Capítulo 19: ENFERMOS

117 16 0
                                        

Seung...

¿Cuándo vas a volver?

Deméter dijo que sería cuestión de días, pero hace dos semanas que estoy aquí.

Los cuatro guardianes me proporcionan espacio, y las estaciones no se despegan de mi, ni siquiera esos días en que no salgo de la habitación.

Incluso Ginger se ha tomado la molestia de leerme por las noches, y se retira justo antes de que el sueño me invada.

Olivia y Rose juegan conmigo y tratan de animarme, mientras que Amber se recuesta a mi lado y me ofrece consuelo en los días más tristes.

Casi no he visto a mi hermana. Según me han dicho, mientras los Dioses deliberan entre sí sobre quién fue el culpable, ella y Seung deben reparar todo el desastre causado en Las Vegas.

De modo que me siento muy solitario, y echaba de menos terriblemente a mi hombre.

-Ya son casi dos meses que no sé nada de ti...- murmuré, sentado junto a la ventana y contemplando el cielo azul.

"Toc, toc".

Unos golpes se escucharon en la puerta y las cuatro pequeñas entraron corriendo.

-¡Seungri dice que la comida está lista!- dijo Rose, tomándome de la mano y guiándome escaleras abajo.

-En realidad, no tengo mucha hambre- negué.

-¡Anda, Tío Ji!- Olivia hace un puchero –Incluso lo hemos convencido de que preparara su pizza especial.

¡Pizza! ¡Maldición, sí!

Desde que había aceptado convertirme en el Preceptor no consumía este tipo de alimentos. Siempre me daban platillos normales, pero la comida chatarra definitivamente nunca había llegado a ser parte del menú.

-¿Se han lavado ya las manos, pequeñas?- sonríe Seungri, entrando al comedor con dos enormes platos en las manos y un mandil color vino sobre su blanco y pulcro traje.

Las cuatro le muestran sus manos al guardián, y éste satisfecho, comienza a servir.

-Espero que le guste, señor Ji- me dice, colocando el plato frente a mi -Ésta tiene mucho tocino y queso. Las pequeñas son vegetarianas, pero supuse que usted querría probar algo diferente- me guiñó un ojo.

Justo en ese momento, Tae entró al comedor y nos miró sorprendido.

-¿Qué es esto?- puso los brazos en jarras -¡A mí nunca me has dedicado un gesto tal lindo como ése!

-¡Agh! Ya vas a comenzar- refunfuñó, sirviendo las bebidas. Las pequeñas se echaron a reír y yo comencé a devorar la pizza.

-¿Porqué no me aceptas de una buena vez?- colocó las manos en su cintura, pero el rizado continuó con su tarea -¡Ahí tienes a Ji y Cronos! Ellos ahora están juntos.

-Eso es porque se quieren- respondió, sin despegar la vista de los vasos.

-¡Nosotros también! Me has tenido rogándote por siglos... Solo necesito...un beso- y acercó sus labios a Seungri, pero antes de que si quiera lo tocara, colocó una cuchara en sus labios.

-Cuidado con lo que haces. Ten algo de respeto por el señor Ji Yong, está presente- y lo empujó sutilmente.

-A GD no le molestará- puso los ojos en blanco.

Continuaron riendo mientras que las pequeñas jugaban entre sí, devorando la comida.

A mí la pizza ya no me supo tan genial.

Mastiqué más despacio, un poco confundido. Observé cuidadosamente el plato frente a mí y con ayuda de un tenedor, la desmenucé, tratando de averiguar el porqué repentinamente sabía tan asquerosa.

Entonces los colores de la pizza me resultaron enfermizos, el sabor amargo y la comida comenzó a subirme por la garganta, luchando por salir.

Di una arcada, y pegando la mano fuertemente a mi boca, salí corriendo hasta el baño más cercano, donde me arrodillé y devolví todo el contenido de mi estómago.

-¿Mi señor?- preguntó Daesung al otro lado, mientras varios golpes comenzaron a escucharse en la puerta, pero estaba muy ocupado vomitando como para responder.

-No comprendo, todos los ingredientes eran de hoy...

-Posiblemente agregué mucho queso.

-Tal vez también sea vegetariano.

-Imposible, estuvimos dándole carne por meses en Lorem Tempus.

-¡Todo se debe a que le cumpliste el capricho de los huevos revueltos con cerveza!

-¿Y qué querías? ¿Qué le dijera que no?

