Capítulo 18: LARGA AUSENCIA

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Suspiré por enésima ocasión...

Tenía tres semanas completas que no veía a Seung. Y lo admito, lo extrañaba como jamás creí posible.

Los días restantes antes de que se marchara no me había despegado ni un segundo de su lado. Comíamos juntos, dormía en mi habitación, nos duchábamos juntos... Aunque bueno, ese era ya otro tema.

Me revolví en la cama y abracé la almohada, tratando de dormir, pero claramente no funcionó.

Luego de pasar un rato ahí recostado, me puse de pie y me dirigí hasta el balcón, donde contemplé el cielo nocturno.

Eran las tres de la madrugada y yo no podía dormir.

Echaba de menos a mi Seung, y lo más probable es que no volviese hasta dentro de varias semanas más. No es que no se hubiese comunicado conmigo, de alguna forma me había hecho llegar notas, como Daesung. En ellas expresaba lo muchísimo que me amaba y la infinidad de obsequios que me traería del mundo humano.

Pero justo ahora estaba tan despierto como si fueran las dos de la tarde.

Además de que me moría de hambre, algo bastante extraño considerando que había cenado.

Con decisión, caminé hasta la puerta y anduve escaleras abajo, dirigiéndome a la cocina.

-¿Hola?- dije entrando. Claramente los guardianes estarían haciendo sus deberes –Vale, me las arreglo yo.

Abrí el refrigerador y lo estudié por largos minutos mientras rascaba mi nuca, pensando que cocinar.

De pronto mi nariz detectó el aroma de...

Oh. ¿Sería eso posible?

-¡Cerveza!- reí encantado y tomé una botella, mientras la destapaba. Bebí largos tragos, maravillado con el sabor. Desde que había llegado aquí no me había bebido una.

Luego de acabarme la botella, comencé a preparar varios huevos revueltos, porque mi estómago rugía.

Alcancé otra cerveza y comencé a bebérmela, pero cuando la regresaba a la mesa, la botella resbaló de mis dedos y cayó un poco del líquido dentro del sartén.

-Rayos- murmuré -Mmm...

Estaba delirando por el delicioso olor que desprendía la comida. ¿De verdad era posible que oliese tan genial? Sin dudarlo, vacié media botella a los huevos y dejé que se frieran un poco más.

Tan hambriento estaba, que no resistí más, y tomando un tenedor, comencé a comerlos directo del sartén.

Me relamía los labios a cada bocado. ¿Realmente estaba comiéndome esta porquería? ¿O era un buen cocinero y esta era la mejor idea de todos los tiempos?

Dando saltitos, tomé una barra de pan y arrastré un banquito justo a un costado de la estufa. Mandé al demonio el tenedor y con ayuda del pan, devoré la comida.

-...por eso mismo te digo que el viaje no va a ser... ¡Oh!

Ambos guardianes entraron a la cocina y me miraron perplejos.

-¿Mi señor? ¡¿Pero que hace despierto a esta hora?! ¡Son casi las cuatro de la mañana!- dijo Dae, acercándose a toda velocidad.

-Tienef que probaf efto...- dije, con la boca llena.

Youngbae olisqueó y luego dio una arcada.

-¿Qué es ese olor espantoso?- se tapó la boca, tratando de contener el asco. Puse los ojos en blanco y me pasé la comida.

-No seas dramático. La verdad es que está bastante bueno. Creo que debería cocinar más seguido- abrí los labios para tomar otro bocado pero Dae me detuvo.

-No opino lo mismo- alejó la comida de mi –Al menos pudo servirse decentemente- y comenzó a limpiar mis dedos con una servilleta.

-Oh, pero es que me moría de hambre- hice un puchero –Incluso mi estómago dolía.

-Y va a dolerle más por beber alcohol a estas horas de la madrugada. Si gustaba de una cerveza pudo pedirla a la hora de la cena y con gusto se la habría dado.

-Pero Dae, ¡casi no tocó la comida esta noche!- intervino Tae, deshaciéndose de todo -¿No prestaste atención? Se la pasó suspirando. No me sorprende que se haya escurrido a estas horas de su habitación a comer algo- se rió.

-Eso es verdad- me miró reprobatoriamente el castaño -Entiendo que eche de menos al señor Cronos, pero debe alimentarse adecuadamente y dormir a sus horas. ¿Qué dirá él cuando regrese? Seguramente va a regañarlo si se entera de que no está llevando una vida sana.

-Ya lo están haciendo ustedes- refunfuñé. Ambos se carcajearon.

