado en esta situación con anterioridad, lo que me deja frustrado y molesto.
Estoy asustado de lo que crece en el vientre de mi Ji Yong.
¿Qué cosa va a salir de allí? ¿Un humano? ¿Un Dios? ¿Un...peligro para la humanidad?
¿Y yo que voy a hacer al respecto?
Ji se ha enamorado de él aunque no sabe con certeza que es lo que obtendrá como resultado.
Antinatural. Inaceptable. Imposible.
Si fuera por mi, ya hubiéramos encontrado la manera de deshacernos de eso y librarnos del problema.
Pero por otra parte, una sensación cálida aparece dentro de mi al pensar en el heredero que viene en camino.
Heredero...
¿Será posible que ese bebé sea quien tome el cargo como Padre Tiempo una vez que mi eternidad llegue a su fin?
¿Estaría esto predestinado por la Magia antigua? ¿O es una abominación y es ella misma quien me pone a prueba?
Porque desde el principio quedó bastante claro que debía anteponer las necesidades del mundo humano antes que las mías propias. De modo que bien ese bebé podría ser un tanteo por parte de la Magia antigua para saber que tan dispuesto estoy yo para anteponer a la humanidad.
Sacudo la cabeza y me levanto de la silla frente a mi escritorio.
Esto no puede ser real...
Antinatural. Inaceptable. Imposible.
Ji Yong no ha visto ni una vez a lo que crece dentro de él y ya le ha entregado parte de su corazón. Si de alguna manera este bebé resulta un peligro y debemos eliminarlo, resultará un golpe del que jamás se recuperará.
Suspirando, me dirijo a la ventana para observar al amor de mi eternidad a través de ella. Está jugueteando con unas flores del jardín, sentado en el césped con unos libros en su regazo. Sonríe y aspira el aroma de los jazmines que tiene en mano.
Inevitablemente, desvío un poco la mirada y la fijo en su estómago, donde puedo notar un pequeño bulto que crece en su estómago cada día.
Si no supiera en la situación que se encuentra, diría que simplemente ha subido un par de kilos y nada más.
Antinatural. Inaceptable. Imposible.
Pero...
Me duele la cabeza solo de ver como acaricia tierna y distraídamente su estómago mientras lee con atención, masticando unas galletas que Youngbae le ha preparado esta misma mañana. Lleva puesta la ropa de siempre, unos jeans oscuros, playera de un tono vivo, y sus converse. En un determinado momento va a tener que comenzar a vestir diferente.
Con las manos entrelazadas en mi espalda, comienzo a dar un paseo por la mansión, analizando todas mis posibilidades.
No soy tonto, sé perfectamente que ambos guardianes, a pesar de trabajar para mi y serme fieles desde que fui coronado, me tratan de una forma bastante reacia desde hace unas pocas semanas, más exactamente, desde que demostré lo irritado que me sentía hacia lo que crece dentro de Ji Yong.
Son cautelosos y me miran como vigilando mis movimientos, esperando a que yo los deje inconscientes y me deshaga de la cosa. Sin embargo, no me atrevo a hacerle daño a mi Ji. Sea lo que sea, si el engendro resulta herido, inevitablemente él también lo será, pues la cosa está desarrollándose en su vientre.
Estoy solo en esto. Tal parece que todos están a favor de que nazca. Incluso Dong Wook, que me sorprendió un día al decir: "Si el señor Ji Yong desea tener a ese bebé, entonces su deber es protegerlo y ayudarlo en todo lo que necesite. Al fin y al cabo, es su hijo también".
Me sentía de alguna manera traicionado.
Enfadado, arrojo unos libros al suelo y me dejo caer en un sofá cercano.
Ahora mismo la biblioteca está sola, por lo que resulta un buen lugar para esconderse y lamentarse.
Observo mi bastón, que no importa a donde me dirija o qué esté haciendo, siempre se mantiene flotando a unos pocos metros de mi.
Extiendo la mano hacia él, y éste se mueve hacia mi, respondiendo a mi llamado silencioso y colocándose entre mis manos.
-Quisiera... Yo realmente deseo saber....¿qué va a pasar con Ji Yong y conmigo? ¿Qué es exactamente lo que está creciendo dentro de él?- la gema de mi bastón comienza a brillar con fuerza, desplazando los símbolos y la nube azul que siempre permanecen flotando dentro de él.
Maldición.
¿Podía ser más estúpido? ¿De verdad me había absorbido tanto en el problema que me había olvidado de quién era yo realmente?
Soy el Padre Tiempo, ¡carajo!
Puedo ver el futuro si así lo quiero.
Lentamente, la imagen comienza a formarse dentro de la gema. Expectante, me acerco más, desesperado por observar lo que sea que depara el destino.
Soy yo. Llevo un traje azul, como de costumbre, y estoy buscando algo dentro de mi saco. Finalmente, extraigo mi reloj de bolsillo. Inclinándome un poco sobre el sofá frente a mi, le sonrío enormemente al pequeño de cabellera azabache, que tiene alrededor de 4 años, y comienzo a agitar el reloj, sosteniéndolo por la cadena plateada.
El niño mira curioso el objeto y lo toma entre sus manitas, para después llevárselo a la boca. Preocupado, lo retiro cuidadosamente de sus rechonchos labios y lo limpio un poco, para después decir:
-Mira, Yeon Jun- abro el reloj y señalo las manecillas -¿Ves como se mueven rítmicamente entre sí, cómo las melodías que Ji Yong suele tocar en el piano?- el pequeño asiente efusivamente y vuelve a tomar el reloj, acariciándolo y observándolo con interés.
De pronto, una pequeña de la misma edad vestida como una bailarina de ballet, de cabellos castaños y ondulados aparece.
Eleva los brazos por encima de su cabeza y arqueando perfectamente su espalda, da un par de vueltas.
-¡Precioso! ¡Has avanzado tanto, Haru!- le aplaude Ji Yong, deleitándose con su baile. Ella suelta una risita perfecta y melodiosa, corriendo hacia sus brazos y besándolo en la mejilla.
Yo tomo al pequeño y lo siento en mi regazo, mostrándole más sobre el reloj.
ESTÁS LEYENDO
EL NUEVO PRECEPTOR
FanfictionJi Yong es un chico completamente normal. Tiene un trabajo de medio tiempo en una oficina y trabaja por las tardes como mesero e una cafetería. Sin embargo, un día una misteriosa figura aparece entre las penumbras de su departamento. "-¡¿QUIÉ...