-¿De qué hablan?

-¡Además tu lo cocinaste!

El volumen de las voces aumentó y yo me dejé caer al suelo por unos minutos. Luego me puse de pie y enjuagué repetidamente mi boca.

-¡¿Qué rayos les pasa?! ¡El escándalo se escucha incluso en el jardín!

-Mi señora- dijeron los guardianes al unísono. Me los imaginé haciendo una reverencia.

-¿Y Ji Yong?

-Está allí dentro, creo que ha enfermado.

-¡Enfermarse! ¿Hermano? ¿Estás bien?- ella tocó a la puerta. Tembloroso, me puse de pie y la abrí.

-¡Pero si está tan blanco como un papel!- dijo alarmado Daesung.

-¡Lo lamento mucho! No creí que cocinara tan mal, es decir...- Seungri comenzó a hablar pero yo negué y me acerqué a él.

-Sólo llévame arriba- susurré, dejándome caer en sus brazos.

Lo que pasó después fue extraño.

A pesar de no desmayarme o caer dormido, no abrí los ojos en lo absoluto. Todos los sonidos estaban difuminados y las voces se escuchaban lejanas.

Me quedé recostado en la habitación por un montón de horas, incluso cuando oscureció, yo no me levanté de la cama.

Los guardianes habían comenzado a turnarse para cuidar de mi, al igual que mis pequeñas, quienes a media noche de deslizaron en el colchón y durmieron junto a mi.

En ese momento no pude evitar abrazarme a Ginger. Su piel fría resultó un alivio y fue la única manera en que pude descansar, pero a fin de cuentas, mi sueño no duró mucho, porque pronto, demasiado pronto, el cielo se esclareció.

-Supongo que lo ideal ahora es que consumas cosas ligeras. Tu estómago debe estar delicado- dijo Taeyang esa mañana, acercándome un vaso de jugo y un plato repleto de panqueques. Lo olisqueé y después negué.

-Mi señor, debe al menos tomar un poco de jugo- me dijo Daesung, mirándome con preocupación -Si no come algo usted podría volver a...

Pero no lo escuché más porque salí corriendo al baño, para vaciar el poquísimo contenido que había en mi estómago.

-Es la última vez que consiento sus caprichos- murmuró Daesung –No volverá a probar esas comidas horrendas que suele prepararse a media noche.

Ambos me ayudaron a darme una ducha y a cambiarme de ropa. Fue inevitable quedarme dormido cuando me dejaron en la cama.

Después de un rato, abrí los ojos y me topé con el rostro de Deméter, quien me miraba con preocupación y ternura.

-¿Estás despierto ya?- susurró, arrodillándose junto a la cama.

-Muero por un emparedado de durazno- respondí, algo aturdido.

-¿Durazno? ¿No prefieres...que sea mermelada?- me miró sorprendida -¿O tal vez...?

-No. Un emparedado de durazno- negué, acurrucándome más entre las sábanas. Ella suspiró y sonrió.

-También echo de menos a Cronos, hermano. Pero créeme cuando te digo que ésta no es la mejor manera de sobrellevarlo- acarició mis cabellos –Mañana regresas a Lorem Tempus, deberías prepararte para volver.

Me senté de golpe en la cama y la miré estupefacto.

-¿Qué?

-Los Dioses han confirmado lo que tu y yo ya sabíamos desde el principio, que él no ha tenido la culpa de nada. Así que en cuanto terminemos con Las Vegas, él volverá a casa. Realmente queda ya poco trabajo que hacer, así que me las arreglaré yo y dejaré que ambos se reúnan, sé lo ansiosos que deben estar por verse.

Me lancé a sus brazos y lloré, pero esta vez de alivio y felicidad pura.

Finalmente...yo podría...

------------

-¿Se han marchado ya?- pregunté, mientras colocaba unas pequeñas flores en el cabello de Olivia.

-Sí- asintió Seungri –Ambos guardianes se adelantaron para preparar todo en la gran mansión. Usted partirá en unas pocas horas.

Sonreí ampliamente.

-Pequeñas, ¿qué tal si van un rato a cuidar del mundo humano?- les sonrió el rizado.

Las cuatro se levantaron y corrieron rumbo a la cabaña, jugando y riendo.

-No tienes idea de lo emocionado que estoy por volver, Seungri- le dije, mientras se sentaba a mi lado en el césped -¡Muero de ganas por ver a mi Seung!