-Solo...la próxima vez que tenga hambre, háganoslo saber, sin importar la hora. Estamos para servirle, lo sabe- me sonrió Dae y le devolví el gesto, asintiendo efusivamente.

-Sube a descasar- dijo Tae, terminando de limpiar –Nosotros nos encargamos.

-Está bien- me levanté.

-¡Derechito a la cama!- habló en voz alta Dae cuando salí de la cocina.

Corrí escaleras arriba, satisfecho. La nostalgia me invadió otra vez cuando estuve en el pasillo rumbo a mi cuarto. Negándome a sentir otra vez de la misma manera, cambié mi destino hasta la habitación de Seung, donde su delicioso olor a menta, cedro y jazmín me invadió.

Me desnudé, quedando únicamente en calzoncillos, para después tomar una de las camisas de Seung del armario, colocármela y tirarme en la cama.

Fue la única manera de poder conciliar el sueño.

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-Por todo lo sagrado que hay en este mundo, ¡despierta de una buena vez!

Abrí los ojos, confundido. La luz del sol me cegó varios segundos. Tuve que parpadear efusivamente para comenzar a esclarecer los sentidos.

-¿Tae?- murmuré, confundido.

-¡Al fin!- arrojó su saco al suelo y me miró cruzándose de brazos, enfadado -¿Tienes idea de cuánto esfuerzo me tomó despertarte? ¡Parecías una roca!

-Lo siento- sacudí la cabeza y me senté en el césped -No siempre soy así de holgazán, lo sabes.

-Estábamos a mitad de una lección- se quejó.

-Si, si... Lo sé y me disculpo otra vez- me enderecé -Podemos continuar.

-Se terminó la sesión, ahora debes ir a entrenar.

-Oh- me sonrojé. Eso significaba que había dormido mucho tiempo, porque lo último que recordaba era que nos recostábamos en el jardín y que Taeyang decía el nombre de la lección, entonces una nube de cansancio y pesadez se deslizó en mi cuerpo y me dormí -Pues...iré con Daesung entonces- me puse de pie y bostecé.

-¡Ja! ¿Es posible que sigas cansado?- se burló. No sé porqué, pero aquello me hizo enfadar bastante, así que sin responderle, me di la vuelta -¡Solo era una broma!- me dijo, pero seguí caminando.

-Señor, ha tardado. Sabe que debe ser muy puntual- me habló Dae, al otro lado de la sala, acomodando algunas dianas. Enojado, le arrojé una bola de fuego cerca de la cabeza, que le costó bastante esquivar.

Me miró perplejo.

-¡No me fastidies! ¡Sé lo que hago!- le grité.

-Pe-pe... ¡Pero, mi señor...!- tartamudeó, nervioso.

-¡Que no me digas señor! ¡Tengo solo 30!- volví gritar. Se quedó congelado en su sitio, sin saber que hacer. Resoplé y salí del lugar, encerrándome en mi habitación todo el día.

-¡Vamos, GD! ¡No puedes quedarte ahí dentro para siempre!

Ambos había estado pegados a mi puerta, tocando una y otra vez para que saliera.

-¡No hasta que te disculpes!- le dije, enfurruñado.

-¡Pero si ya me he disculpado 14 veces!- respondió Youngbae –¡Y aún así no abres la puerta!

-¡Señor, he preparado la cena, y va a enfriársele si no baja!- habló Dae. Mi estómago gruñó como respuesta.

-No comprendo que hacemos aquí- susurró Taeyang –No hicimos nada.

-Tampoco lo entiendo- le respondió el castaño -Jamás había hecho rabietas, es decir, apenas y se enoja. Siempre es muy tranquilo.

-¿Todos los humanos son así?

-Solo...no lo fastidiemos- le susurró. Luego tocó de nuevo a mi puerta –¡Mi señor, la comida estará en la mesa, lista para usted! ¡Cuando desee, puede bajar! ¡Si no quiere vernos, entonces podemos dejarlo cenar a solas!

Me levanté de prisa de la cama y corrí a abrirles.

-Lo siento- dije, lanzándome a los brazos de quien estaba más cerca, que resultó ser Daesung. El otro guardián permanecía recostado en la pared –No comprendo que me pasa... ¡Tae comenzó a fastidiar! ¡Y yo...!

-No pasa nada, señor- me sonrió -Todo está bien. No estamos enfadados en lo absoluto.

-Bueno...- comenzó Youngbae, pero fue interrumpido cuando Daesung le propinó un codazo en el estómago, que lo hizo doblarse del dolor.

-¿Lo ve? No estamos enojados- sonrió nuevamente Dae, y Tae asintió efusivamente, llevándose las manos al estómago.