-Yo sé que así es, mi señor- sonrió. Echó una mirada a nuestro alrededor y después, emocionado, susurró -Pero dime, Ji Yong, ¿cómo fue que sucedieron las cosas entre tú y Cronos?

-¡Oh, Seungri!- me sonrojé. Él me tomó las manos y me miró expectante y sonriente –Pues...fue todo gracias a que leí su diario.

-¿Cronos tiene un diario?- abrió los ojos, sorprendido, pero sin borrar la enorme sonrisa de sus labios.

-Shh... No se lo digas a nadie, o él va a matarme- asintió efusivamente –Pero sí, lo tiene, aunque él asegura que es solo un libro con apuntes importantes de su vida.

-¿Y qué decía en él? ¡Dímelo! Me muero por saberlo todo- sonrió, mientras sacudía mis manos.

Entre risas y sonrojos, le conté lo ocurrido. Trataba de ser breve, pero él claramente me pedía los detalles. Se deleitaba al escuchar las palabras de amor, los gestos tiernos que Seung me regalaba... Y casi grita de la emoción cuando le enseñé mi reloj de bolsillo.

-¡Pero si es tan hermoso!- sonrió con ternura.

-Y mira esto- pasé mis dedos por la parte interior de la tapa, mostrándole aquella frase que Seung me había dedicado.

-¡Tan romántico! ¿Cuándo te lo obsequió?

-La primera mañana que pasamos juntos- respondí, un poco avergonzado.

-¡Oh! Ustedes ya han llegado hasta ese punto...- me miró con picardía y yo me sonrojé, agachando la cabeza.

-Fue muy tierno, Seungri. Paciente, delicado, y a la vez, fuerte y enérgico.

-¡Es tan increíble!- sonrió, llevándose las manos al pecho –Me alegra muchísimo saber que ustedes están juntos al fin... Yo realmente traté de convencerte la última ve que estuviste aquí, pero fuiste algo apresurado y al final casi no pude decirte nada.

-Estaba algo confundido- admití –Pero ahora tengo bien en claro lo mucho que lo amo y lo mucho que él me ama a mí.

-Eso es bueno- suspiró -Yo desearía poder tener un amor así algún día.

-¡Pero si Tae se muere por ti!

-Oh, no, no, no- negó, perdiendo ligeramente la sonrisa -Está confundido. No creo que lo que él siente sea amor de verdad. Además, ¿has visto la manera en que siempre lo dice? ¡Nunca lo hace de manera romántica! ¿Cómo podría yo tomarlo en serio?

-Ya verás que pronto sienta cabeza- le tomé las manos, sonriendo, y él me devolvió el gesto.

-Bueno... SI fuera por mi, te quedarías eternamente en Natura Domi, pero creo que alguien está esperándote con ansias en otro sitio- y abrió mi reloj de bolsillo, mostrándome la hora.

Jadeé por la sorpresa.

-Justamente estaba buscándote- intervino Deméter, caminando hacia nosotros –Ya es hora de que te prepares para irte a Lorem Tempus, hermano.

Emocionado, me puse de pie al instante.

-Tenga un viaje excelente, mi señor- Seungri volvió a su posición de guardián y me hizo una reverencia.

Yo lo abracé y después a Deméter, quien al separarse de mi sacó un reloj de bolsillo y lo arrojó al suelo, dejando que un portal se abrieran ante mi.

Retrocedí un par de pasos, y conteniendo la respiración, lo atravesé.

Una vez del otro lado, me levanté y sacudí mis ropas, pero me detuve unos segundos al sentir un repentino mareo. Quizá no contuve adecuadamente la respiración...

-¿Ji Yong?

Me frené en seco al escuchar esa familiar voz ronca que tanto amaba.

-¡SEUNG!- me eché a correr a sus brazos, estampando su cuerpo contra el mío.

-Oh, mi dulce Ji...- dijo, apretujándome -Solo el cielo sabe lo mucho que te extrañé.

No perdí más tiempo y lo besé, disfrutando de ese sabor que tanto anhelé por estos dos meses.

Colocó ambas manos en mis mejillas y ladeó suavemente mi cabeza, introduciendo su lengua en mi boca y paseándola por cada rincón.

-Te amo... Te amo muchísimo, ¿me escuchaste?- murmuró sobre mis labios y yo sonreí, asintiendo.

Ambos nos sentamos en el jardín y nos contemplamos por horas.

Él me sentó sobre su regazo y acarició mi rostro con su nariz, aspirando mi aroma. Mientras tanto, yo acariciaba su cabello y sus mejillas, depositando besos sobre sus labios ocasionalmente.

Puse todo mi esfuerzo en memorizar sus facciones, para que la próxima vez que tuviera que hacer un viaje, no me sintiera tan perdido como en estos dos meses.

Nos murmurábamos lo mucho que nos queríamos de vez en cuando y nos besábamos por largos minutos, saboreando nuestros labios.

Ni siquiera es importante el recordar como es que fuimos a para a su habitación. Sólo sé que al caer la noche, nos pusimos de pie y nos dirigimos escaleras arriba.

Cerró la puerta con sigilo mientras yo retrocedía hasta la cama y me dejaba caer de espaldas en ella.

Seung caminó hasta mi, deshaciéndose de su traje con esa elegancia que me enamoraba más cada vez que lo veía.

Se colocó sobre mi y comenzó a acariciar mi pecho por debajo de la camisa.

A los pocos segundos ya estábamos desnudos, y yo enredaba mis piernas en torno a su cintura.

-Lo deseo... Te deseo, Seung- dije, besándolo con toda mi pasión contenida.

Él comenzó un vaivén que comenzó a hacerme perder la noción de las cosas. Luego repartió besos y mordidas por todo mi cuello, haciéndome caer en el placer.

-También te deseo, Ji Yong- habló con la voz ronca, que me hizo estremecer.

Observé sus ojos rosados mientras descendía su cabeza y se acercaba a mi entrepierna.

El sólo pensar en lo que iba a hacer me estaba matando de expectativa. Pero realmente me estremecí cuando metió toda mi extensión en su boca, moviéndose de arriba abajo.

-Maldición...- murmuré. Si seguía así iba a comenzar a gemir como loco. Para evitar esos vergonzosos sonidos, tomé una de las almohadas y la mordí, pero al final se me escapó un grito cuando dio un pequeñísimo mordisco en la punta.

-Vamos, mi amor- retiró la almohada y la arrojó a algún sitio de la habitación -¿Me amas?

-Te amo- asentí, echándole los brazos al cuello, y luego comenzó a frotar nuestros miembros, haciéndome suspirar y gemir.

-Estoy tan duro- gimió roncamente y yo clavé las uñas en su nuca, tiritando de placer.

-Por favor...- gimoteé -Seung... Necesito... Quiero que...

-Lo sé- y de una estocada entró en mi. Ahogó mi grito con sus labios, comenzando a moverse.

Primero lento, y después moviéndose en círculos, para tratar de encontrar...

-¡AHH!- grité, cuando tocó ese punto que me hacía perder la cordura.

-Dímelo... Dime que me amas- apretó mis mulos entre sus manos, para comenzar a moverse más rápido.

-Te amo... ¡Te amo solo a ti!- lloriqueé, acompasando sus movimientos con los míos y acelerándolos.

Estaba hecho un nudo de jadeos y suspiros, perdiéndome el la calidez que sentía cuando Seung entraba en mi.

Fue inevitable llegar al orgasmo y sumirnos en esa gloriosa sensación. Más aún cuando toda su esencia me llenó.

Seung me miró mientras se recuperaba y me besó con dulzura y amor.

-Te extrañé muchísimo- pegó su frente sudorosa con la mía.

-También yo... Me sentí enfermo sin ti- lo acaricié.

Se recostó a mi lado y comenzamos a hablar sobre como pasé mi estadía aquí.

-¿Es una broma?- se carcajeó -¿Huevos revueltos con cerveza? ¿Así de tanto enloqueciste durante mi ausencia?

-¡Fue un horror!- hundí mi rostro en su pecho –No sé que me pasó.

-Si te sirve de consuelo, también enfermé- me separé un poco, mirándolo directo a los ojos marrones.

-¿De verdad?

-Si... Cada mañana me dolía la cabeza, e incluso sentí náuseas y me mareaba ocasionalmente- rio.

-Ya no podemos estar separados... ¿Qué vamos a hacer?- como de costumbre, paseé mis dedos por su sedosa y azabache cabellera. Él me devolvió una mirada dulce y achocolatada.

-¿Pues qué más? Que nunca te vas a separar de mi, punto final- y me besó con ternura.

---------------

POV. CRONOS:

-¿De verdad?- lo miré sorprendido, mientras dejaba de lado los papeles en mi escritorio.