-Bueno... Creo que puedo cenar ahora- respondí, con los ojos un poco llorosos.

-No se preocupe. Entiendo perfectamente que todo se debe a la ausencia del señor Cronos, pero tranquilo, que volverá en un par de semanas.

-Pero mañana se cumple un mes desde que se fue- me senté frente a la mesa, una vez que llegamos al comedor.

-Yongie, créeme que este tiempo es nada- dijo Tae, acercándome un plato con fideos –Hay ocasiones en que sale casi todo un año- se encogió de hombros.

-¡Oh, no!- me eché a llorar, aterrado. Dae lo miró entrecerrando los ojos y le dio un pisotón al pelinegro quien cayó al suelo, adolorido.

-¡Pero esa no es una de esas veces!- habló rápidamente, tratando de ponerse de pie –El señor Cronos se apresurará a volver porque sabe que usted está esperando por él.

-La próxima vez el golpe será en el trasero- lo amenazó Daesung, luego me miró con ternura –Usted déjenoslo todo a nosotros, y no piense tanto en ello. ¿Sabe? Creo que siente más la ausencia de nuestro señor porque es en lo único que piensa. Tal vez... ¡Tal vez debería tener algún hobby! Es decir, apenas ha entrado un par de veces a su nuevo estudio, debería pensar en algo que hacer además de los entrenamientos y el estudio.

Sorbí mi nariz, más tranquilo.

-Quizá tengas razón...

-¡Claro que si! ¿Qué le parece si mañana mismo comenzamos a pensar en algo?

-Si... ¡Si quiero!- asentí.

-Excelente- sonrió complacido –Por ahora cene. Ya habrá ocasión para hablar de todo eso.

Taeyang se enderezó.

-Has entrenado muy bien- le dijo, con algo de fastidio –Cada vez golpeas más fuerte.

-Oh, bueno- sonrió con suficiencia el castaño -Ya sabes... No hay mejor manera de enseñarte modales que a la fuerza.

Solté una carcajada y continué devorando los fideos.

-¿Pueden traerme huevos revueltos con cerveza?

Ambos me miraron confundidos.

-Pero... Mi señor, creo que esta comida es mejor- trató de convencerme Daesung –Es más nutritiva.

-Además, no tenemos idea de como preparaste aquella porqu...- Dae le dio una mirada enfadada –Quiero decir... No sabemos como hiciste esa "particular comida".

-Solo has los huevos revueltos, y justo antes de apagar el fuego, agregas media cerveza- sonreí.

Se miraron, un poco asqueados.

-Vale, prepáralo- se rindió Daesung –Ya hay cerveza sin alcohol en la nevera.

-¡Oye!- me quejé.

-Lo lamento, es que no creo que sea adecuado que se emborrache un día de éstos sin que nos demos cuenta- se disculpó.

-¡Ah! ¡No puedo creerlo!- refunfuñó Tae, mientras se dirigía a la cocina.

Volví a carcajearme y continué devorando el plato de fideos.

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-Con calma, Yongie. Cuando deslices el pincel sobre el cuadro, debe ser suavemente- me dijo Taeyang dos semanas después, cuando me había decidido por la pintura.

-¿Qué tal ahora?

-Vas mejorando- asintió -Estos son solo cuadros para que vayas familiarizándote con la gama de colores y aprendas a mover el pincel, pero has estado haciendo un buen trabajo.

Estábamos en mi estudio.

Me había costado mucho decidirme. Había probado con el dibujo, la escultura, con arcilla, y un sinfín de cosas más, pero al final nada de eso sirvió y terminamos probando con la pintura, que se me estaba dando sin tanta dificultad.

Al final, ambos guardianes obtuvieron lo que tanto querían: Que dejara de pensar y sentir tanto la ausencia de Seung.

-¿Cuándo me van a enseñar a pintar retratos?- pregunté, tomando las pinturas que Dae me ofrecía.

-Oh, GD- rio el pelinegro –Creo que falta bastante... Esto es algo que aprenderás lentamente. Tomará su tiempo el aprender algo como eso.

-Pero mi Seung hace unos retratos increíbles tan fácilmente...- sonreí con ternura, recordando la manera en que sus fuertes y grades manos de deslizaban con facilidad sobre los cuadros.

-El señor Cronos tiene un talento natural. Es algo que ni siquiera algún otro de los Dioses ha logrado igualar.

-Ya veo...- asentí, pensativo.

-Creemos que tal vez se deba a que es un regalo de la Magia Antigua- intervino Daesung –Una de las tareas que tiene como Padre Tiempo, es plasmar eventos importantes a lo largo de la historia. Ya sabe, para una mejor percepción y análisis de los humanos.

-Oh...

-Así que quizá por eso es que es tan bueno en el arte.

-Así es...- asintió Taeyang –Pero si lo que quieres es sorprenderlo, entonces debes seguir intentando, ¿de acuerdo?

-¡De acuerdo!- asentí efusivamente, continuando con mi hobby.

Nos quedamos el resto dela tarde allí y después entrenamos.

-Cómalo todo, mi señor. No quisiera que se escurra nuevamente a media noche a tomar alimentos chatarra- me dijo Dae, cuando me acercó un enorme plato de espaguetis.

-Solo lo he hecho un par de veces- me sonrojé.

-Seis- intervino Tae, cruzándose de brazos –Y siempre preparas platillos extraños.

-Claro que no.

-Apenas anoche te atrapamos comiendo un emparedado de albóndigas- enarcó una ceja.

-Déjalo tranquilo. Tal vez se deba a que no cocinamos tan bien- murmuró pensativo el castaño.

-No es eso...- negué.

-Cene tranquilo, no se preocupe por esas cosas- me guiñó un ojo.

Al final del día me encontraba en la habitación se Seung, tocando su piano. Ni siquiera encendí la lámpara, sólo me limité a tocar en la oscuridad, iluminado únicamente por la luz del cielo nocturno.

Justamente estaba a mitad de aquella canción que compuse para mi Seung, cuando ambos guardianes entraron abruptamente al lugar.

-Sólo lo absolutamente necesario- dijo Daesung, arrojándole un bolso negro a Taeyang, que se movió rápidamente por la habitación.

-¿Qué pasa?- pregunté confundido, dejando de tocar.

-No te olvides de empacar comida.

-La tengo lista.

-¿Y su ropa?

-No falta nada más. ¡Llévatelo!- lo apresuró Youngbae.

-Nos vamos ahora, mi señor- Dae me tomó fuertemente de la muñeca, levantándome y caminando escaleras abajo, llegando al despacho.

-¡Me duele!- me quejé, pero su agarre seguía siendo igual de fuerte.

-¡YOUNGBAE!- gritó -¡VÁMONOS YA!

El aludido bajó corriendo, con el rostro sumido en la preocupación y dos bolsos negros en mano.

-Está todo listo- dijo, y después sacó un reloj de bolsillo de su chaqueta.

-¡Eso es de Seung!- protesté, pero igual lo estrelló contra el suelo, logrando que una nube azul brotara de éste y un portal se abriera.

-Mantenga la respiración, mi señor- escuché decir a Dae. Obedeciendo, atravesamos el portal y caímos en Natura Domi.

-¿Estás bien?- Tae no tardó ni medio segundo en ayudarme a ponerme de pie.

-¡¿Pero qué rayos les pasa a ambos?!- me alejé, enfadado.

-Lamento que tuviésemos que traerlo de esta manera, pero Cronos lo ordenó así.

-¿Mi Seung? ¿Dónde está él? ¡¿Lo viste?!

-No exactamente- negó -Pero nos ha enviado un mensaje bastante claro, y en él se especificaba lo mucho que había que cuidar de usted.

-¿Entonces me van a decir que pasa?

Pero no me respondieron. Daesung tomó los bolsos y Youngbae tiró de mi brazo para después echar a correr rumbo a la cabaña.

Abrieron la puerta de golpe. Seungri se acercó rápidamente hacia nosotros.

-Mi señora está esperando por ustedes en el invernadero- Dae arrojó las maletas al suelo -Síganme- y sin dudar, caminamos velozmente tras él.

-¡Hermana!- exclamé apenas travesamos las puertas de vidrio. Ella levantó la vista de un bastón dorado que sostenía y se acercó a abrazarme.

-Es bueno saber que estás bien, porque hay un gran problema ahora.

Nervioso y temblando, caminé hacia donde se mantenía el bastón flotando.

-Las Vegas fue incendiada- y señaló la enorme gema que estaba en dicho objeto, donde pude observar a través de ella como la ciudad estaba siendo consumida por el fuego.

-¡¿Cómo ha pasado esto?!- abrí los ojos como platos.

-Es lo mismo que nos hemos estado preguntando- intervino una voz que provino desde las sombras. Lo reconocí al instante aún sin verlo.

-No empieces, Dong Wook- lo amenazó Seungri, encarándolo.

-¿Me vas a decir que no es esto un poco retorcido?- se cruzó de brazos -¿Qué no es nuestro Padre Tiempo quien siempre se queja de esa ciudad?