-Mi señor, ¡se comportó realmente extraño!- respondió Daesung, mientras Youngbae asentía con efusividad –Por momentos pensamos que se había vuelto loco.

-Hmmm...- murmuré, pensativo –Bueno, ya estoy aquí. Prometo que la próxima vez no lo dejaré solo por tanto tiempo. Gracias por dejármelo saber, chicos. Pueden retirarse.

Ambos hicieron una reverencia y se marcharon, dejándome a solas en mi despacho.

Caminé hasta la ventana y miré por el jardín, con los brazos en la espalda.

¿Emparedados de durazno? ¿Camarones con vinagre? ¿Carne casi cruda?

-¿Pero qué solía comer este muchacho cuando estaba en el mundo humano?- me dije, confundido. No era de extrañarse que se enfermara a las pocas semanas.

Suspirando, me di a la tarea de buscarlo. Lo encontré en su propio estudio...¿pintando?

-Así que ahora te gusta el arte- dije, abrazándolo por detrás. Él se sorprendió un poco pero después sonrió radiantemente –Me gusta que te tenses así... Que te relajes hasta que sepas que quien te está tocando soy yo- dije, con orgullo.

El soltó una risita y me besó, dejando a un lado las pinturas.

El beso de tornó necesitado y apasionado.

Lo tomé en brazos y lo senté sobre una mesa.

-¿Qué es esto?- dije burlón, acariciando su estómago -¿Has ganado un kilo extra?

-¿Qué dices?- protestó sonrojado, y yo reí.

-O tal vez se deba a que perdí un poco la noción de tu cuerpo durante estos dos meses. Quizá deba comenzar a familiarizarme de nuevo- y apreté sus muslos entre mis manos.

El jadeó, pero sin perder la sonrisa.

Comencé a besarlo y nos separamos lo suficiente para despojarlo de su camisa. Luego comencé a repartir besos por todo su cuello y pecho, descendiendo por su torso y llegando a su estómago.

Una extraña calidez estaba presente en ese punto, aunque lo atribuí a las sensaciones del momento. Pero definitivamente me separé de golpe cuando...

-¿Ji Yong?- lo miré perplejo.

-Mi cielo, ¿Qué pasa?- me miró asustado y confundido. Sacudí la cabeza varias veces y después fruncí el ceño, colocando una mano es su estómago y sintiendo con más atención.

La retiré de golpe al percibir el sutil movimiento otra vez.

-Cariño, ¿Qué tienes? ¿Qué...?

-Tú... ¡Tú tienes...! Estás...- volví a sacudir la cabeza.

Esto era imposible.

------------

POV. JI YONG:

-Seung...- dije cuando caí al césped al atravesar el portal. Tembloroso, me puse de pie lentamente, pero él no desperdició ni un segundo, si no que me tomó del codo y comenzó a caminar velozmente hacia la cabaña.

Abrió la puerta de golpe, sin molestarse en responderle a Dong Wook cuando le preguntó que había sucedido. Nos dirigió hasta el invernadero, donde se encontraba Deméter mirando a través de su bastón.

-¡Choi!- exclamó sorprendida al vernos allí. Seung tomó una silla y me sentó un poco brusco en ella.

-¿Porqué esto está sucediendo?- preguntó. Su rostro estaba sumido en la confusión y sus ojos brillaban de un verde esmeralda. Miré a Deméter, sin comprender.

-¿Qué dices? ¿Porqué lo has traído de esta manera tan grosera?- negó ella, frunciendo el ceño.

-¡MIRALO!- rugió, ahora un poco desesperado -¡Una vida se está desarrollando en su vientre!

Me congelé en mi sitio, perplejo.

¿Era de mí de quién estaba hablando? No podía ser... Tal vez escuché mal o...

-Vaya... Te has dado cuenta mucho más pronto de lo que me imaginé- suspiró, desviando la mirada.

-¡¿Ya lo sabías?!- Seung estaba perplejo, y el color de sus ojos oscilaba entre el rojo, verde y morado.

-Me di cuenta hace un par de días- asintió.

-¿Y PORQUÉ NO ME LO DIJISTE?

-¡¿Qué esperabas que te dijera?! ¡¿Oye, Choi, creo que tu humano, nuestro preceptor, está embarazado?!- le gritó.

-¿Qué diablos estás diciendo?- su voz era suave, pero podía observar fácilmente como luchaba por no volverse loco -¡SI ES IMPOSIBLE!