-No comprendo- miré a Deméter, quien frunció los labios y me miró preocupada.

-Cronos ha ido a cuidar de Las Vegas, esa ciudad está bajo su responsabilidad, y sin embargo...

-Sin embargo, está siendo quemada- la interrumpió Dong Wook –Y curiosamente...es él quien siempre alega que ese lugar es una perdición para los humanos y que debería desaparecer , ¿verdad?

Un recuerdo me llegó como un flash a la mente, en donde claramente escuchaba la voz de Cronos en mi cabeza.

"Esa ciudad debería ser destruida".

Eso había dicho justo cuando se enteró del evento que se llevaría a cabo allá. Sacudí la cabeza fuertemente.

-¡Él viajó hasta esa ciudad para protegerla, para cuidar de los humanos que estarían allá! ¡Mi Seung Hyun no haría semejante cosa!- alegué.

-¿Su Seung Hyun?- enarcó una ceja, burlón. Cerré la boca de golpe y me puse rojo por la vergüenza -Lo sabía... ¡Yo sabía que usted era un humano débil y que terminaría robándole el Padre a las estaciones y el esposo a mi señora! ¡Es un usurpador!

-¡No lo soy!- dije, con los ojos llorosos. Eché una mirada a mi alrededor y me encontré con las miradas estupefactas de Seungri y de Deméter. Además de que Taeyang y Daesung me miraban preocupados.

-Claro que lo es...- asintió Dong Wook –No es nada más ni menos que un amante- me miró con desdén.

-¡Fuera de aquí!- le gritó Taeyang, tomándolo del cuello de la camisa -¡NO QUIERO QUE SIGAS DICIENDO MAS ESTUPIDECES!- y se lo llevó a rastras fuera del lugar.

-Déjennos solos- habló Deméter. Ambos guardianes hicieron una reverencia y salieron.

-Lo siento- gimoteé, avanzando hasta ella –Pero lo quiero... Estoy... Yo realmente, en verdad...

-Lo sé- me sonrió, tomándome de las manos –Creo que me di cuenta antes de que tu mismo lo hicieras.

-¿No me odias?- la miré sorprendida.

-¡Claro que no!- soltó una carcajada -Traté de decírtelo aquella vez, cuando fui a tu habitación a hablar contigo, pero estabas siendo tan terco...

-No me lo creo- negué, atónito.

-Incluso Seungri estaba emocionado también. Se la pasa diciendo que tú harás que Seung deje de tener siempre ese ceño fruncido y que aprenda a relajarse.

Reímos y ella me regaló otro abrazo.

-No te preocupes- me susurró -Vas a ver que todo estará bien. Cronos va a salir de ésta.

-¿Los otros dioses lo saben ya?

-Sí.

-Y creen que él tuvo la culpa, ¿vedad?

-Pues...- suspiró -Sí, me temo que esa es la conclusión a la que todos llegan rápidamente.

-¡Pero Seung...!

-Yo lo sé, hermano. Créeme. Pero si lo vieras desde otra manera... Siempre está quejándose de ese sitio, incluso ha declarado en persona a los otros Dioses que aborrece ese lugar. De repente la ciudad comienza a arder y él, justamente él, está al cuidado de ese lugar en ese momento, ¿qué vas a pensar?

Me separo de ella y camino hasta una silla para sentarme.

-No llores- se acercó, limpiando mis lágrimas -Por ahora, vas a quedarte unos pocos días aquí, y cuando se demuestre que él no tuvo la culpa, volverá a Lorem Tempus y se reunirán nuevamente.

-¿De qué depende que se demuestre su inocencia?

-Bueno...- hizo un mohín -Los otros Dioses investigarán sobre ello y deliberarán. No tomará mucho tiempo, solo s cuestión de saber que estaba haciendo con exactitud Seung cuando la ciudad sufrió dicho caos.

Asentí suavemente.

-¿Y si...? ¿Y si fue él?- murmuré, asustado por la simple idea, y su rostro me dejó ver que esa era quizá la misma duda que ella tenía.

-Siempre estará esa pequeña pregunta- musitó -A pesar de que lo conocemos muy bien, y que jamás ha dañado ni a un solo ser vivo en toda su eternidad, pudo ser capaz de ello. Pero no hay que pensar en eso. Verás como todo se resuelve pronto.

Dejé caer el rostro en mis manos y me eché a llorar.

Ahora la posibilidad de verlo era cada vez más lejana.



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¡Las quiero! Ojalá les esté gustando como va la historia. Aquí les dejo otro cap por tardar mil años en actualizar.

Atte: Roble-G <3

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