-¡PUES NO LO ES TANTO! ¡LA PRUEBA DE ELLO ES QUE JUSTO AHORA PUEDES SER CAPAZ DE PERCIBIR LA VIDA QUE SE DESARROLLA DENTRO DE ÉL!

-¡¿Qué diablos estás diciéndome?! ¡¿Y ESO COMO PASÓ?!

Ella se dio la vuelta, tratando de recuperar un poco los estribos. Lo encaró con los ojos entrecerrados.

-¿Y me lo preguntas a mi? ¡Fuiste tú quien le ayudó con la tarea! ¿O me vas a decir que está en esa situación por obra de arte?

-¡Chae Rin, tú eres quien trae vida! Y eso tiene mucho sentido ya que eres la Madre Naturaleza. ¡PERO YO NO PUEDO HACERLO!- tenía los bordes de los ojos rojos y la miraba con terror -¡Yo creo cosas, abro y cierro ciclos! ¡Soy un inventor! ¡EL PADRE TIEMPO! ¡¿Cómo puede si quiera esto ser verdad?!

-¡PUES NO HE SIDO YO!

-¡¿Y sugieres que ha sido mi culpa?!- la tomó de la muñeca y se giraron hacia mi -¡Míralo otra vez! ¡ES UN HUMANO DE SEXO MASCULINO! Aún si yo tuviera la capacidad de lograr semejante cosa, es imposible porque soy un hombre.

-¡No es verdad!- respondió ella. Luego se zafó de su agarre y retrocedió un par de pasos -¡ERES UN DIOS!

Entonces el rostro de Seung se quedó completamente estoico y en blanco, a la vez que estaba paralizado en su sitio.

Pude ser capaz de percibir cuando, para su mente, todas las piezas encajaron en su sitio y terminaba de procesarlo todo.

-Soy un Dios...- murmuró.

-Lo eres. El que Ji Yong esté embarazado es gracias a la misma razón por la que puedes crear portales, por la que eres capaz de manipular el tiempo, por lo que tú y yo somos Dioses.

-La magia antigua- asintió, todavía un poco perplejo.

-Si...- sonrió Deméter -La magia antigua te está regalando hijos, Choi. ¡Es el mejor obsequio del mundo! ¡Es...!

-Antinatural- la interrumpió. La respiración se me escapó al verlo fruncir el ceño y notar como su rostro se endurecía, con evidente enojo. Después se dio la vuelta, y sin dirigirme ni una palabra, salió a toda prisa.

-Oh, Choi... ¡ERES TAN ESTÚPIDO!- le gritó Deméter, luego me miró con ternura –Descuida, hermano. Quédate aquí, yo iré a hablar con él.

A los pocos segundos me quedé solo en el invernadero.

Y allí sentado, todo adquirió un tono diferente.

El aroma de las flores se volvió más fuerte, los colores más vivos, el canto de los pájaros ligero y enternecedor, el aire suave a mi alrededor, la luz del Sol más cálida, y los sonidos rítmicos y acompasados.

Con todo el cuidado que nunca creí que pudiera tener, me puse de pie, colocando una mano en mi vientre y avanzando unos pocos pasos.

Me sentía ligero como una pluma, y casi tan radiante como el Sol.

Estaba embarazado.

Iba a tener un bebé de nada más ni menos que el amor de mi vida.

Me imaginé a un pequeño con el cabello azabache y caminando con garbo por los pasillo de la mansión.

Sí. Quería a este bebé sin duda.

Y también quería que fuera idéntico a mi hombre, que en todo su cuerpo no existiera ni una sola intervención de mi parte, porque entonces podría arruinarlo, y yo quería un bebé perfecto. Como Seung.

Quería verlo mirarme con los mismos ojos azules tan claros como los de él, que vistiera tan elegante como él, que conservara sus facciones masculinas y maravillosas, que...

Bueno, deseaba que fuera una réplica exacta de Seung.

Sonreí, y no fue hasta ese momento que noté como las lágrimas de felicidad se esparcían sin control por mi rostro.

Luego se me congeló el corazón al recordar una palabra.

"Antinatural".

Seung no estaba tan maravillado con la existencia de este pequeño como yo.



*************

Waa... ¿Sorprendidas? Algunas de ustedes y se sospechaban este hecho, pero ya está finalmente confirmado....

Atte: Roble-G <3

EL NUEVO PRECEPTORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora